Por Santo Salvador Cuevas
De cuando en vez y de manera cada vez más recurrente, surge el grito de ciudadanos que sus familiares pierden la vida, víctimas del ataque mortal de bacterias, incrustadas en el interior de este hospital universitario de Barahona.
Y no es la primera vez, la muerte en pocos días que sorprendió a Densi Segura de Tamayo (Mente Jevi), después de pasar la agonía en una sala de emergencia de un centro médico de la Capital, en donde se continuó amputándole una pierna una y otra vez.
No es el primer caso, se cuentan por decenas los ciudadanos víctimas de esta asesina silente al que denominan bacteria, sencilla de eliminar, tan solo con un poco de higiene, con sentido de responsabilidad en la autoridad competente y con la ausencia de tanta insolencia.
Mente Jeví (un joven laborioso y trabajador) cayó de lo alto de una construcción que se desprendió y los blocks rodaron sobre su pierna.
Al llegar al Jaime Mota, a seguidas se procedió amputarle la pierna, era normal.
Lo anormal es que, como a muchos otros de la región, como a una joven viejaquera de El Peñón, a Mente Jevi le invadió su cuerpo una bacteria que le fue carcomiendo la pierna, destruyendo sus riñones y otras partes vitales de su cuerpo. No había forma de escarpársele a la muerte.
Ahí está tendido dentro de un ataúd velándole.
Solo se escucha el grito infinito de sus familiares y de sus niños.
La pregunta obligada es, ¿quién va a pagar a los hijos por la muerte de su padre? ¿quién se encargará de sus alimentos y cuidado?
La otra pregunta, ¿no habrá sanciones ni quién responda por la existencia de esas bacterias infinitas en el Hospital Jaime Mota de Barahona?
Con un poco de higiene y un chin de responsabilidad, las bacterias se eliminan.
Propongo:
- Una campaña de limpieza total y precisa, habitación por habitación, en el Jaime Mota.
- Que el gobierno designe una comisión, que visite a los familiares de Densi Segura, y asuma una pensión hasta que los niños cumplan la edad adulta.




