Por Yancen Pujols
Joshua Báez hizo historia con tres jonrones en su debut en las Grandes Ligas y la suya personal toca base en Bani, tierra del mango y buenos peloteros.
El fornido jardinero de los Cardenales, equipo que lo convocó el pasado sábado 15 de este mes de agosto, nació en Boston, Massachusetts, pero a los pocos días de llegar al mundo lo trajeron a Santo Domingo y eso marcó el inicio de sus vínculos de acero con el país
“Yo nací en Boston, pero a los 19 días de nacido me llevaron en un vuelo para Santo Domingo; yo soy dominicano”, dijo Báez, en una conversación con este redactor en 2021, unos días después de haber sido seleccionado por San Luis en la segunda ronda del sorteo amateur, procedente de la secundaria Dexter en Brookline.
“Yo me pasaba el tiempo entre Santo Domingo y Sombrero (Baní), así que soy banilejo y capitaleño”, agregó.
Joshua estuvo en la República Dominicana hasta los 11 años, cuando lo llevan de regreso para Boston. Un pequeño detalle de ese periplo: no hablaba nada de inglés. Duró varios años para aprender el idioma anglosajón.
“Los primeros años aquí fueron bien fuertes, pero me puse a coger clases y fui aprendiendo chin a chin”.
A Báez le tomó cinco años debutar en las Mayores. Sin embargo, desde su primer turno fue noticia con un cuadrangular por la zona del prado izquierdo central, conectado al primer picheo que vio. En su segunda visita a la goma extendió el impacto con otros vuelacercas, este por el mismo bosque izquierdo, y en el tercero por igual desapareció la esférica por el jardín derecho del vetusto Wrigley Field en Chicago.
Tres primeros turnos, tres planazos, uno por cada zona y al mismo lanzador, el zurdo Mathew Boyd, de los anfitriones Cachorros.
Nunca, en 150 años de pelota de Grandes Ligas, se había visto algo igual. “Es increíble, no fue dar un hit, sino tres jonrones. No me lo creo”, dijo Báez a los medios el sábado en la tarde en la “Ciudad de los Vientos”, donde unos 30 familiares, incluida su madre, Yris, le acompañaron.
Hablando de familia, Joshua perdió a su padre, José Manuel Báez (El Bronco) en 2023. Su progenitor jugaba béisbol y huelgan los testimonios de que bateaba en cantidades industriales.
Este hecho fue un rudo golpe para el patrullero de 23 años y 6’-3” de estatura. No fue fácil su camino en las menores, ya que tuvo que imponerse a lesiones y buscar paciencia durante un quinteto de años que en ocasiones parecían una eternidad. Ya en este 2026 era cuestión de tiempo que lo promovieran, porque llevaba 34 cuadrangulares en Triple A y eso no es muy frecuente.
Hablando sobre su progenitora, en la entrevista de 2021, realizada por Instagram, en el “en vivo de Grandes Ligas”, Báez dijo que lo principal que haría con su bono de dos millones de dólares era comprarle una casa a su mamá, que había trabajado muy duro para criarlo, porque su dinero estaba en Grandes Ligas.
“Mi meta es llegar a Grandes Ligas, durar mucho tiempo, si Dios quiere, y firmar un buen contrato”, comentó en un momento, mientras la pandemia del COVID-19 aún castigaba el globo terráqueo.
Un lustro después, llegó su oportunidad y dejó una marca imborrable, con sazón banilejo en el bate, en las Grandes Ligas.





