Por Octavio Santos
Entre 2020 y mayo de 2026, estudios médicos, registros de farmacovigilancia y documentos regulatorios identificaron una señal adversa principal asociada a las vacunas contra el COVID-19: miocarditis y pericarditis después de la aplicación de vacunas de ARNm, principalmente BNT162b2, de Pfizer-BioNTech, y mRNA-1273, de Moderna.
La señal se observó con mayor frecuencia en varones adolescentes y adultos jóvenes, en especial después de la segunda dosis. La Agencia Europea de Medicamentos, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) incorporaron esa advertencia en sus evaluaciones de seguridad.
La miocarditis y la pericarditis
La miocarditis es una inflamación del músculo cardíaco. La pericarditis es una inflamación del tejido que rodea el corazón. Los casos reportados después de la vacunación se concentraron en los primeros días posteriores a la dosis. Según datos regulatorios recientes de la FDA citados en la revisión, para las formulaciones 2023-2024 se estimaron aproximadamente ocho casos por millón de dosis en personas de seis meses a 64 años, y alrededor de 27 casos por millón de dosis en varones de 12 a 24 años.
Uno de los estudios citados en la revisión fue realizado en Hong Kong. Incluyó 8,924,614 dosis de BNT162b2 y 6,129,852 dosis de CoronaVac. En ese análisis se encontró un aumento de carditis después de BNT162b2, con una razón de incidencia de 10.81 en los días uno a 14 posteriores a la segunda dosis. En los análisis principales no se observó un aumento significativo de carditis con CoronaVac, vacuna de plataforma inactivada.
Los estudios sobre dosis de refuerzo también registraron la señal de miocarditis, aunque con riesgo absoluto bajo. Una cohorte nórdica citada en la revisión informó una asociación entre el refuerzo y un mayor riesgo de miocarditis en adolescentes y adultos jóvenes. Una referencia derivada de esa cohorte citó 1.95 casos por 100,000 tras el refuerzo de mRNA-1273, frente a 6.87 por 100,000 después de la segunda dosis primaria en hombres de 12 a 39 años.
En cuanto a la evolución clínica, estudios de seguimiento a 90 días en Estados Unidos indicaron que la mayoría de los pacientes con miocarditis posterior a la vacunación fueron considerados recuperados por sus médicos. Un estudio nórdico comparó casos de miocarditis asociada a vacunas de ARNm con miocarditis asociada a infección por SARS-CoV-2 y con miocarditis convencional. Ese estudio encontró mejores desenlaces clínicos a 90 días en los casos asociados a vacunas de ARNm.
Los seguimientos más prolongados muestran síntomas persistentes en una parte de los casos. En Australia, un estudio nacional prospectivo identificó 552 casos y obtuvo seguimiento consentido en 256. En ese grupo, el 60 % reportó síntomas a los tres a seis meses y el 35 % a los 12 a 18 meses. El mismo seguimiento reportó baja hospitalización y ninguna muerte durante el periodo observado.
La revisión también cita documentos regulatorios estadounidenses que indican que algunas anomalías en resonancia magnética cardíaca persistieron alrededor de cinco meses después del evento. La etiqueta estadounidense señala que el significado pronóstico de esas anomalías persistentes no está completamente definido y que las secuelas a largo plazo no están totalmente establecidas.
Arritmias, acidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca
Sobre otros desenlaces cardiovasculares, una cohorte sueca de 8,070,674 adultos evaluó miopericarditis, arritmias, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca. El estudio reprodujo el aumento de miopericarditis tras la aplicación de vacunas de ARNm. Para la mayoría de los desenlaces cardiovasculares, los riesgos fueron iguales o menores en los periodos posteriores a la vacunación. La excepción reportada fue un aumento pequeño y transitorio de extrasístoles: HR 1.17 tras la primera dosis y HR 1.22 tras la segunda. No se observó una señal equivalente para arritmias mayores ni para accidente cerebrovascular.
En pacientes con insuficiencia cardíaca preexistente, un estudio nacional danés no encontró un aumento significativo del empeoramiento a 90 días después de la aplicación de vacunas de ARNm. El riesgo estandarizado de empeoramiento de la insuficiencia cardíaca fue de 1.10 % en la cohorte vacunada y de 1.08 % en la no vacunada. El estudio tampoco encontró diferencia significativa en miocarditis, tromboembolismo venoso o mortalidad.
Autoinmunidad
En autoinmunidad, la revisión identifica un nivel de evidencia más heterogéneo. La principal cohorte poblacional citada fue realizada en Corea del Sur e incluyó 9,258,803 personas con más de un año de observación. Ese estudio evaluó enfermedades autoinmunes del tejido conectivo después de la aplicación de vacunas de ARNm. No encontró aumento del riesgo para la mayoría de las enfermedades estudiadas, incluidas alopecia areata, psoriasis, vitiligo, vasculitis ANCA, sarcoidosis, enfermedad de Behçet, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, artritis reumatoide, esclerosis sistémica, síndrome de Sjögren, espondilitis anquilosante y dermato/polimiositis.
En esa misma cohorte coreana sí se reportó una asociación pequeña con lupus eritematoso sistémico, con aHR 1.16 frente a controles históricos. Al modelar la dosis de refuerzo como covariable dependiente del tiempo, el estudio encontró aumentos modestos para alopecia areata, psoriasis y artritis reumatoide. La revisión señala que ese estudio usó comparadores históricos durante un periodo pandémico, con posibles cambios en el uso de servicios de salud y en la búsqueda diagnóstica.
