Por Santo Salvador Cuevas
Las instituciones públicas, todas, tienen un común denominador que las caracteriza por igual: el servicio.
Las instituciones públicas se crean como una necesidad social para la solución de problemas y dificultades de la sociedad.
Es decir, ninguna institución pública se crea para la nada, ni para ampliar la sumatoria de nuevas oficinas y agigantar la burocracia.
No importa el área, de salud, educación, defensa, migración, pasaportes, deportes, plan social, obras públicas, viviendas, aguas, suelos, medio ambiente, etc.
No importa la naturaleza de las instituciones públicas, su rol, su razón de ser siempre tendrá como centro de gravitación el servicio social.
Y es así porque las mismas administran se sustentan con dinero o capital de los contribuyentes, o que emana de fuentes naturales o materiales que son propias de los ciudadanos o contribuyentes.
En tal sentido, el funcionario al frente de una institución u oficina pública, lo primero que debe entender es que su labor es de servicio social. Debe entender que siempre tiene que estar subordinado al interés ciudadano, y que su función siempre será transitoria. Saber que el único imprescindible es el pueblo, son los ciudadanos.
Por tanto, el funcionario público, no solo debe ser honesto al frente de la cartera, sino que también debe ser humilde y estar siempre presto a aprender y promover el trabajo en equipo.
Suba a lo alto del puesto con mucha humildad y entereza.
Recuerde siempre que todos los que suben bajan, "menos los que van al cielo".











