viernes, junio 14, 2024

Causas de las divisiones de la izquierda

Sin duda alguna, que una de las tareas más difíciles del movimiento revolucionario dominicano, ha sido y es hasta hoy, es concretizar la unidad de las izquierdas.

Se han hecho cientos de análisis, reflexiones, y escrito miles de páginas sobre ese tema y aún continuamos en medio un vasto océano de incertidumbre desde el cual no terminamos de ver con suficiente claridad el puerto hacia donde hemos querido arribar en el ámbito de la unidad del campo democrático y de izquierda.

Todos quienes han abordado el tema de la falta de esa unidad, han señalado el sectarismo, vanguardismo, seguidismo y otras cuestiones como causas de las reiteradas divisiones en las filas revolucionarias y en el movimiento social.

Hemos dividido los partidos de izquierda, los frentes, las alianzas coyunturales y también han terminado fraccionándose casi la generalidad de los proyectos de fusión de varias organizaciones de similar naturaleza.

Hemos dividido los sindicatos, los clubes juveniles, el movimiento campesino, los espacios de coordinación; lo hemos dividido todo y aún no terminamos de entender que las divisiones del movimiento revolucionario no es el camino hacia la victoria, sino por el contrario, el camino hacia el fracaso y la bancarrota de la causa revolucionaria.

Nos dividimos por diferir respecto al carácter de la revolución, en la disputa por ser vanguardia, por enarbolar diferentes tácticas, por competencias por determinadas candidaturas con posibilidades remotas, y nos hemos dividido hasta para levantar la bandera de la unidad, algo realmente insólito e irónico.

En verdad que, si nos respetáramos como revolucionarios y al mismo tiempo respetáramos a nuestro pueblo, no sería honesto continuar actuando así. Porque esto no es otra cosa que una mayúscula irresponsabilidad. En ese sentido estamos frente al inaplazable desafío de producir profundas rectificaciones para poder hacer significativos aportes a la lucha por convertir en realidad la liberación nacional plena y a la construcción de una nueva y superior sociedad en nuestro país.

Debemos entender en base a los resultados que como izquierda venimos cosechando, que, de seguir por el rumbo de las divisiones interminables, no será posible convertirnos en una verdadera opción de poder, ni ahora, ni en el porvenir, lo que implicaría una descalificación histórica irreversible de nuestra actual izquierda. Y entonces, el pueblo se verá compelido necesariamente a construir otros tipos de instrumentos políticos que sean capaces de encausar victoriosamente sus legítimas aspiraciones de vivir con dignidad, progreso y bienestar.

Rectificamos ahora o nuestro porvenir como izquierda será sombrío y desastroso.

Sí, así de dramático.

Iniciar un proceso ascendente para superar a fondo las inconductas que nos han caracterizado en el aspecto tratado, tiene que partir de desentrañar las causas verdaderas de dicha práctica, sin limitarnos a señalar lastimeramente el rosario de precariedades que arrastramos   y que nos vienen convirtiendo en leves siluetas de lo que tienen que ser las organizaciones que enfrenten y derroten el orden de explotación vigente.

Hasta este momento, cuanto hemos hecho en relación a la división de las izquierdas, no es más que enfatizar en las expresiones concretas de la fragmentación de esta, y no en las causas que han generado un prolongado proceso de divisiones que parece eternizarse.

Porque de lo que se trata no es de eliminar la fiebre del cuerpo del paciente momentáneamente l; sino de eliminar la fiebre yendo a las causas que la producen.

CAUSAS FUNDMNETALES DE LAS DIVISIONES DE LAS IZQUIERDAS.

Aquí señalaremos aquellas que entendemos son las principales causas de las divisiones de la izquierda, seguros de que existen muchas otras.

1- El desconocimiento a profundad de la teoría revolucionaria, de nuestra historia y de la realidad objetiva sobre la que operamos, es una causa fundamentalísima de las divisiones de las izquierdas en nuestro país.

Esto ha conllevado al abordaje de la realidad nacional en base esquemas y extrapolaciones de experiencias marcadamente ajenas a la nuestra.

 Y en la medida en que cada organización extrapola arbitrariamente una experiencia distinta, (de Rusia, China, Vietnam Cuba, Venezuela, Brasil, etc.) y trata de aplicarla a nuestra realidad de manea dogmática, en ese mismo momento aparece la posibilidad de la ruptura táctica o de tipo estratégico, dando origen a debates interminables y a manejos inadecuados de las contradicciones en el seno de las fuerzas revolucionarias.

