jueves, abril 25, 2024

Invadir Haití es la peor decisión

POR SANTO SALVADOR CUEVAS

El lunes 2 de octubre, Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dio por aprobado el despliegue de tropas en territorio haitiano, en una votación casi unánime con 13 votos a favor y 2 abstenciones (China y Rusia).

Hace algo más de un año que el primer ministro títere de Haití, Ariel Henry, solicitara la invasión a su propio país, y desde entonces la cantaleta del presidente Luis Abinader no ha cesado en los foros internacionales, para que tropas extranjeras decidan las reglas de juego en un país latinoamericano.

Entre los principios en que se sustenta la Carta de la ONU se destacan el "propiciar la paz" y la "No injerencia" en los asuntos internos de las Naciones.

Las dificultades y diferencias que afecten a cualquier nación es competencia, única e interna, de esa nación, y es en el seno de dicha nación, en dónde se han de encontrar las vías para su solución.

Con la invasión militar en Haití, no hay solución a la vista al problema interno, ni de las bandas paramilitares, ni para superar los niveles de pobreza y atraso que afectan a ese pueblo hermano.

Quienes diseñaron la estrategia para crear las bandas y propiciar el caos en Haití, no pueden ser ahora sus "salvadores".

El armamento que usan las bandas asesinas en Haití no es fabricado en Haití, sino que se le suministra con toda la facilidad del mundo desde el extranjero.

Es que el caos ha venido a ser un método eficaz dentro de la estrategia imperialista para mantener en división y odio interno al pueblo haitiano.

Es que el secuestro ha venido a ser una industria rentable para sectores pudientes que viven en Haití y en Miami.

Por tanto, el despliegue de tropas en ese territorio, además de violar las reglas del Derecho Internacional, viene solo a facilitar el dominio de las fuerzas tradicionales que durante 5 siglos de robo y saqueo han llevado a esa Nación a ser la más pobre del hemisferio occidental.

La solución en Haití debe partir de la inversión social y el fortalecimiento de sus instituciones públicas.

Haití retorna al orden interno solo si se le corta el suministro de pertrechos a las bandas asesinas. 

En Haití habrá superación a la pobreza si los Bill Clinton y los capitalistas extranjeros cesan el saqueo de sus recursos naturales.

Habrá paz y desarrollo en Haití si se le retornan los capitales robados por Francia, Estados Unidos y Canadá, para invertirlo en la agricultura, en hospitales en toda la franja fronteriza y en las provincias de mayor población.

Quienes amuelan cuchillo hoy para Haití, se divorcian de la experiencia histórica y "amuelan cuchilla para su garganta.

Los dominicanos en el siglo XX fuimos víctimas en dos ocasiones (1916 y 1965) de la presencia de soldados extranjeros en nuestro territorio, y en ambas ocasiones los pueblos del mundo, incluido Haití, hicieron causa común con la resistencia de un pueblo heroico y víctima de la arrogancia y la intolerancia imperialista.

Más digno es el aporte que hace el gobierno de Manuel López Obrador en México, quien adiestra a más de 400 policías haitianos, sin inmiscuirse en sus asuntos internos.

Por último, el territorio de la República Dominicana, no debe ser entregado a Kenia, ni a ninguna potencia para el desplazamiento de tropas extranjeras.

Que reine la paz, tenemos derecho a vivir en paz.

No al desplazamiento de tropas ni en Haití, ni en ningún pueblo de América Latina.

Santo Salvador Cuevas
Santo Salvador Cuevas
Quien escribe es militante social de larga data, egresado con honores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) licenciado en Filosofía y Letras, con residencia en el municipio de Tamayo, al Sur del país.

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