viernes, febrero 23, 2024

La encrucijada: Una vigorosa frontera cultural en Pedernales

Por Emiliano Reyes Espejo

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Iniciado un prometedor proceso de desarrollo en Pedernales, urge en el marco de estas iniciativas novedosas trabajar a fondo en un ambicioso y vigoroso proyecto de Frontera Cultural que blinde la idiosincrasia dominicana en esta zona del país.

En Pedernales, remota provincia del Sur costero, se puso en marcha el “tren del progreso”. Se dio apertura –específicamente en el muelle de Cabo Rojo- a un hermoso puerto de cruceros y el gobierno anunció inversiones multimillonarias que definitivamente impulsarán la transformación de esta empobrecida zona que ha sido engalanada por la naturaleza con una gran riqueza, pero también de una salvaje y envidiable hermosura.

Pero ocurre que a tan pretendida iniciativa le falta una pata. No es un componente cualquiera, es algo medular, imprescindible, si realmente se quiere registrar un desarrollo integral de esa zona.

Hacemos referencia a la Cultura. Sin esta invaluable herramienta el ansiado progreso de Pedernales, sus municipios y comunidades, quedaría envuelto en un peligroso vacío que podría ser llenado por expresiones culturales extrañas, ajenas a la naturaleza de la región y del país.

Por tanto, resulta imperativo complementar el enfoque del desarrollo turístico, empresarial, social y urbanístico de Pedernales con una sólida, vigorosa, pujante frontera de cultura netamente dominicana.

Preocupa que, en los anuncios de proyectos formulados por las autoridades oficiales, se haya obviado o no se le haya dado el crédito necesario al componente Cultura. ¿Qué pasó ahí?

Pedernales

Pocos dominicanos saben que Pedernales se llamó en sus inicios, Juan López. La enciclopedia digital Wikipedia señala que: “El poblado de Pedernales fue originalmente llamado Juan López, quien era un habitante español que se había instalado en la zona cerca del siglo XIX”.

Luego se llamó Pedernales “por el río ubicado en la frontera con la República de Haití, en el cual se encuentran piedras comunes de cuarzo amarillo, llamada pedernal. Con esta, los antiguos pobladores de la República Dominicana, los taínos, fabricaban herramientas punzantes como hachas y puntas para flechas”. O sea, que Pedernales, que en la actualidad tiene más de 75 mil habitantes, según cifras no oficiales, es una “inmensa piedra de cuarzo amarillo” que comenzará a ser pulida para disfrute de los dominicanos y del mundo.

Según se narra en Wikipedia: “Cuando La Española se dividió en una colonia francesa y otra española, se puso como límite fronterizo el río Pedernales. Desde el año 1844, hasta la firma del tratado de división territorial (1929-1936) en la región de Enriquillo y Pedernales hubo varios incidentes y conflictos fronterizos. En el año 1867 se concede la isla de Alto Velo a una empresa norteamericana. También se iniciaron las extracciones de sal en las lagunas de Beata”.

Igualmente, “la colonización de Pedernales inicia en el año 1927, durante el gobierno de Horacio Vásquez. “Esto se incluye en el plan de colonización fronteriza, que tenía como objetivo integrar esa zona al resto del país. Su primer administrador fue Sócrates Nolasco, designado el 13 de abril de 1927 por Rafael Espaillat, ministro de Agricultura e Inmigración. Se encargó de coordinar la construcción del primer pueblo de Pedernales. Pedernales fue creada el 16 de diciembre de 1957. Esta lleva el nombre de la capital y del río más importante de la región”, se precisa en la reputada enciclopedia digital.

Pedernales, asimismo, se encuentra ubicada al suroeste de la República Dominicana, a 330 kilómetros de Santo Domingo, la capital dominicana. Comparte frontera con Haití y es conocido su habitual intercambio comercial con la vecina nación haitiana. 

No hace mucho tiempo la principal actividad económica de Pedernales era la explotación y exportación de bauxita, juntamente con la pesca artesanal y actividades agropecuarias. Ahora Pedernales perfila su progreso en el desarrollo turístico y eso requiere para que sea integral, impulsar los valores de la cultura de la región, de manera que las prácticas culturales sean un acicate más para la atracción de turistas nacionales y extranjeros.

¿Ministerio de Cultura?

No se ha observado, o por lo menos no se ha hecho público por parte del gobierno, el rol del ministerio de Cultura en este macro plan de desarrollo turístico de Pedernales. Tampoco se ha hablado de deportes. Se trata de dos componentes básicos para que el proceso “impacte realmente en la gente”, que según creo, es el leitmotiv de todo este esfuerzo del gobierno. Se hace hincapié en las inversiones millonarias, puerto de cruceros, grandes hoteles, habilitaciones de playas, construcción de aeropuerto y otras obras que ciertamente constituyen las bases para un impulso del progreso en la región.

