La terquedad de la ADP

Por Alfonso Tejeda

Porque desde hace mucho tiempo y por diferentes vías y distintas razones me siento ligado a la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) es que me sacude la terquedad que caracteriza la actuación de ese conglomerado en los tiempos de ahora y con las circunstancias en que se desenvuelve.

Una definición simple, sin rebuscamiento, del sustantivo que uso para caracterizar el papel del gremio de los maestros dice que la terquedad es una condición "inflexible e irracional" que tiene entre sus resultados frenar "el desarrollo social e intelectual". Algunos/as discreparán de esta apreciación si se toma en cuenta el bienestar que hoy exhiben los/as maestras/os dominicanos, muy distante y distinto de aquel cuando mis relaciones con los educadores eran más estrechas.

Recuerdo que en mis años de escolarización, los maestros y maestros eran tan pobres como el que más, y que el 30 de Junio, fecha en que se le reconoce, para los padres de los alumnos era más angustioso por el añadido afán de buscar un " regalito" ( me ahorro describir las calidades de esos regalos) para quien, más que  enseñar a sus hijos/as, era también parte integral e imprescindible en la correcta formación de la niña y el niño. 

Ya posterior, en mis años juveniles y de temprana adultez, mi ligazón a la ADP se ha dado por relaciones y militancia social, política y familiar, pues en los últimos 40 años comparto con una maestra que su momento fue activa dirigente zonal del sindicato, cuando su principal lucha era por una verdadera mejoría de la Educación y las reivindicaciones económicas eran un aliciente pero no lo principal.

Toda esta cuenta viene al texto porque me sacude la actuación adepedeista de ahora, caracterizada por una muy egoísta disposición a tener como su principal motivación el aspecto económico, que es muy superior a aquellos tiempos cuando la ADP era parte esencial en la lucha integradora que reclamaba los derechos sociales, políticos y culturales junto al pueblo dominicano.

Hoy, ese gremio ha perdido esa conexión, y como el avaro del cuadro aquel que exhibía la relación comercial de quien vendió a crédito y quien lo hizo al contado, desde la abundante poltrona de este último, los miembros/as de la ADP "se echan fresco” con el amplio abanico que le garantizan los subsidios que hacen de sus salarios el mejor de todos los servidores públicos, pero que “justifican” con su magro  y vergonzoso desempeño.

Lo último de ese sindicato, que parecido a los choferes imponen su arrogante egoísmo, fue intentar el desacato a otra disposición del Ministerio de Educación para que pocos más de 23 mil maestros contratados participaran en una inducción, que es un proceso habilitado para "la inserción y la integración efectiva" de los nuevos docentes.

De esos nuevos maestros, el 70 por ciento todavía no está en las aulas, adónde exigía la ADP que se realizara la inducción, "en horario laboral de lunes a viernes, y en el aula de cada docente", por lo que rechazó que fuera el pasado sábado 14, tal como dispuso el organismo oficial que se hiciera, lo que parece fue la decisión final, porque la mayoría de los convocados se sumó.

Una revisión ligera de los enfrentamientos protagonizados por la ADP contra las disposiciones oficiales revela un déficit del gremio, tal como la integración de sus dos miembros/as a la Comisión Evaluadora del Desempeño Docente, establecida en la ordenanza 14-2022, que debe ser realizada en este primer trimestre del año, para conocer la realidad del sector educativo nacional, dado que la del 2017 solo se aplicó en lo referido a los "incentivos", que como dice el presidente del gremio "no son un regalo", pero sí, -agrego yo- un aliciente ganado por buenos y eficientes resultados que son de las responsabilidades del maestro y la maestra.

¡Ojalá que maestros y maestras entiendan que son financiados por la sociedad con sueldos e incentivos que deben ser recompensados con una disposición de su parte que eleve la necesaria calidad de la enseñanza, les restituya el respeto que merece su profesión y que la terquedad no sea asociada a su quehacer!

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