Por: Osvaldo David Santana
Debajo del Puente Matías Ramón Mella, del lado este del río Ozama, la ciudad deja de ser tránsito y se vuelve encuentro. Allí donde antes solo pasaba la vida, hoy se queda.
El Bar de Chencha (Chencha, espacio abierto) transforma este punto en algo más: luces, murales, música y gente ocupando el espacio. Lo que fue estructura ahora es escenario. Las sillas, el público y el ritmo convierten la noche en comunidad.
Entre concreto, arte y el rumor del río, este lugar confirma que la ciudad también se construye desde abajo: cuando la gente la habita, la resignifica y la hace suya.