Por Federico Pinales
Gurabo parió un hombre bravo, con quién casi nadie se mete, por temor a que les vaya peor que a Marino Zapete.
El hace chistes y no echa “Peste “, pero siempre tiene listo un fuete, con el cual arremete, contra todo el que con él se mete; sea político, periodista o banquero, que no respete su sombrero de vaquero.
El que lo acusa sin pruebas comete una gran herejía, porque lo lleva derechííííto a la fiscalía, a demostrarle que su apellido es Mejía y que nació en Gurabo, cuna de hombres laboriosos y bravos.
Él tiene una especie de imán que empezó a proyectar en el gobierno de Antonio Guzmán, pero que no atrae a la población de San Juan, después que superó al loro, hablando hasta por los codos, en favor de la explotación del oro y criticando el grito sonoro del Pueblo de San Juan de la Maguana, en defensa de su gran tesoro, mucho más valioso que el oro. Qué es el agua.
Hasta cierto punto resulta normal y coherente la postura de los empresarios, porque para ellos lo único importante es el dinero, sin tomar en cuenta las consecuencias humanas para obtenerlo. Mas no así la de un líder político, como Hipólito Mejía, nacido y formado dentro del ambiente natural y humano, que por principio está llamado a proteger, por encima de los intereses de sus socios empresarios.
“El agua es vida” para los tres reinos: el vegetal, el animal y el humano.
El oro puede ser todo menos eso.
La humanidad puede sobrevivir sin oro, pero no sin agua.
Creo que el bravo de Gurabo, en San Juan, está pisando clavos.
Gracias a Dios que, en esta ocasión, Luis Abinader no le prestó atención y sabiamente escuchó a la población, procediendo a la inmediata suspensión de la potencial explotación.







