El PCT y la unidad

Por Manuel Salazar

La práctica de la unidad por parte del Partido Comunista del Trabajo (PCT) corresponde a un pensamiento estratégico, y es diversa.

Expresa el propósito de la revolución democrática antiimperialista, o la consumación, en las circunstancias históricas actuales, de la revolución inconclusa de Duarte y los Trinitarios concebida en el ideal de la República democrática, de justicia social y soberana del grito del 27 febrero de 1844.

Esa tarea estratégica es la más urgente que debemos acometer comunistas y revolucionarios, teniendo la perspectiva socialista en la mira.

Para el PCT la cuestión no es revolución democrática o socialismo; sino que la primera es el camino necesario, más corto y económico en términos políticos, para llegar al segundo. Lo coherente con este ideal es una política de alianza lo más amplia posible con las izquierdas y mucho más sectores sociales y políticos.

El PCT concluyó hace 42 años en este pensamiento para la revolución dominicana, como resultado de mucho estudio de la teoría leninista; de la historia y la realidad dominicana, y de las experiencias de todas las revoluciones triunfantes, o que han logrado avanzar hasta este momento, incluyendo los procesos libertarios de la Independencia de febrero de 1844; la Restauración de agosto 1865, y la Constitucionalista de abril de 1965.

Ese pensamiento por demás se desarrolló en el debate público y de altura con otras tendencias del movimiento que han creído, total o parcialmente en otra línea.

Así que no hay en nuestra práctica nada de especulación, diletantismo, improvisación; ni bandazos de derecha ni de izquierda. La nuestra ha sido una línea recta, que en cada momento corresponde al análisis concreto de la situación concreta, y en función de este, procura airearse haciendo lo que corresponde en cada circunstancia.

Cualquiera que haya sido su táctica de circunstancias, el PCT ha buscado encontrar lugar a esa línea. No ha recortado, ni recorta un ápice de su pensamiento estratégico.

De ahí que el eje transversal de la política cotidiana haya sido, y es: recuperar, unir y movilizar en un mismo sentido las reservas revolucionarias, democráticas y patrióticas del país.

La unidad de las izquierdas es importante. Vital. Pero en este momento histórico, que es más que la coyuntura hacia el 2024, esa unidad es insuficiente. Se necesita a las izquierdas y mucho más.

Aquellas reservas están dispersas en varios proyectos, y en la sociedad muchas más.
En esa visión, la actitud unitaria del PCT se expresa de manera diversa. Procura un pacto electoral del progresismo, los sectores democráticos que quieren
superar el modelo neoliberal y antinacional; y las izquierdas dispuestas a participar en las elecciones del 2024.

Pero también aporta sus ruedas y músculos a aquellos ciudadanos y ciudadanas que quieren construir su espacio para contribuir al cambio político en las condiciones actuales del país y el pueblo.

El PCT comprende que mucha gente quiere participar en los esfuerzos por el cambio, sin expresarse en el partidismo actual. Por eso descarta el "vengan a mí", como condición para la unidad, y ayuda a esa gente, tanto como pueda, a constituirse y desde su especificidad constituida, a hacer acuerdos con esta.

Y en ese mismo espíritu, el PCT acompaña de manera militante en las tareas particulares de cualquier sector revolucionario, democrático, o patriótico, que consideran importante y requieren nuestra compañía; no importa si esas tareas son grandes o pequeñas.

Con el PCT siempre se ha podido contar.

En esta visión estratégica y de manifestación diversa de la unidad, el PCT trabaja con determinación, claridad de propósitos, y el necesario desprendimiento de parte de lo propio, para una concertación progresista y de izquierda que, hacia las elecciones del 2024 esta se presente ante el pueblo como opción de poder y continúe más allá de ese acontecimiento y año, en procura de cerrar la época política del conservadurismo, y abrir una nueva para el progreso, la justicia social y una democracia más integral, en favor de las grandes mayorías.

Esa concertación es significativamente posible ahora, y la vemos con mucho optimismo.

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