sábado, marzo 2, 2024

Estados Unidos y China ¿a las puertas de nueva guerra fría?

Por Evelyn Irizarri Santos

NUEVA YORK, Estados Unidos. Desde hace años la gente ha escuchado y utilizado la palabra OVNI, para hacer referencia a un objeto volador no identificado, claro, siempre asociado a la extendida creencia de que los terrícolas no estamos solos en el planeta. 

Sin embargo, tal como su nombre lo indica, se refiere a cualquier objeto volador del cual se desconozca su procedencia, o la dirección que lleva y que no cuente con autorización para incursionar en el espacio aéreo por el que se desplaza.

A partir de esta teoría se debe concluir que los avistamientos en los cielos estadounidenses son en efecto OVNIS,  pero estos no vienen de otro planeta, ni es de color verde la piel de quien o quienes los operan.

Son de este mundo

La Casa Blanca descartó que fueran extraterrestres los tres objetos que en los últimos días han sido descubiertos y posteriormente derribados en los cielos de Estados Unidos.

En iguales términos se expresó John Kirby, coordinador de Comunicaciones Estratégicas del Consejo de Seguridad Nacional: "no creo que el pueblo estadounidense tenga que preocuparse por extraterrestres con respecto a estas naves. Eso es todo lo que tengo que decir".

El globo espía

Los residentes de Montana creyeron que se trataba de una nave espacial, procedente de algún otro planeta, que se acercaba a la tierra con intención desconocida. Se asustaron y alertaron a las autoridades, quienes no tardaron en investigar para establecer de qué objeto se trataba, quién lo controlaba y lo más importante, qué estaba haciendo en territorio estadounidense y cómo había logrado penetrar en el espacio aéreo de los Estados Unidos.

No obstante haber sido descubierto, el objeto siguió en el aire, a pesar, no sólo de que el presidente Biden ordenara que fuera derribado, sino de las reglas estrictas sobre la violación del espacio aéreo norteamericano. Finalmente, fue tumbado, pero China, país que admitió ser propietaria del objeto, negó que fuera un instrumento dedicado al espionaje y condenó la acción de destruirlo, advirtiendo consecuencias por la acción.

Una vieja práctica

Para muchos, esta práctica siempre ha existido.  Algunos dicen que sólo se hizo uso de ella durante la llamada guerra fría, pero tan pronto como bajaron las tensiones, el envío de artefactos voladores desde un país para espiar a otro había quedado en el pasado, sin embargo, estos nuevos casos demuestran que, o bien la práctica nunca ha terminado o que se ha vuelto a recurrir a ella.

Dos más 

No pasó una semana completa para que nueva vez fueran divisamos dentro del espacio aéreo de Estados Unidos y Canadá dos nuevos objetos no identificados que se desplazaban con toda libertad, a sus anchas. Estos dos también fueron derribados por aviones Caza, pero no se ha podido establecer su procedencia, ni se ha explicado cuál sería el propósito de su presencia en los cielos de Estados Unidos. 

Características 

Los dos objetos derribados, uno en Alaska y el otro al norte de Canadá, guardan entre sí muchas similitudes con globos con  pequeños objetos cilíndricos de metal, unidos, y que se desplazaban a una altura de 40 mil pies, mientras que el objeto derribado sobre el lago Hurón, que se encuentra en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, poseía una forma octagonal y se observa que llevaba cuerdas colgado. Además, volaba a sólo unos 20 mil pies de altura. 

Los tres artefactos, volando a esa altura representan un grave peligro para el transporte aéreo. 

La queja de Pekín 

El descubrimiento del supuesto globo espía chino ha puesto en evidencia al propio gobierno estadounidense, ya que según reveló Pekin, los Estados Unidos ha violado su espacio aéreo. Ha enviado globos aerostáticos al menos 10 veces en el último año. La acusación, que de inmediato fue rechazada por Washington, fue realizada por el vocero del ministro de Asuntos Exteriores.

