Lito Santana
Tal cual la programaron, la cita alcanzó ribetes de perfección. Los coordinadores de la actividad debieron amarrar todos los cabos para que los convocados pudieran ser tan exactos en su arribo al punto de partida. Todo ocurrió el pasado domingo 7 de junio. Se trató de la marcha caravana convocada por la Coalición Enriquillo, que logró movilizar a miles de personas en la ciudad de Barahona, en el Sur de la República Dominicana, en defensa de los recursos naturales, no sólo de esa provincia, sino de gran parte de la región, sobre todo el Bahoruco Oriental.
Al cruce de Cabral, elegido como el punto de partida de la actividad, llegaron puntualmente delegaciones de Santo Domingo, San Cristóbal, Peravia, Azua, San José de Ocoa, San Juan, Bahoruco, e Independencia, que con pancartas en mano se sumaban a los reclamos. El Arco del Triunfo, entrada emblemática de la ciudad de Barahona, lucía abarrotado a primera hora y fue el lugar de partida para recorrer las zonas clave de la ciudad, recorrer el Malecón para concluir en el Parque Central.
“La defensa del Bahoruco Oriental no constituye una causa exclusivamente provincial, sino una responsabilidad regional debido a la importancia estratégica de esa zona para la sostenibilidad ambiental del Suroeste”, proclamaron los manifestantes en un documento leído a todo pulmón por Leonardo Mercedes en representación de la coalición.
“El sistema montañoso enfrenta crecientes presiones derivadas de actividades extractivas con posibles efectos que podrían generar sobre las fuentes acuíferas, la biodiversidad y las comunidades que dependen de esos recursos”.
Los manifestantes sostienen la zona hídrica del Bahoruco Oriental constituye la principal reserva de agua de Barahona y una de las más importantes de toda la región Enriquillo, pues en sus montañas nacen más de 23 ríos y arroyos que abastecen acueductos, sistemas de riego y comunidades rurales y urbanas.
Preocupación generalizada
Lo que más inquieta a las organizaciones convocantes es el amor que han evidenciado las autoridades para favorecer los planes de las empresas explotadoras, como la Belfond Enterprise, que están diezmando las comunidades de Las Filipinas y Santa Elena, que con sus actividades extractivas, representan riesgos para los ecosistemas de la zona.
La marcha caravana levantó además reclamos como los daños que causa la exportación de materiales minerales a través del puerto de Barahona, pues el polvo copa la ciudad y comienza a afectar la salud de los pobladores.
La movilización también sirvió para volver a colocar sobre la mesa una vieja demanda regional: la terminación integral del Proyecto Múltiple Presa de Monte Grande y la recuperación de la Laguna de Rincón, considerada uno de los humedales más importantes de República Dominicana. Igual, en el escenario entró el reclamo de que cesen los despojos de las tierras que ocupan pequeños productores en la zona de influencia del Consorcio Azucarero Central.
Con esta demostración de fuerza, coordinación y unidad, la Coalición Enriquillo demostró que el movimiento popular existe y que está dispuesto a continuar su lucha por alcanzar sus reivindicaciones.







