La política recaudadora

Es común observar en cualquier país del mundo el empeño de cada gobierno en eficientizar las recaudaciones fiscales. Eso es común en España, Estados Unidos, China, Irán, Venezuela, México, Perú, Bolivia, Rusia, Cuba, en fin, en cualquier Nación del planeta. Es que las recaudaciones son vitales para la inversión y el desarrollo social.

Sin embargo, estas recaudaciones deben surgir de una fuente legal y ético-moral, recaudar en base a la estafa y teniendo la visión de acumular o recaudar al precio que sea, no solo puede resultar ilegal, sino también abusivo e inhumano.

Con el surgimiento del presente gobierno se aplican prácticas para recaudar que son equivalentes "a esos asaltos" que fueron frecuentes en el oeste de Estados Unidos, cuando imperaba las famosas vaqueradas.

En esa lógica se actúa en este país, y vemos con mucha pena cómo se usan instituciones públicas para aumentar las recaudaciones teniendo como centro timar al pueblo imponiendo cada semana una cadena infinita de contravenciones a humildes conductores de vehículos privados, a quienes se obliga al pago de multas por supuestas violaciones.

En cualquier esquina se les intercepta y, sin aceptar excusas, miembros de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT), le aplican "multa", la que debe pagar de inmediato, so pena de afectar su vivencia ciudadana.

Es una práctica recurrente y a la orden del día en cualquier calle de cualquier ciudad del territorio nacional, y esa manera nueva de recaudar responde a una acción oficial planificada y ejecutada a "lo que coja el bon". No se trata de aplicar una contravención al infractor de una la ley de tránsito, sino al primero que ordenan parar (en falta o no) y, aunque "todos sus papeles estén en orden", la medida se le aplica sin apelación, porque son cuotas asignadas a cada miembro de esa institución que, aunque su misión no es recaudadora, sino regular y ordenar el tránsito vehicular, el norte y su práctica cotidiana precisamente está centrada (con cuotas asignadas por policía) a timar en forma compulsiva a los ciudadanos, con lo que recaudan millones de pesos cada semana, a través de los cuales la Dirección General de Impuestos Internos (DDII).

A veces las "medidas por violaciones de tránsito" resultan tan ilógicas pues afectan a ciudadanos que nunca compraron un vehículo, que jamás en su vida han conducido, y de repente les aparece en el banco el monto a pagar por "violación al tránsito".

Esos agentes de tránsito, en muchos casos van en contra de su voluntad, pero con decisión de cumplir al pie de la letra con esa "orden superior. El rechazo y la resistencia del afectado es inevitable, lo que termina en choques que se dan entre las partes, entre el policía que cumple la orden arbitraria del superior y el ciudadano que se siente estafado y sus derechos vulnerados.

Lo que decimos no es un secreto, ni hablamos de acciones fortuitas o aisladas, sino de un plan oficial que afecta cada semana a los conductores privados.

Santo Salvador Cuevas

Santo Salvador Cuevas

Quien escribe es militante social de larga data, egresado con honores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) licenciado en Filosofía y Letras, con residencia en el municipio de Tamayo, al Sur del país.

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