Ese torpe manejo de las diferencias internas, llevadas en múltiples oportunidades a los planos personales, ha sido causa muy poderosa de las divisiones de las izquierdas; y esto tiene sus orígenes muy evidentes en la limitadísima formación política y teórica de los protagonistas de esos procesos. Es decir que el desconocimiento de la teoría revolucionaria, sus fundamentos, métodos y categorías, han acompañado siempre a toda acción de escisión en nuestras filas.

Sin superar este elemento causal no será posible detener las divisiones que han ido descalificándonos para ponernos a la altura de la lucha por el poder político de la nación.

2- La composición social predominantemente pequeño burguesa de la izquierda, acompañada de la orfandad de formación política e ideológica en las filas de izquierda es, además, un elemento causal   determinante de todas las divisiones que hemos tenido.

Precisamos la composición pequeñoburguesa y sin formación política de la izquierda juntas y no por separado, como una poderosa causa de nuestras divisiones, porque si observamos la composición social de las direcciones políticas de los partidos que han hecho revolución en diferentes países, encontramos que sus direcciones no han estado conformadas principalmente por proletarios, sino por pequeños burgueses, intelectuales y campesinos pobres;  pero guiados y apegados por  una concepción política e ideológica revolucionaria, no pequeñoburguesa.

Porque el pequeño burgués, mientras su ideología es predominante pequeñoburguesa (por no haber pasado por un proceso de educación político ideológico revolucionario integral) su aspiración principal es ascender económica y socialmente a toda costa; unas veces enganchándose al carro de la revolución cuando la observa en ascenso, haciendo alianzas con la burguesía tras posiciones en el tren estatal que le permiten ascender o abandonando las filas revolucionarias y pasando directamente a los partido burgueses en el poder.

De ese tipo de militantes y dirigentes ha estado y está llena la izquierda dominicana, que mientras son jóvenes y estudiantes universitarios tragan balas y misiles; pero cuando llegan a ser profesionales, tener maestrías y doctorados,  la inmensa mayoría de ellos, aunque no todos, se echan en los brazos de las clases dominantes y se tornan rabiosos renegados de la causa que un día asumieron; pero   en la que no recibieron la  formación política e ideológica requerida para poder entender a cabalidad  las complejidades de la lucha de clase y así situarse en mejores condiciones para  llegar  hasta el final en la lucha al lado de los explotados y de los mejores intereses de la nación.

No es que el pequeño burgués no pueda ser parte de la izquierda e incluso de su dirección, eso no es lo planteamos, lo que no es correcto es que el pequeñoburgués, su ideología, su concepción y sus intereses desempeñen el rol dirigente del movimiento revolucionario, y en gran medida eso es lo que ha venido y está sucediendo en la izquierda dominicana.

La pequeña burguesía es un sector que puede y debe desempeñar un papel interesante en el triunfo de la revolución democrática y de liberación nacional; pero sería un absurdo pretender que pueda dirigir esta revolución y llevarla hasta el final consecuentemente. 

Por lo que se hace urgente e imprescindible, iniciar un proceso de formación, estudio y conocimiento de la teoría revolucionaria para poder iniciar la superación de una de las causas más profundas de las divisiones que han impedido la unidad de la izquierda. Y simultáneamente encaminar iniciativas sistemáticas y de calidad para ir incorporando cada día a más integrantes de lo mejor de la clase obrera y del semiproletariado a nuestras filas para ir mejorando sustancialmente nuestra composición de clase.

3- De similar manera, entendemos que no hacer balances de nuestra práctica en todos los aspectos y períodos, ha sido una causa de primer orden de las divisiones que ha sufrido la izquierda.

Porque no hemos aprendido de nuestros errores, ni de nuestros éxitos y vivimos dando bandazos en base al empirismo y a la especulación política y haciendo las mismas cosas de siempre ignorando los cambios trascendentales que se han producido en todas las esferas de los saberes en nuestro planeta.

 Ni siquiera nos hemos detenido suficientemente a desentrañar las causas de las grandes debilidades de nuestra izquierda, y por supuesto tampoco hemos analizado las causas de las recurrentes divisiones de la izquierda en todos los tiempos e incluso muy recientemente.

