Por Federico Pinales
Entre los muertos y desaparecidos en Venezuela, provocados por los terremotos que estremecieron ese país, la tarde del pasado miércoles 17, figuran dominicanos y dominicanas, cuyos familiares aún abrigamos la esperanza de que aparezcan vivos.
Entre ellos está la doctora en derecho Ana Yuberki Romero, mi prima hermana; con quién sostuve una larga conversación en las primeras horas de la mañana del mismo día de la tragedia.
Ella me escribió motivada por mi último artículo sobre la Justicia Dominicana, publicado ese mismo día en este medio, muy leído por ella, como se podrá comprobar en un fragmento de la conversación, que me permitiré reproducir a continuación, con el permiso de ustedes:
“Buenos días, primo, ¿cómo estás?
“Te cuento que le metí la lupa a tu artículo porque tú sabes que el tema de la justicia y el derecho es mi área y me llamó muchísimo la atención.
“Estuve leyendo el artículo completo sobre la justicia dominicana y me tomé el tiempo de revisarlo con mucha atención, como hacíamos antes.
“Tenía tiempo sin hacerlo y extrañaba conectar con tus escritos.
“Primero que nada, quiero felicitarte. Sabes que admiro muchísimo tu trayectoria y esa marca de identidad tan tuya que te ha dado tanta popularidad: esa prosa satírica y jocosa con la que rimas y conectas de inmediato con la gente.
“Eso es tu sello y el público lo ama porque le ponen sazón a la realidad y eres contundente.
“Sin embargo, desde mi visión, ya que tú sabes que cuando se tocan temas de justicia y derecho yo trato de meterle la lupa con la mayor profundidad posible, si yo hubiese revisado el artículo contigo antes de publicarlo, te habría sugerido unos pequeños ajustes estratégicos para potenciarlo:
“El tema de la "Justicia" hoy en día exige un peso institucional enorme. Creo que, si sumamos a tu conocimiento y chispa natural con un toque más de rigor, tus artículos no solo seguirán estando en el lugar número uno, sino académicamente imbatibles para los analistas más exigentes.
(Federico Pinales: -Muchas gracias por haber amanecido hoy puesta para mí. Valoro mucho ese esfuerzo y agradezco tus sugerencias, a las cuales tú habías renunciado voluntariamente.
“De nada mi primo. Para mí es un deleite leerte.
“Me alegra mucho que recibas mis observaciones con el mismo aprecio con el que te las escribí.
“Sabes que respeto tu trayectoria. Más que una renuncia, fue simplemente dar un paso al costado para enfocarme de lleno en mis propios compromisos.
“Ahora mismo estoy saliendo de una carga académica y legal bastante exigente, pero siempre que el tiempo lo permita, tendré un ojo clínico para tus escritos.
“Un abrazo enorme a la distancia y que sigan los éxitos con tu sapiencia narrativa.
“De nada mi primo. Para mí es un deleite leerte”.
(Este martes en la noche recibí la triste noticia: Acaban de encontrar la prima muerta, sentada con el celular en las manos).







