Lauterio Vargas
Mientras pasaban los meses, el gobierno del presidente Leonel Fernández iba tomando forma, con el fantasma de la reelección fuera del Palacio Nacional. Aunque no faltaron las ofertas tentadoras de diversos sectores de poder que le ofrecieron su apoyo para una modificación a la Constitución de la República y restablecer la reelección presidencial.
Incluso, el presidente Leonel Fernández fue convocado a una reunión por el expresidente Joaquín Balaguer en su residencia de la avenida Máximo Gómez.
Entre otras cosas, el anciano caudillo le dijo que el Gobierno iba muy bien y que podía contar con su respaldo para modificar la Constitución para que le permitiera la reelección en el año 2000. Pero Leonel Fernández, junto a Salvador Jorge Blanco y Antonio Guzmán Fernández, en los últimos 50 años de vida republicana y democrática, fueron los únicos presidentes que no aspiraron a la reelección.
En el caso de Leonel Fernández, ha sido el único que no modificó la Constitución para buscar una reelección inmediata, porque hay que recordar que en los períodos de Antonio Guzmán y Jorge Blanco la reelección estaba permitida, pero no optaron por un nuevo mandato, porque eso desataría los demonios en su partido. Además, la oposición a la reelección presidencial había sido asumida por los perredeístas como una doctrina.
Ante la oferta del expresidente Balaguer, el presidente Leonel Fernández en esa ocasión le agradeció, pero le recordó la experiencia del país con las interpretaciones de la Constitución y la campaña reeleccionistas propiciadas por el presidente Horacio Vásquez, en el año 1928, por lo que declinó el ofrecimiento.
Según reveló el propio Leonel Fernández, cuando Balaguer le ofreció su apoyo para la reelección, él le refirió que los seguidores de Horacio Vásquez, haciendo una interpretación antojadiza de una Constitución anterior, prolongaron dos años más al período presidencial de cuatro años, para seguir en el poder hasta el 1930, lo que trajo consigo la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, que se prolongó por 31 años.
Además de la propuesta de Balaguer, Leonel Fernández también recibió tentadoras ofertas de diferentes líderes políticos, como es el caso del entonces senador por la provincia La Altagracia, Amable Aristy Castro, quien prácticamente lo desafió a “ponerse los pantalones” e impulsar un proyecto de modificación constitucional para restablecer la reelección presidencial.
El artículo de la Constitución de la República que impedía a Leonel Fernández presentarse como candidato para las elecciones del año 2000 era el número 49, el cual establecía que: “El Poder Ejecutivo se ejerce por el presidente de la República, quien será elegido cada cuatro años por voto directo, no pudiendo ser electo para el periodo constitucional siguiente”.
La propuesta de Amable Aristy Castro era modificar el citado artículo, pero una vez más, el novel presidente, dando ejemplo de desprendimiento o quizás por no crear una crisis en el país y en su propio partido, prefirió dejar que transcurriera el tiempo de su mandato constitucional y que otro aspirante dentro del PLD asumiera la candidatura presidencial.
Además, Leonel Fernández sabía que no contaba con el control de los organismos internos del partido y que, si decidía buscar la reelección, eso conllevaría a desatar una guerra con los demás miembros del PLD que tenían aspiraciones de llegar a la Presidencia de la República, principalmente Danilo Medina, quien desde que asumió la Secretaría de la Presidencia había iniciado los amarres para lanzarse, acosta de fuego y espada, tras la nominación presidencial.
Era como si hubiese dos gobiernos. Mientras Leonel Fernández gobernaba al país, Danilo Medina se dedicaba a armar su cuadro político para gobernar en el PLD, lo cual le daría el control casi absoluto de los organismos de dirección. Si en un Comité Intermedio el danilismo no tenía mayoría, entonces procedían a dividirlos en varios intermedios. De esas maniobras salieron los Quirico Valdez y otros intermedios en varios barrios del sector de Herrera y de la capital. De esa forma, los danilitas asumirían el control.
El Comité Político y el Comité Central del PLD fueron creados a imagen y semejanza de los mismos organismos de dirección del Partico Comunista de la Unión Soviética, y quien controlaba esos organismos controlaba al partido. El vicepresidente Jaimen David Fernadez Mirabal contaba con el apoyo de una buena cantidad de funcionarios, pero eso no fue suficiente para evitar la barrida.
Por eso, Danilo Medina asumió el control del gobierno interno del PLD.
Si el presidente Leonel Fernández manifestaba su interés en modificar la Constitución, para intentar reelegirse, sabía que se encontraría de frente con los danilistas y que eso desataría los demonios en el PLD.
Por eso, además de su sentido común, apeló a la prudencia y a la sensatez, y decidió continuar su gestión gubernamental y dejar que el danilismo asumiera la candidatura presidencial para las elecciones del año 2000.
No había dudas de que, si el presidente Leonel Fernández se lanzaba en una carrera tras la reelección, lograría sus objetivos con la fuerza del Palacio Nacional, pero no contaría con el apoyo de los danilistas que acariciaban la candidatura presidencial. Una aventura por la reelección no era descartable, pero las consecuencias hubiesen sido desastrosas para la unidad peledeísta y para la estabilidad política del país. Leonel Fernández tuvo una visión futurista y temía que, para las elecciones del 2000, si se lanzaba tras la reelección, al PLD le ocurriese lo mismo que al PRD del año 1986.
El vicepresidente Jaimen David Fernadez Mirabal contaba con el apoyo de una buena cantidad de funcionarios, pero eso no fue suficiente para evitar la barrida.





