Por Héctor Linares
El término reforma fiscal no aparece a lo largo de los siete considerandos y 62 artículos que estructuran el proyecto de ley de “Medidas Pro-Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional”. Parece ser una omisión calculada.
Sin embargo, los argumentos y el alcance de la propuesta identifican o ubican la iniciativa como una reforma, la que se puede interpretar como encubierta o disfrazada.
Una “reforma de bolsillo” pudiera ser un calificativo, si se adaptara o comparara a la denominación “acorazado de bolsillo” que se les dio a navíos de guerra de la Alemania Nazi, construido con las limitaciones establecidas bajo el Acuerdo de Versalles que dio origen al acuerdo de paz para finalizar la Primera Guerra Mundial en enero de 1920.
Como mecanismo de evadir las limitaciones que les impuso ese pacto de 1918, Alemania diseñó una embarcación más pequeña que la modelo convencional utilizada en la Primera Guerra Mundial, pero con igual o mayor poderío de fuego y velocidad que la prohibida. Esos barcos fueron parte de la flota naval alemana que participó en la Segunda Guerra Mundial.
¿Referencia local?
El Gobierno dominicano, con la experiencia negativa de dos propuestas fiscales fallidas, incluyendo una de ellas en plena crisis económica-sanitaria causada por la pandemia del COVID 19 en 2020, ha presentado una propuesta impositiva que, sin ser promovida como reforma fiscal, crea, modifica, elimina y corrige tasas impositivas.
Las proyecciones del Ministerio de Hacienda y Economía estiman en RD$50,000 millones las recaudaciones generadas por la propuesta, la cual toca el Impuesto sobre la Renta, los impuestos selectivos al consumo y el ITBIS, con un modelo de valoración para los importadores no tradicionales, poniéndole un 30 % de valor agregado a la base imponible de la importación. Grava con nuevos parámetros los juegos de azar y elimina las exenciones que había para importar máquinas tragamonedas. Además, incorpora al universo gravable nuevas manifestaciones de los servicios digitales. Aumenta en un 33.33 % el impuesto a las transacciones bancarias vía cheques o transferencias.
Para economistas opositores se trata de una reforma fiscal disfrazada o encubierta, pero reforma al fin.
El ministro de Energía y Minas, el economista y empresario turístico Joel Santos, entiende que un proyecto con alcance recaudatorio de apenas 0.5 % del PIB no puede calificarse de reforma fiscal. Según él, se trata de una iniciativa para “simplificar” el sistema tributario dominicano.
Las novedades propuestas
Como centro de la recaudación esperada, la iniciativa plantea aumentar la tasa máxima del Impuesto sobre la Renta de 25 % a 27 % para los contribuyentes personas físicas y de 27 % a 30 % para las personas jurídicas o empresas. Duplica el impuesto de salida, pasándolo de US$10.00 a US$20.00.
El impuesto a los cheques y transferencias bancarias sube de 0.15 % a 0.20 %. Este impuesto, creado hace dos décadas como una medida coyuntural, se ha consolidado como una figura impositiva importante y de rendimiento diario y constante, por la creciente cantidad de transacciones bancarias que cada día se realizan en el país. Es un impuesto regresivo y aunque es sobre los ingresos, no discrimina capacidad de pagos del contribuyente, ni exime ingreso que haya sido previamente sujeto de retención de Impuesto sobre la Renta. Ofrece un panorama de doble tributación.
Para los servicios digitales se contempla una tasa de 15% como impuesto único.
Como elemento de equilibrio y equidad, la propuesta fiscal del Gobierno, que está bajo estudio en el Congreso Nacional, propone eliminar el anticipo del Impuesto sobre la Renta para las microempresas, y nuevos parámetros de aplicación para las pequeñas y medianas empresas. En esta última categoría manda dividir el anticipo en tres cuotas anuales, pagaderas el sexto, noveno y duodécimo mes del año, en proporciones respectivas de 50%,30 % y 20 % del impuesto liquidado o pagado del año anterior, según sea el caso tipificado. Exime del anticipo a los contribuyentes cuyos ingresos sean objeto de retención en un 100 %.
Además, el proyecto propone restablecer la indexación salarial, fijando en unos RD$39,900 mensuales el salario exento. Con esa propuesta, de ser aprobada, se reanudaría una práctica suspendida en 2017 de ajustar por inflación la escala salarial, que desde hace una década está inmóvil en RD$34,685 y de no haber sido interrumpida la indexación, estaría por RD$52,000, por la inflación acumulada en el periodo 2016-2025.
Propone reducir el impuesto sucesoral en montos inferiores a RD$2.0 millones y exención total cuando el valor sea inferior a RD$1.0 millón y se trate de transmisiones en línea directa.
Pero, en impacto contrario, la medida propone eliminar la exención del salario número 13, la llamada “regalía pascual” o “doble sueldo”, lo que implicara que ese pago no salga “limpio”, sino disminuido en la proporción que le corresponda del Impuesto sobre la Renta.
Impuesto a los vicios
La iniciativa oficial plantea nuevos parámetros de impuestos de instalación y operación de las bancas de loterías y deportivas. Para estas últimas establece un pago anual de RD$500,000 para las establecidas en el Distrito Nacional, provincia Santo Domingo, San Cristobal, Santiago, La Vega, San Francisco de Macorias y Puerto Plata, y de RD$200,000 en el resto del país. En el caso de las bancas de loterías, el pago único anual sería de RD$120,000 y RD$200,000por concepto de registro o pago inicial.
Para las máquinas tragamonedas operando en el Gran Santo Domingo y Santiago, el impuesto anual propuesto es de RD$18,000 y RD$15,000 para el resto del país.
El proyecto manda indexar anualmente los impuestos a las máquinas tragamonedas en un 100 % del IPC calculado por el Banco Central.
Y elimina la exención que tienen los casinos para importar máquinas tragamonedas.
Más cambios
La propuesta, que engendraría una especie de reforma fiscal bastarda, propone cambios en la forma de calcular el impuesto selectivo a las bebidas alcohólicas, al tabaco y derivados y gravara los cigarrillos electrónicos.
Bajar el impuesto selectivo a los servicios de seguros en el ramo seguro de Vida, colocándolo de un 16 % actualmente a un 11 % en el 2027, un 6 % en el 2028 y eximiéndolo a partir del 2029.
La iniciativa también propone pasar a la Dirección General de Aduanas (DGA) el cobro de RD$2.00 por galón de gasolina y gasoil cuando sean importados, previa desaduanizacion.
Gravar a los ricos
Al cierre, el martes 16 de junio, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, dijo a una comisión del Congreso que más del 90 % de la recaudación estimada en la propuesta provendrá del 1 % de la población más rica.







