La ambición por el poder es el enemigo (y 6)

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Por Lauterio Vargas  

Aunque en las elecciones de 1990 el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) quedó en el tercer lugar, para la contienda electoral de 1994, se reorganizó y fortaleció en torno a la figura de su líder y primer caudillo José Francisco Peña Gómez, quien se perfilaba como el próximo presidente de República Dominicana. 

El líder del partido blanco estuvo apoyado por el Acuerdo de Santo Domingo, formado por un gran conglomerado de partidos de oposición. Peña Gómez escogió al exdirigente reformista Fernando Álvarez Bogaert, como candidato vicepresidencial, con lo cual buscaba sellar su triunfo, aunque ese movimiento no le sumó gran cantidad de votos y no produjo el golpe de impacto que se esperaba en la población.  

Al igual que como ocurrió en las elecciones de 1990, el presidente Balaguer y los reformistas, apoyados con toda la fuerza del poder, se las ingeniaron para retorcer la voluntad del pueblo y alzarse nuevamente con la victoria. 

En esas elecciones los reformistas buscaron el voto hasta debajo de la tierra y literalmente hasta los muertos y militares votaron, según las denuncias hechas por el PRD.  

Al conocer los resultados de las elecciones celebradas el 16 de mayo de 1994 y que daban ganador al presidente reeleccionista Joaquín Balaguer, quien para la ocasión llevó al empresario y senador por el Distrito Nacional, Jacinto Peynado como candidato vicepresidencial, Peña Gómez y el PRD denunciaron un fraude electoral. 

Lo que siguió a partir de ese momento fue una crisis política más fuerte y agresiva que la originada luego de las elecciones de 1990 y las de 1986, incluso con amenazas de guerra civil.  

Los reclamos de Peña Gómez tuvieron mejores resultados que los del PLD de 1990 y la crisis política postelectoral, terminó con la modificación de la Constitución de la República, la cual fue proclamada el 14 de agosto de 1994, faltando apenas dos días para iniciar el nuevo mandato presidencial.  

La salida a la crisis se logró mediante la firma del denominado “Pacto por la Democracia”, en el que intervinieron los principales partidos políticos, autoridades religiosas y los principales dirigentes empresariales del país.  

En la reforma constitucional, que fue uno de los puntos acordados, se estableció nuevamente la "no reelección presidencial"; además, como el presidente Balaguer aceptó que en las elecciones hubo irregularidades que lo favorecieron, también se acordó la reducción de dos años del nuevo período presidencial 94-98, lo que originaría nuevas elecciones el 16 mayo del año de 1996. 

De igual forma, con el Pacto por la Democracia, las elecciones presidenciales quedaron separadas de las congresuales y municipales pues, al parecer, en esos niveles no hubo fraude, y se estableció el sistema de doble vuelta electoral. Así, en caso de que ninguno de los candidatos obtuviera el 50 por ciento más un voto del total de los sufragios emitidos, se llamaría a una segunda ronda de votación, pero solo con los postulantes que ganaron el primer y el segundo lugar. En esa reforma constitucional también se establecieron los colegios electorales cerrados para evitar la doble votación. 

Otros puntos aprobados en la nueva Constitución fueron la inamovilidad de los jueces del Poder Judicial y el principio de la doble nacionalidad, para que los dominicanos que vivían en el exterior pudiesen adoptar otra nacionalidad diferente a la dominicana, sin perder los derechos de ser dominicano.  

Con el establecimiento del 50 por ciento más un voto para ganar las elecciones en la primera vuelta electoral, siempre se ha dicho que fue una jugada maestra del presidente Balaguer en contra de Peña Gómez y su PRD.  

El presidente Balaguer sabía que, aunque el PRD era la principal fuerza política del país, no sería capaz de obtener el 50 por ciento más un voto en la primera ronda electoral.  

Aunque nunca ha sido confirmado, se dice que, en la redacción del borrador del Pacto por la Democracia, el porcentaje consignado y aprobado para ganar en una primera ronda de votaciones fue un 40 por ciento. 

Con ese porcentaje Peña Gómez sería el seguro ganador de las elecciones, pero fue sorprendido cuando se convocó a los medios de comunicación y se leyó el “Pacto por la Democracia”, en el cual, en vez de un 40 por ciento, se estableció un 50 por ciento más uno de los votos válidos emitidos para ser elegido presidente de la República en la primera ronda de votaciones. 

Con tan solo dos días de proclamada la nueva Constitución, el 16 de agosto de 1994, Joaquín Balaguer asumió la Presidencia de la República por tercer período consecutivo, pero esta vez solo por dos años e impedido de optar por la reelección.  

Las acciones posteriores de los partidos políticos, al inicio del nuevo mandato del presidente Balaguer, no se concentraron en hacer oposición a la gestión del gobierno. En lugar de eso dirigieron su atención hacia la organización de sus respectivas convenciones para la escogencia de sus candidatos para la Presidencia de la República en las elecciones pautadas para el 16 de mayo de 1996.  

Lauterio Vargas
Lauterio Vargas
Periodista y abogado, experto en opinión y manejo de crisis institucional.
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