Desde la Fundación Padrino de la Educación y el Desarrollo recibimos con GRAN satisfacción la decisión del Ministerio de Educación, porque durante más de una década hemos advertido, denunciado y reclamado una intervención profunda en una zona donde la crisis educativa dejó de ser coyuntural para convertirse en un mal endémico.
Por Rafael Méndez
El ministerio de Educación interviene de manera urgente la Regional 18, integrada por Bahoruco e Independencia, tras reconocer que esa demarcación educativa arrastra los peores indicadores de aprendizaje del sistema educativo, con lo que esperamos que el denominado plan de choque no se reduzca a una estrategia formal de mejora, sino que asuma ese rezago histórico con respuestas medibles, sostenidas y verificables.
Desde la Fundación Padrino de la Educación y el Desarrollo recibimos con satisfacción la decisión del ministerio de Educación, junto al Inafocam y el Ideice, de poner en marcha el Plan de Formación y Acompañamiento Integral de la Regional 18, porque durante más de dos décadas hemos advertido, denunciado y reclamado una intervención profunda en una zona donde la crisis educativa dejó de ser coyuntural para convertirse en un mal endémico.
La decisión oficial confirma que no exagerábamos cuando, siendo diputado del partido de gobierno, y luego como exlegislador, insistimos en que la educación pública en Bahoruco y en la Regional 18 requería algo más que discursos, talleres dispersos o diagnósticos repetidos, porque los resultados negativos se acumulaban mientras generaciones de estudiantes avanzaban por el sistema sin alcanzar los aprendizajes fundamentales.
Un rezago advertido durante años
En 2018, cuando un estudio reveló resultados catastróficos en todos los niveles de la educación pública de Bahoruco e Independencia, planteamos públicamente que no bastaba con culpar a los maestros, porque también había responsabilidades institucionales, fallas de seguimiento, debilidad en la supervisión, poca exigencia en la gestión escolar y ausencia de correctivos oportunos desde las instancias llamadas a garantizar calidad educativa.
Nuestra insistencia no nació de una posición coyuntural ni de una oposición cómoda, sino del contacto permanente con centros educativos, directores, docentes, estudiantes y familias, además de una trayectoria de más de 25 años aportando a la comunidad educativa, al deporte y a la recreación sana desde la provincia Bahoruco, donde la Fundación Padrino ha desarrollado programas, cursos, actividades formativas y experiencias que la sociedad ha reconocido.
Por eso, cuando Educación admite que la Regional 18 requiere una intervención focalizada, también queda reconocido, aunque sea de manera indirecta, que los reclamos formulados durante años tenían fundamento, porque no se trataba de críticas al azar ni de alarmismo político, sino de una lectura sostenida sobre un deterioro que venía afectando el derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir una educación de calidad.
El plan debe tocar la raíz
El plan anunciado contiene elementos importantes, como formación continua, acompañamiento pedagógico y evaluación basada en evidencia, además de programas dirigidos a docentes, técnicos, directivos y familias, con el propósito de elevar los índices de aprendizaje antes de junio de 2027, pero su éxito dependerá de que no se limite a capacitaciones formales, sino que toque la raíz de los problemas de gobernanza, disciplina, supervisión y responsabilidad compartida.
No habrá transformación real si los directores siguen sin autoridad efectiva en los centros, si los distritos y regionales no asumen seguimiento permanente, si la formación docente no se traduce en mejores prácticas de aula, si las familias permanecen al margen del proceso educativo, y si cada actor del sistema continúa descargando en otro la responsabilidad que le corresponde asumir frente al fracaso acumulado.
También será necesario que el Ideice mida con rigor los avances, que Inafocam garantice formación pertinente y que el Ministerio convierta este plan en una intervención integral, sostenida y transparente, porque Bahoruco e Independencia no necesitan otro anuncio que se pierda entre memorias institucionales, sino una política verificable que permita comparar resultados, corregir desviaciones y rendir cuentas a la sociedad.
Una oportunidad que no debe perderse
La Regional Bahoruco-Independencia representa hoy una prueba de fuego para Educación, porque intervenir la demarcación de peores resultados implica reconocer que el problema existe, pero también asumir el compromiso de demostrar que el Estado puede revertirlo cuando actúa con decisión, continuidad y sentido de urgencia, especialmente en territorios fronterizos donde la pobreza, la deserción y la desigualdad agravan las limitaciones escolares.
Desde la Fundación Padrino de la Educación y el Desarrollo valoramos positivamente esta decisión, porque confirma una lucha de años y abre una oportunidad que no debe desperdiciarse, con lo que reiteramos nuestra disposición de acompañar todo esfuerzo serio orientado a rescatar la educación pública en Bahoruco e Independencia, siempre bajo una premisa irrenunciable: los resultados deben hablar más alto que los anuncios.