Sin embargo, en su cuenta de Twitter, la portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Adrienne Watson, negó que esto fuera cierto, tras asegurar que "es Pekín que tiene un programa de globos de vigilancia de gran altitud, para la recolección de de información de seguridad, que ha utilizado para violar la soberanía de Estados Unidos y de más de 40 países en los cinco continentes".

Más observadores 

Para algunos analistas, el hecho de que en los últimos días se reporten tantos incidentes de esta naturaleza solo obedece a que luego de la aparición del "globo espía", la inteligencia y las fuerzas armadas están más atentos y han optimizado sus radares de detección de intrusos en el espacio aéreo. 

Esta afirmación es preocupante, alarmante, pues tal como se ha llegado a afirmar, el sistema de defensa y protección del país no era tan efectivo como para impedir que cualquier otra nación pudiera lanzar algún ataque sin este ser descubierto hasta que fuera demasiado tarde. 

Al menos, se han tomado medidas y la seguridad nacional está más atenta que nunca. Pero ¿Qué tan a tiempo se han tomado medidas, qué informaciones, de tratarse de espionaje, habrán recabado esos artefactos?

Poca información 

El pueblo estadounidense, los legisladores, los políticos de la oposición y algunos de las filas demócratas han comenzado a mostrar incomodidad por lo que llaman mutismo del presidente y la Casa Blanca y exigen que cuanto antes se informe a la nación todo lo encontrado entre los escombros de estos aparatos. 

En ese sentido, se ha dicho que mientras las autoridades no sepan a ciencia cierta de lo que se trata, no pueden ofrecer  informaciones al país. 

Esta respuesta deja claro que las autoridades cuentan con poca o casi ninguna información sobre la misión de estos artefactos, su procedencia o de cuánto tiempo llevan observando, navegando a sus anchas, por una zona aérea que no les ha dado permiso ni libertad de tránsito. 

Otra guerra fría 

Desde que apareció el "globo espía" y los demás objetos voladores derribados, unido a las denuncias de Pekín de que solo en este último año, su espacio aéreo ha sido violado en más de 10 ocasiones por Estados Unidos, se ha comenzado a extender el temor de una nueva era de tensiones y confrontaciones, al menos a nivel diplomático, entre Estados Unidos y China. Una era que muchos han comenzado a catalogar de Nueva Guerra Fría, la cual necesariamente arrastraría a otras naciones, que deberán alinearse con uno de los involucrados.

Todo esto sin olvidar que, de aquella época a la actual, muchas cosas han cambiado. Una de esas cosas es precisamente que ya el poder, la hegemonía, no está concentrada en dos potencias. Hoy, el poder mundial se encuentra repartido y aunque no en partes iguales, ahora, a la hora de negociar, definitivamente hay que agregar más sillas a la mesa, hay que escuchar más opiniones.

EL MAYOR VIGILANTE

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Wang Wenbin, expresó este martes 14 de enero que EE.UU. es el primer país del mundo en vigilancia secreta de otros Estados. 

"Hablando de vigilancia, EE.UU. es sin duda el país número uno del mundo", afirmó el alto diplomático en una rueda de prensa. 

Recordando informes de medios daneses, el vocero de la Cancillería china detalló que la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. cooperó con las agencias de inteligencia de Dinamarca para espiar a políticos de países europeos, especialmente de Alemania, Suecia, Noruega y Francia. Según Wang Wenbin, la excanciller alemana Angela Merkel también estaba bajo vigilancia. 

Asimismo, agregó que Washington manipuló en secreto dispositivos de cifrado del fabricante suizo Crypto AG, para vigilar a países de todo el mundo. "Los dispositivos de cifrado trucados, vendidos a más de 120 países, fueron utilizados de hecho por la CIA para espiar comunicaciones secretas", subrayó. 

Además, el portavoz destacó que la organización de 'hackers' Equation, vinculada a la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, lleva más de diez años realizando actividades de vigilancia y ciberataques en 45 países, incluidos China, Rusia, Reino Unido, Alemania y Países Bajos.

Evelyn Irrizari
Evelyn Irrizari
Evelyn Irizarri Santos es periodista, con experiencia en televisión, medios digitales y prensa. Es, además, abogada y educadora.

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