Por Alfonso Tejeda
Consagró el más simbólico himno a la Madre en 1926, y un año después dio luz a otra de sus criaturas trascendente: la Cruz Roja Dominicana, que ha jugado un rol clave en la historia de la salud, creando la primera escuela de enfermería de la República Dominicana y el primer banco de sangre, y es referente de la asistencia humanitaria, credencial alcanzada cuando apenas tenía tres años de fundada, la que el potente y devastador ciclón San Zenón desafió al destruir el país de entonces, con un nuevo régimen que aprovechó la ocasión para inaugurar su política de escamoteo y apropiación por la fuerza.
María de los Ángeles Trinidad de Moya Pérez, (Trina de Moya), poeta, escritora, patriota y visionaria, fue la creadora de la Cruz Roja, la que consigna en su accionar las cualidades de aquella mujer, que a los 64 de edad, seguía dando de sí en provecho de los más vulnerables, tarea que ha continuado esa institución en sus casi 100 de fundada, los que alcanzará el próximo 15 de abril del 2027, y en reciprocidad a esa disposición, está solicitando al Poder Ejecutivo llevar los restos de tan insigne dama al Panteón de la Patria, como homenaje del centenario.
¿Por qué la Cruz Roja propone que los restos de Trina de Moya sean llevados al Panteón de la Patria? La respuesta es contundente: fruto de su creación, la entidad es hoy una institución avalada por un desempeño solidario y apoyo a comunidades que la acción del hombre, combinada con los efectos naturales: ciclones, terremotos, inundaciones, sequías y otros fenómenos, hacen más vulnerable al país.
Es más que suficiente la eficiencia demostrada por la Cruz Roja en su rol humanitario, pero también hay otras dos razones para que la entidad reclame ese homenaje a su fundadora, como elemento cardinal en la conmemoración de sus 100 años: ya hay dos decretos que disponen el traslado de los retos de Trina de Moya al Panteón de la Patria, donde deben reposar junto a otros héroes, escritores y figuras que han aportado con sus acciones a la grandeza de la República Dominicana.
El director general de la Cruz Roja Dominicana (CRD), Blaurio Alcántara, recuerda que los decretos 562-89, del 21 de diciembre de 1989, emitido por el entonces presidente Joaquín Balaguer, y 343-03, del ex presidente Hipólito Mejía, que ordenan ese traslado, continúan vigentes y tienen fuerza de ley, pero las autoridades culturales y las comisiones correspondientes no han materializado la logística ni las ceremonias solemnes necesarias para trasladar los restos, que reposan en una parroquia de Tamboril, Santiago.
El decreto 562-89 ordenó la exhumación y el traslado, mientras que el decreto 343-03 ratificó la disposición anterior y creó una comisión oficial encargada de ejecutar de manera definitiva el protocolo de traslado, por lo que se hace impostergable la decisión de cumplir con esos mandatos legales, ¡y qué mejor fecha que el 13 de enero del 2027! , día del nacimiento, en La Vega, en 1863, de quien, como esposa del presidente Horacio Vásquez, inaugurara el título de Primera dama de la República, cargo que desempeñó en tres ocasiones.
La ley No. 4463 (2 de junio de 1956) norma la operatividad del Panteón de la Patria, y responsabiliza al presidente de la República. El presidente Luis Abinader, mediante el decreto No. 214-23, del 31 de mayo de 2023, traspasó la gestión al ministerio de Cultura, institución que tiene la logística suficiente para hacer posible que el 13 de enero del año próximo el Estado dominicano satisfaga esa vieja deuda histórica y celebre el trabajo que a lo largo de 100 años ha hecho la Cruz Roja Dominicana en favor de los dominicanos.
Es justicia que se pide para una dama que hace tiemplo se ganó un lugar en historia del país.




