Por Lauterio Vargas
Aunque en las elecciones del 16 de mayo de 1986 el triunfo de Jacobo Majluta, como candidato presidencial del PRD, parecía inminente, las divisiones internas y los enfrentamientos con el Gobierno del presidente Salvador Jorge Blanco le cerraron el camino y permitieron que el expresidente Joaquín Balaguer, casi ciego y con dificultades para caminar, asumiera nuevamente al poder, postulado por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), que era su misma organización política, pero fusionado con el Partido Revolucionario Social Cristiano.
Con su renovado partido, el expresidente Joaquín Balaguer lanzó nuevamente su grito de batalla: “A pasos de vencedores”. Y marchó de manera indetenible hacia el Palacio Nacional. Eso fue posible porque el anillo palaciego del presidente Salvador Jorge Blanco prefirió que el viejo caudillo retornara a la Presidencia de la República para cerrar el paso a Jacobo Majluta.
Hay que recordar que las diferencias entre los grupos internos en el PRD que encabezaron Jorge Blanco y Peña Gómez en contra de Jacobo Majluta, eran remanentes de las divergencias surgidas en el período presidencial de don Antonio Guzmán Fernández. Incluso, algunos seguidores del presidente Guzmán Fernández trataron de empujarlo para que éste se subiera al tren de la reelección, que entonces estaba permitida en la Constitución de la República.
El presidente Guzmán Fernández no cayó en las tentaciones del poder y optó por respetar lo que había sido un principio anti reeleccionista en el PRD y juntamente con Vicente Sánchez Baret, decidió apoyar a Jacobo Majluta como precandidato presidencial del anillo palaciego, que desde ese momento se separó de las líneas del partido.
Los funcionarios palaciegos, con la anuencia del presidente Guzmán Fernández, formaron lo que se denominó “Unidad de Acero”, para enfrentar al entonces senador por el Distrito Nacional y aspirante a la candidatura presidencial, Salvador Jorge Blanco, cuya popularidad lo llevó a ganar la convención del PRD y, posteriormente, las elecciones presidenciales celebradas el 16 de mayo de 1982, con Manuel Fernández Mármol como candidato a la vicepresidencia.
Salvador Jorge Blanco y el PRD derrotaron al balaguerismo por segundas elecciones consecutivas, con un 46.76% de los sufragios frente al 39.14%.
Ese triunfo embriagó de poder a los perredeístas, quienes por un momento pensaron que, más que un gobierno democrático, habían heredado una dinastía en un Estado monárquico o hegemónico y que el poder era para repartírselo entre ellos, como una herencia. Ese fue el gran error que le costó el poder y casi destruye a esa organización política.
Debido a las pugnas internas del PRD, el gobierno del presidente Salvador Jorge Blanco, aunque surgió con un gran apoyo popular, se debilitó rápidamente. Mientras que, desde el Senado de la República, Jacobo Majluta, quien fue electo senador por el Distrito Nacional, se convirtió en el principal opositor al gobierno de su propio partido y mantuvo sus aspiraciones por la primera magistratura de la nación.
Cuando se acercaban las elecciones generales de 1986, varios grupos y movimientos políticos, dentro y fuera del PRD, montaron una maquinaria de propaganda a favor de Jacobo Majluta, principalmente el movimiento La Estructura, fundado por Andrés Vanderhorst, que meses después logró su reconocimiento como partido político.
La Estructura era el seguro de vida de Jacobo Majluta, por si no ganaba la convención interna del PRD, para lanzarse tras la Presidencia de la República en la boleta de ese partido.
Ante la efervescencia política interna, como una forma de protección, Peña Gómez, quien también aspiraba a la candidatura presidencial por el PRD para las elecciones de 1986, formó su propio partido: el Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS) como su pequeña isla de poder en el cual era ley, batuta y Constitución.
Como ha sido tradición entre los perredeístas, sus diferencias internas nunca tuvieron otra salida que no fuese la división.
En esta parte hay que recordar que cuando inició el cuatrienio presidencial 1982-1986, los enfrentamientos entre el presidente Jorge Blanco y el senador Jacobo Majluta desencadenaron en la elección de dos presidentes del Senado, uno era el propio Majluta, y el otro Domingo Tavárez Areché.
La situación beligerante entre perredeístas mantuvo prácticamente paralizadas las labores legislativas, hasta que se buscó una solución con la renuncia de ambos legisladores de la presidencia del Senado.
En resumen, Jacobo Majluta fue electo presidente del Senado en el período 1982-1983; mientras que el senador por las provincias Barahona, Noel Suberví Espinosa, presidió el hemiciclo durante el 1984-1985. Jacobo Majluta volvió a encabezar la Cámara Alta en el período 1985-1986.
Perfil
Lauterio Vargas
Periodista y abogado, experto en Opinión Pública y manejo de crisis institucional.