Enfermedades reumáticas autoinmunes ya diagnosticadas
Para pacientes con enfermedades reumáticas autoinmunes ya diagnosticadas, la revisión cita el registro internacional EULAR COVAX. En ese registro, los brotes posteriores a la vacunación fueron de 4.4 %. Los brotes graves fueron de 0.6 %. Los casos que requirieron cambio de medicación fueron de 1.5 %.
Un análisis posterior del mismo registro identificó factores asociados a brotes: enfermedad activa al momento de la vacunación, reducción o suspensión de tratamiento antirreumático antes o después de la vacuna, sexo femenino y menor edad. La reducción o suspensión terapéutica tuvo una OR de 4.76.
En Hong Kong, una cohorte retrospectiva en pacientes con artritis reumatoide completamente vacunados con vacunas de ARNm o inactivadas no encontró evidencia de aumento del riesgo de “possible arthritis flare”. La revisión advierte que ese desenlace fue definido administrativamente, lo que puede no capturar todos los brotes clínicos.
En España, el estudio multicéntrico COVIDSER evaluó pacientes con artritis reumatoide y artritis psoriásica tratados con terapias dirigidas. La revisión indica que el trabajo evaluó la influencia de la vacunación sobre la actividad de la enfermedad y fue citado como tranquilizador. En el material recuperado no quedaron visibles el tamaño muestral ni las estimaciones puntuales.
En enfermedades inflamatorias desmielinizantes del sistema nervioso central, dos estudios chinos citados evaluaron vacunas inactivadas. Ambos concluyeron que no observaron aumento del riesgo de recaídas en el corto plazo. La revisión indica que eran poblaciones clínicas específicas y con muestras relativamente pequeñas.
También existen reportes de casos y series clínicas de enfermedades autoinmunes de novo después de la vacunación. La revisión cita una serie de tres hombres con lupus de novo tras BNT162b2 y una revisión sistemática de 2022 que recopiló 49 estudios con 85 eventos desmielinizantes publicados durante el primer año de la campaña global de vacunación. Esos reportes no incluyen denominador poblacional ni comparador adecuado para estimar incidencia.
Hepatitis autoinmune
En hepatitis autoinmune, un estudio poblacional de series autocontroladas realizado en Singapur no observó un aumento estadísticamente significativo de ingresos por hepatitis autoinmune aguda en ventanas de 21 y 42 días después de la aplicación de vacunas de ARNm.
Fuera de los eventos cardiovasculares y autoinmunes, la cohorte multinacional del Global Vaccine Data Network incluyó 99,068,901 personas vacunadas en ocho países. Ese estudio evaluó eventos adversos de especial interés. Encontró cocientes observado/esperado elevados para síndrome de Guillain-Barré y trombosis de senos venosos cerebrales después de la primera dosis de ChAdOx1. También reportó señales de miocarditis y pericarditis después de BNT162b2, mRNA-1273 y ChAdOx1.
Encefalomielitis aguda
El mismo estudio reportó señal para encefalomielitis aguda diseminada después de la primera dosis de mRNA-1273. La revisión precisa que el diseño observado/esperado con tasas históricas es útil para la detección de señales, pero no tiene la misma fuerza que estudios autocontrolados o cohortes con comparador activo para establecer causalidad individual.
Sobre investigaciones no publicadas o no revisadas por pares, la revisión identifica el estudio europeo C4591038 sobre curso clínico de miocarditis y pericarditis tras Comirnaty. En su informe interino, la población fuente incluía 15.6 millones de personas. Tras exclusiones quedaron 1,127 casos de miocarditis y 2,727 de pericarditis. Los seguimientos medianos fueron de cinco a 11 meses para miocarditis y de ocho a 12 meses para pericarditis.
Ese informe registró que muchas ocurrencias se documentaban más de 14 días después de la última dosis. También observó que los casos vacunados tenían más comorbilidad cardiovascular y más indicadores de fragilidad que los no vacunados. La revisión lo clasifica como documento regulatorio no revisado por pares.
La revisión también señala que un preprint coreano sobre autoinmunidad en Research Square fue sustituido posteriormente por una versión final publicada en Nature Communications. Además, menciona que documentos técnicos del ACIP/CDC citaron resultados de seguimiento a un año sobre miocarditis que no estaban completamente publicados en el material recuperado.
Estudios documentan señal consistente de miocarditis y pericardtis tras aplicación de vacunas
En conjunto, los estudios citados documentan una señal consistente de miocarditis y pericarditis tras la aplicación de vacunas de ARNm, principalmente en varones jóvenes y en los primeros días posteriores a la vacunación. También documentan síntomas persistentes en una parte de los casos seguidos durante meses. Para arritmias mayores, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca nueva, los estudios citados no muestran una señal poblacional sostenida. En autoinmunidad, los datos poblacionales citados no muestran aumento para la mayoría de las enfermedades estudiadas, pero sí reportan señales puntuales para lupus eritematoso sistémico y algunos diagnósticos asociados a refuerzos. En pacientes con enfermedad autoinmune previa, los registros citados reportan brotes poco frecuentes después de la vacunación.







