Por Federico Pinales
El dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo y el congresista norteamericano de origen dominicano Adriano Espaillat, ambos trigueños,(mulatos), uno de ellos, Trujillo, nieto de una haitiana; coincidieron en sus reinados, el primero duró 31 años y el segundo 30.
Los dos, con sangre blanca y negra en sus ADN, terminaron siendo más racistas que los blancos y tan esclavistas como ellos, porque ambos se beneficiaban política y económicamente de los negros, mientras personalmente los despreciaban, como lo acabó demostrando Adriano Espaillat, en su última campaña reeleccionista, dentro del Partido Demócrata, para perpetuarse como representante del Distrito 13 del estado de Nueva York, en el Congreso Federal de los Estados del Centro de Norteamérica.
Resulta irónico y contradictorio, que el hombre que logró mantenerse 30 años entre las legislaturas estatales y federales, con el respaldo de la comunidades negra y dominicana de Nueva York, desarrollara una campaña tan racista y denigrante contra otra dominicana trigueña, (mulata) igual que él, acusándola de “haitiana”y otros epítetos despectivos que lo evidenciaron y le quitaron la careta que exhibió cínica e hipócritamente durante 30 años.
Ahí estuvo la raíz de su derrota electoral en las primarias demócratas del pasado 23 de Junio, en las que resultó vencedora Darializa Ávila Checalier, una joven bien preparada, pero hasta ese momento desconocida para muchos.
Hay una serie de factores de mucho más peso que influyeron en la humillante derrota de Adriano Espaillat frente a su reemplazante Darializa Àvila Chevalier para ocupar la posición de congresista federal por el estado de Nueva York, cargo que deberá confirmar en las elecciones generales de noviembre próximo.
Esas razones están expuestas, en forma detallada y docente, en dos artículos publicados en otros medios por el periodista Julio César Malone y por el articulista Miguel Espaillat Grullón; el de este último no tiene desperdicios y no lo reproduzco aquí por falta de espacio, pero recomiendo sus lecturas. El de Grullón fue publicado el pasado 27 de junio, el de Malone, un poco antes.
Nosotros y muchos dominicanos respaldamos al señor Adriano Espaillat desde sus inicios en los años de 1990, pero hoy lo invitamos a revisarse y a disculparse con los afrodescendientes y latinos que le dieron la espalda, tras sentirse traicionados en los últimos años, por el político a quien siempre respaldaron sin reservas.







