Por Federico Pinales
El periodismo objetivo tiene los pies en el estribo y con las espuelas puestas, para arrear su caballo y llegar a la meta.
No todo el que vive de los medios de comunicación ha sido alcanzado por la irresistible tentación, del fenómeno de la corrupción.
Hay hombres y mujeres que ejercen la profesión con profunda vocación, como único motivo, enmarcando su accionar dentro del periodismo objetivo.
Quienes así lo han hecho, exponiendo bien los hechos, no llevan remordimientos en sus pechos y terminan llenos de honores, con el respeto y reconocimiento de sus seguidores, entiéndase televidentes, radioyentes y lectores.
No importa con quién esté comprometido, si tiene esposa, esposo, mujer o marido; si pertenece a una agrupación o partido, lo importante es que, a la hora de exponer un hecho, lo haga con el corazón en el pecho, con tranquilidad y paciencia, obedeciendo solamente al mandato de su conciencia y pensando en la salud de su audiencia.
Si todos actuamos así, preparemos nuestras maletas, porque al final llegaremos juntos a la meta, sin importar que usemos como caballos a los medios tradicionales o a las plataformas sociales.
Ahorrémonos los epítetos y las descalificaciones, que al final triunfarán las buenas intenciones, para la defensa de los intereses de las poblaciones y las soberanías de las naciones.
Rechazando las dictaduras, las imposiciones de otras naciones y las criminales invasiones, que realizan con frecuencia, las inhumanas grandes potencias, sin ningún pudor ni clemencia.








