Empresarios haitianos ligados al terror

LITO SANTANA

Con la decisión tomada por el Gobierno de Canadá sancionando al empresario multimillonario de Haití, por sus vínculos con las bandas y el terror, Gilbert Bigio, se confirma lo que mucha gente comenta: “No he posible que todo el mundo salga perjudicado con el desastre que vive ese país”.

Y evidentemente que es así, con la crisis haitiana hay grandes beneficiarios y al parecer los más ricos encabezan la lista. A Gilbert Bigio el Gobierno canadiense le agrega a los empresarios Reynold Deeb y Sherif Abdallah.

"Canadá tiene motivos para creer que estos individuos están utilizando su estatus como miembros altamente visibles de la élite económica en Haití para proteger y permitir las actividades ilegales de bandas criminales armadas, incluido a través del lavado de dinero y otros actos de corrupción", establece en un comunicado la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Melanie Joly.

"Estas personas deben dejar de proporcionar fondos y armas a las bandas criminales en Haití", agregó.

Y agrega que “las sanciones congelan cualquier activo que estos hombres puedan tener bajo jurisdicción de Canadá y prohíbe todo trato con ellos”.

Las agencias de prensa reportan que, en el caso del empresario haitiano, de origen judío, Gilbert Bigio, es fundador del GB Group, que en 2012 adquirió los activos de Chevron Texaco en República Dominicana, Jamaica y San Martín.

Bigio fundó GB Group en 1972 y es descendiente de una familia judía que se instaló en Haití en 1896 y ha estado involucrada en actividades comerciales desde el principio.

En el listado está Reynol Deeb, uno de los principales importadores de Haití y empresario textil. En la República Dominicana Deeb es socio en la empresa Dekadom S.R.L., que se dedica a la exportación, importación, comercio y distribución de diversos productos para uso personal, para el hogar, bebidas, entre otros. 

Deeb también es socio en la empresa Willy & Chic Dominicana S.R.L. Esta importa, exporta, comercializa y distribuye productos de confitería, de uso personal, comestibles, bebidas gaseosas, naturales, de frutas y alcohólicas, entre otros.

Canadá también sancionó a Sherif Abdallah, de origen egipcio y que, según el medio estadounidense Miami Herald, era un colaborador cercano del asesinado presidente haitiano Jovenel Moïse.

Antes de apuntar a la clase económica, Canadá puso su ojo en la élite política haitiana, sumando ocho los sancionados, incluido el expresidente Michel Martelly y los dos ex primeros ministros Laurent Lamothe y Jean-Henry Céant. 

Ya antes habían sido sancionados Gary Bodeau, Rony Célestin, Hervé Fourcan, Youri Latortue y Joseph Lambert. A los últimos cuatro de la lista se le aplicaron sanciones desde Estados Unidos.

La canciller del gobierno canadiense agrega en su documento que: “Canadá hace un llamado a la comunidad internacional para que siga nuestro ejemplo e imponga sanciones contra las pandillas y sus seguidores para ayudar al pueblo de Haití a salir de esta crisis”.

Casi siempre que se buscan las causas de la tragedia que vive el pueblo haitiano se trata de cargar el dado a los más pobre s de esa nación y creemos que esta responsabilidad puede recaer en quienes cruzan la frontera con República Dominicana en busca de trabajo o asistencia médica. Ignoramos que el mal de esa nación viene también de arriba, de esos bárbaros que han hecho fortuna con todo tipo de negocios ilícitos y aupando el caos, el terror y la barbarie.

Hacia esos, como ha hecho el Gobierno canadiense, es que hay que apuntar cuando se trate de buscar una solución al drama que vive ese desdichado país.

Lito Santana

Lito Santana

Nació en Tamayo. Locutor y periodista. Ha trabajado en distintos medios de comunicación. Aboga por la participación de todos los sectores en la solución de las dificultades por la que atrevieza el País.

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