Pero ¿Y el desarrollo cultural de Pedernales para cuándo?

En esa línea de acción, el ministerio de Cultura tiene la responsabilidad de abocarse a planificar un macro programa de desarrollo cultural con el propósito de que los visitantes, además de las bellezas naturales, disfruten de las costumbres pedernalenses, de sus expresiones artísticas y de las ricas tradiciones orales de la zona. Esto incluye:

1)       Construcción de un edificio de Bellas Artes que fomente en Pedernales el teatro, las artes plásticas, la poesía, la narrativa, las danzas, la música, etc. (Un templo de las bellas artes en Pedernales serviría, por ejemplo, para que los  turistas puedan desplazarse en horas nocturnas a este lugar a disfrutar de una buena obra de teatro, un espectáculo artístico y otras actividades).

2)       Crear una nueva escuela de música o fortalecer la existente.

3)       Realizar concursos de artes plásticas sobre las bellezas naturales de la zona que son paradisíacas (playas, montañas, terrenos baldíos, minas abandonadas y otras muestras que servirían de inspiración a los nuevos artistas plásticos de la zona, los cuales, a su vez, venderán sus creaciones a los visitantes, constituyéndose esta práctica en una forma adicional de creación de mano de obra). 

¿Quién se resistiría a adquirir un amanecer de las costas de Pedernales o de Barahona, o un atardecer con una caída  del sol en Bahía de las  Águilas, plasmadas al óleo magistralmente por un artista plástico desarrollado en la zona?

4) Efectuar concursos de “cuentos orales” con los mejores “hace cuentos” de estas comunidades, con temáticas basadas en las creencias mágico-religiosas de los habitantes  de la zona, los cuales se realizarán en horas nocturnas en parques o en el mismo recinto de Bellas Artes como alternativa para disfrute de los turistas.

5) Fortalecer los valores de la patria mediante ciclos de obras de teatro y exposiciones.

Se imaginan la realización de concursos de artes plásticas sobre el Hoyo de Pelempito, las playas de Bahía de las Águilas y otras hermosuras de Pedernales, con la participación de artistas plásticos dominicanos y extranjeros.

En fin, el ministerio de Cultura tiene que poner a trabajar a sus gestores culturales, conjuntamente con los intelectuales (escritores, poetas, periodistas, abogados, etc. de la zona) en la realización de este programa, a fin de que el esfuerzo del gobierno con inversiones millonarias para impulsar el turismo en Pedernales y Barahona, sus municipios y demás comunidades, no se quede en el relumbrón, sino que sirva para el logro de un verdadero desarrollo integral de esta región y que esta parte de las iniciativas tenga el manifiesto interés de crear una fortaleza cultural que impida que con la llegada del progreso y la llegada de otras culturas se encuentre con que esta zona virgen aún, esté desprotegida y que ante la indefensión, sea usurpada y arrebatada.

De ahí el título de este trabajo, crear una sólida frontera cultural, vigorosa, de raíz dominicana, capaz de resistir los embates del vudú y otros demonios. Tenemos el ejemplo de otras regiones del país donde lo dominicano está siendo sistemáticamente anulado, mientras se nos imponen otras culturas. 

En el caso de Pedernales la situación es más apremiante, debido a que esta ciudad está “justo al lado” de Haití, lo que implica un gran desafío. El desarrollo turístico será de manera inequívoca un gran atractivo para nuestros vecinos, que nos traerán su “mano de obra barata” –algo que se golosea, y que es inevitable conociendo a nuestros empresarios- y con las mismas arrastrarán su cultura y costumbres, las cuales son bastante fuerte por ser originaria.

Solo con la creación de una frontera cultural fuerte que sea natural, orgánica, que se soporte con los talentos locales y el impulso del Ministerio de Cultura, podremos salvar la situación de transculturación que se nos viene encima por Pedernales. Y dice el refrán que “guerra avisada no mata soldado”.

Ante esta potencial encrucijada, los políticos tienen que propiciar por encima de las apetencias de poder –normal en estas democracias- un convenio inter partidario que garantice las iniciativas de desarrollo emprendidas en Pedernales, olvidarse de las malquerencias y terquedades políticas que amenacen la puesta en marcha del “tren del progreso” de  esta y demás comunidades de la preterida región Sur.

La actual ministra de Cultura es una capitaleña, pero dominicana de pura cepa, de eso no cabe dudas, y es de esperar que esta vez disponga la realización de un vasto proyecto cultural en Pedernales, como forma de emular los pasos de su líder y amigo, el presidente de la República, licenciado Luis Adolfo Rafael Abinader Corona, quien está decididamente empeñado en lograr el progreso de esta región del país.

Es la hora del Sur. ¡Enhorabuena!

*El autor es periodista.

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