Y podemos estar seguros, de que sin hacer un balance multilateral de lo que ha sido nuestra práctica política, vamos a continuar deambulando por los mismos caminos recorridos con una carga de errores, desviaciones y deformaciones, que permanentemente nos dividen, nos atomizan y nos convierten en pequeñas fuerzas incapaces de levantar simpatías hacia nosotros en la sociedad.  

4- El no habernos convertido durante un largo período de más de medio siglo en opción de poder, también ha parido nuevos grupos de izquierda, que a su vez continuaron fragmentándose, ya que en la medida en que estos perdieron la perspectiva de poder y viven subsistiendo alrededor de algunos partidos de las clases dominantes, parte de su militancia ha desertado, unos se han pasado a la acera del frente, otros han formado otras organizaciones de izquierda, mientras que una parte se mantiene sin organización aunque con posiciones de avanzada y acompañando al pueblo en sus luchas.

Y de no convertirnos en opción de poder como izquierda, atrayendo a los principales espacios democráticos y a lo más avanzado del movimiento social; de seguro que continuaran las divisiones y las deserciones de nuestras filas, porque los seres humanos por lo general se alimentan de esperanzas redentoras alcanzables; pero a la vez, tienden a distanciarse de cualquier proyecto en el que no observen posibilidades reales de alcanzar sus sueños e intereses.

5- Y un factor, no menos importante que ha contribuido históricamente a la división de la izquierda, es la labor de penetración de la ideología de las clases dominantes y de los agentes enemigos de la revolución en nuestro seno. Provocadores estos que promueven la intriga, la desconfianza y la exacerbación de las diferencias internas con el velado propósito de producir fisuras y encono en las organizaciones,  entre unas y otras y entre sus integrantes, convirtiendo contradicciones secundarias en insalvables y poniendo en marcha todo tipo de  maniobras contrarrevolucionarias para que las organizaciones no se unan internamente,  con las otras de su naturaleza, ni con el pueblo,  y así crear un ambiente enrarecido para dividirlas, distanciarlas, atomizarlas e ir empujando la revolución hacia un laberinto de descrédito e incapacidad para derrotar la dominación extranjera y a sus aliados.  

A este tema, hace muchos años que no le prestamos atención alguna en la izquierda, lo que expresa un elevado grado de ingenuidad de nuestra parte y una baja vigilancia de clase en nuestras filas.

Porque resulta una total ignorancia sobre las distintas dimensiones de la lucha de clases, creer que el Estado oligárquico y neocolonial pueda pasar un solo día sin trabajar para impedir el avance de la izquierda y el triunfo de la revolución. Por eso su constante labor ideológica, cultural y la penetración de sus agentes en nuestras organizaciones para tratar de derrotar la revolución por todas las vías.

Una conducta que ha facilitado la penetración de la ideología y de los agentes de la burguesía dominante en las filas de la izquierda, es la ausencia del uso constante del método de la crítica y la autocrítica, permitiendo pasar por alto todo tipo de inconductas, ideas y acciones evidentemente auspiciadoras de divisiones internas.

Estamos contestes en que entre los revolucionarios deben primar relaciones de afectos, respeto, solidaridad recíproca y camaradería; pero esto jamás debe hacerse extensivo a la conciliación con las ideas y prácticas contrarias a la revolución.

En síntesis, podemos decir entonces, que: 

 La falta de una formación política e ideológica de la militancia de la izquierda a todos los niveles, en base a sólidos principios revolucionarios políticos e ideológicos, el desconocimiento de nuestra realidad, el predominio de la ideología de la pequeña burguesía, las deserciones frecuentes de nuestras filas por no tener la izquierda claras perspectivas de poder, la falta de una evaluación sistemática de nuestra práctica y la penetración de la ideología y de agentes de las clases dominantes en nuestro seno, han sido y son los factores causales de las divisiones de nuestras izquierdas.

Estos elementos causales de las divisiones de las izquierdas debemos atrevernos a enfrentarlos y superarlos con audacia, perseverancia y con elevada responsabilidad revolucionaria.

Los grandes problemas nunca se superan cortando las ramas; sino, arrancándolos de raíz.

Francis Santana
Francis Santana
Amauris Santana es un comunicador social con vínculos en el movimiento popular en busca de un mejor País.

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