Al mirar hacia arriba, los elevadores dejan de ser simples mecanismos de transporte. Entre cables, rieles y estructuras de metal, su diseño queda expuesto como parte de una arquitectura pensada para moverse.
El vidrio refleja el cielo y aligera la fuerza de la estructura, mientras el amarillo de las cabinas rompe la frialdad del conjunto y conduce la mirada a través de líneas, formas y contrastes.
A veces, el diseño también está en aquello que normalmente no miramos: en los sistemas que funcionan a la vista y transforman la ingeniería en una experiencia visual.





