Por Osvaldo D. Santana
Vizcaya Museum and Gardens en Miami; El camino no siempre es una línea recta. A veces gira, se repite y parece llevarnos al mismo lugar. Pero cada vuelta nos acerca un poco más al destino.
Porque llegar importa, pero es en el trayecto —en cada paso, cada pausa y cada giro— donde realmente ocurre la vida.
Al final, lo importante no es cuántas vueltas dimos, sino haber caminado el camino.





