Por Federico Pinales
Todos los que hemos satanizado al Nuevo Código Penal por los artículos que atentan contra la libertad de expresión, tenemos la obligación moral y ética de resaltar, apoyar y promover las cosas positivas, que de ser aplicado correctamente, beneficiarán a la mayoría de la población.
Según lo que he visto en el Código Penal, y a juzgar por lo que he escuchado de boca de diferentes Abogados Independientes, el Nuevo Código tiene más luces que sombras y esas luces debemos reproducirlas para orientar a la población.
La gente común no siempre está enterada del contenido de las leyes que le perjudican o benefician, por ello se cometen muchos errores que les cuestan caros, incluyendo su libertad, o dejan de recibir los beneficios que les proporcionan determinadas legislaciones.
Por esa razón, los medios de comunicación, los periodistas, los abogados, maestros y todo quien tenga acceso a medios de difusión masivos, debe aportar su granito de arena, para que muchas de las regulaciones contenidas en el Nuevo Código Penal, sean del conocimiento de la gente común, víctima de su ignorancia legal.
Una de las medidas importantes que me encantan de dicho Código, son los frenos que les pone a las mafias y abusos de la Policía Nacional y a los comerciantes del fenómeno de la hechicería.
Ya ningún miembro de la Policía y los demás organismos represivos del Estado, podrán actuar como “chivos” sin ley, actuando abusivamente contra la población indefensa, cubriéndose bajo un uniforme o un alto rango militar.
Según el Nuevo Código, ya cualquier persona que se sienta acosada o que le hayan violado sus derechos, podrá querellarse ante los tribunales contra sus verdugos, los cuales podrán enfrentar consecuencias severas, que podrían incluir multas y cárcel, siempre y cuando el querellante pueda probar su reclamo.





