Cuando el sueño se transforma en una pesadilla de muerte y terror

NUEVA YORK. – La triste noticia que, el pasado día 27 de junio, daba cuenta del hallazgo de 46 cadáveres y 16 personas en condiciones críticas, en el interior de un camión remolque, abandonado cerca de una base aérea, en San Antonio, Texas, Estados Unidos, replantea la interrogante de si vale o no la pena arriesgarlo todo, hasta lo más valioso, para alcanzar un sueño del que solo se tienen referencias, muchas veces producidas por el imaginario de aquellos que por no admitir su error, justifican su equivocación inventando que al llegar a los Estados Unidos, han llegado al paraíso.

De las16 personas encontradas en estado de gravedad, 12 eran adultos y 4 eran niños pequeños, en lo que se ha calificado como el más mortal intento de cruce de la frontera estadounidense en los últimos años.
Se estima que, en el reducido espacio, viajaban apretujados, bajo un insoportable calor, sin comida, sin agua y sin ventilación, unas 67 personas, quienes habrían pagado unos 7 mil dólares cada uno, con el objetivo de comenzar una vida mejor, con mayores oportunidades, que les permitiría a su vez, abrir las puertas de un mejor porvenir a sus familiares.

De acuerdo con los datos ofrecidos por las autoridades que investigan el hecho, unos 67 indocumentados procedentes de México, Honduras, Guatemala y El Salvador aparentemente estaban tratando de penetrar de forma ilegal por la frontera sur de Texas.
Este incidente es una dolorosa muestra del alto costo que deben pagar quienes se aventuran en su travesía hacia el anhelado sueño americano, alentados por las falsas promesas de bienestar y bonanza económica, sin tener que hacer mucho esfuerzo.

Esta práctica de tráfico humano es una de las que mayor luto y dolor hereda a las familias de los países que han convertido en un negocio las necesidades y falta de oportunidades de sus ciudadanos.
El cruce de la frontera estadounidense constituye una especie de meta en la carrera. Una meta a la que se llega dejando sangre, sudor y lágrimas. Un trago amargo, que deja huellas profundas y un trauma incurable, una especie de película de horror que se repite una y otra vez.
Una meta a la que a veces se llega con el último aliento de vida.

Los hechos

El 27 de junio, los vecinos de San Antonio, Texas, alertaron sobre un camión tipo trailer abandonado en una carretera.
Al llegar al lugar, las autoridades escucharon golpes y gritos de auxilio que salían del interior del vehículo.
De inmediato, procedieron a abrir las puertas de la parte trasera.
Lo que encontraron los dejó sin palabras. 46 personas muertas y 16 al borde de la muerte, en el interior de un furgón, que abordaron con ilusión, sin sospechar que este se convertiría en su lecho de muerte. Una muerte agónica y desesperante, con un sofocante calor, sin espacio, sin ventilación, sin agua y sin comida.

Miles de vidas perdidas

La migración ilegal ha costado miles de vida, ya sea por agua o tierra.
En el caso de San Antonio, Texas, este tipo de tragedias son frecuentes, pero no con un tan elevado número de víctimas
Una de las más recientes ocurrió en 2017, en un camión abandonado en un estacionamiento de una tienda Walmart, murieron 10 personas.
En el año 2003, en un camión abandonado fueron encontrados los cuerpos de 19 jóvenes.
En cada uno de los casos ha sido común el sofocante calor, el hacinamiento y los pocos escrúpulos de los organizadores de estas travesías.

Los acusados

Aunque se habla de complicidades y de más de un responsable de esta y otras muchas tragedias similares, hasta el momento hay tres detenidos, entre ellos el chofer, Homero Zamorano, un hombre de 45 años, que fue apresado en unos matorrales próximos a dónde fue encontrado el camión.
Al principio, y como se presume han hecho otros en estas situaciones, fingió ser uno de los inmigrantes, para evitar ser apresado. Fue llevado a un hospital en calidad de sobreviviente, pero las investigaciones y las imágenes de las cámaras de video vigilancia confirmaron que se trataba de la persona que conducía el camión.
Otra persona detenida es el joven de 28 años, de nombre Christian Martínez. Junto a estas dos personas, se acusa también a Juan Claudio D’Luna y Juan Francisco D’Luna.

La pena de muerte

De acuerdo con las leyes del Estado, los implicados en este caso podrían ser sentenciados a la pena de muerte.
En un comunicado emitido por la oficina del fiscal general del Distrito Oeste de Texas en el cual explicó que Zamorano está imputado del cargo de contrabando de personas extranjeras con resultado de muerte, mientras que a Martínez se le acusa de conspiración en el transporte ilegal de extranjeros con resultado de muerte.
Será un tribunal federal de Texas que tendrá en sus manos la suerte de los acusados de causar esta lamentable tragedia.

Insuficiente

A pesar del empeño puesto por las autoridades estadounidenses por prestar ayuda a los sobrevivientes y dar apoyo económico a las familias de las víctima, así como también el arduo trabajo por capturar a los responsables.
Pero esto no es suficiente, ya que los grupos contrarios a la inmigración no autorizada abogan por un proceso investigativo más exhaustivo, que permita dar con los verdaderos responsables y que permita descubrir las complicidades que se presume es la principal razón para que el problema no haya podido solucionarse.
A raíz de esta tragedia comienza de nuevo el debate sin fin entre demócratas y republicanos, proinmigrantes y antiinmigrantes.
Pero como ha sucedido en años anteriores, todo queda reducido a dimes y diretes, a acusaciones mutuas. Al final, los responsables históricos siguen sin pagar por sus hechos y continúan vendiendo un sueño que al final termina en una espantosa pesadilla.

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