La Palabra, simplemente

La "Palabra", ese sustantivo conformado de siete letras, tres de ellas vocales -que es la misma repetida-, y cuatro consonantes, que ambos suman 27 con la "Ñ", sonido único del alfabeto español que da a éste una capacidad expresiva de distintos matices, que a veces estigmatizan como "plebe" de patentado origen en los sectores populares, pero que los "empofillados" usan.

Son esas palabras de las que el versátil Anthony Ríos insinúa “de malas que son buenas", aquellas que el pudor contiene, ese "freno inhibitorio" que un reciente género "musical” no "pisa" y hoy es motivo de escandaloso estupor por la interpretación que hizo una niña de 9 años en un popular show de un tema de Rosalía y Takischa, un dueto de jóvenes que muchos consideran "transgresoras".

Y es que la Palabra, por sus niveles, que son dos, el denotativo, ese simple, llano, superficial, y el connotativo, que es interpretativo, va a significar "una cosa o la otra", y entonces “es ahí donde la puerca tuerce el rabo" y se hace instrumento de "una guerra de poder".

Desde el andamiaje del machismo: "soy un hombre de palabra", expresión que pretende una irreductible posición que se defiende en cualquier circunstancia a la más posible contemporizadora "se la lleva el viento", la Palabra oferta un amplio recorrido que es cuestión cardinal para estudiosos, "puristas" y remilgados que con un "y esa palabra" castran una emocionalidad.

Surgida desde la cotidianidad del común alcanza la cima cuando en el diccionario, ese instrumento en el que una élite de estudiosos la encarama y desde allí se hace limitativa, propiedad pretendida de quienes la hacen "parteaguas", represa que ni el simbolismo bíblico desborda, pues también tiene su cuota de interpretación con sus famosas "parábolas" que nublan el entendimiento.
Y eso que la Biblia, ese inmenso continente de sapiencia y recomendaciones, de acuerdo con los entendidos, usa alrededor de 850, casi el doble de la que cada semana me provocan la angustia de reunir en este atrevimiento de decir con la escritura.

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