Por Federico Pinales
Enrique García Frómeta, hijo del malogrado periodista Gregorio García Castro se sintió molesto conmigo porque, en un artículo anterior, yo dije que su padre era reformista. Me pidió que aclarara esa versión, porque según él, su padre era “amigo de Balaguer" y lo asesoraba, pero no era reformista, ni se benefició de sus gobiernos, más allá de aceptar un cargo como director de relaciones públicas de la secretaría de Agricultura.
Me aseguró que su papá era tan humanitario que protegía y ayudaba hasta a los comunistas más radicales y revoltosos, como lo era el recién fallecido Miguel Aponte Viguera, quien formó una junta de vecinos y un comité de lucha en el ensanche Espaillat, con el nombre de Gregorio García Castro.
Asegura García Frómeta, que, por iniciativa de Miguel Aponte Viguera, en el ensanche Espaillat se bautizó una calle con el nombre de su padre.
Dice que entre la capital y algunas provincias del país hay más de 19 callecitas con el nombre de Gregorio García Castro, siendo la más importante la del ensanche Espaillat, gestionada y promovida por los grupos que encabezaba Miguel Aponte, militante del Partido Comunista Dominicano (PCD), como lo era Orlando Martínez.
Para García Frómeta su padre amaba el periodismo por encima todas las cosas, incluyendo la riqueza. Por eso, no sacó ningún provecho personal económico ni político de su estrecha relación con Balaguer, desde antes de este formar el Partido Reformista, del cual asegura no era miembro, por lo que me insistió en que yo debía aclarar ese concepto, debido a que él también criticaba las cosas malas que se hacían en esos gobiernos de los primeros 12 años de Joaquín Balaguer.
Como los artistas, locutores, periodistas y escritores debemos reverenciar a los televidentes, oyentes y lectores, estamos en la obligación de desagraviar a nuestros seguidores, en la medida de nuestras posibilidades, sobre todo si no nos cuesta mucho sacrificio, como en el presente caso.
Por eso, lo estoy haciendo a petición de un lector, interesado en que se haga justicia con la imagen pública de su padre, ya no solamente dentro del ámbito profesional, sino también del humano, político y moral.
Como yo también creo en eso, complazco la solicitud de Enrique García Frómeta, hijo de Gregorio García Castro.











