viernes, febrero 23, 2024

Abinader empeñado en realizar: ¿La construcción de obras será importante en el debate electoral de este año?

Por Osvaldo Santana

El presidente Luis Abinader tendrá dificultades para afirmar su campaña electoral en la presentación de grandes obras físicas, pese a los tantos ofrecimientos de realizaciones desde antes del ascenso al poder.

Sus ofertas generaron demasiadas expectativas, que se acrecentaron porque ya en ejercicio, continúa ofreciendo nuevas obras, con el agravante de que desde su juramentación debió concentrar el gasto en el combate de la covid-19 y en los programas de asistencia social hasta 2021.

Durante su juramentación el 16 de agosto de 2020 dijo que “la magnitud de la crisis es tan descomunal que este nuevo gobierno hará lo que sea necesario, cuando sea necesario y el tiempo que sea necesario para rescatar la economía y proteger a las personas y sus empleos”.

Anunció la continuación de los programas de ayuda FASE, Quédate en Casa y Pa’Ti durante el resto del 2020, y lanzó un programa de facilidades para las pequeñas y medianas empresas, financiamientos por más de 100 mil millones de pesos y se comprometió con el Plan de relanzamiento del Turismo

Lo esencial era el auxilio social, aunque esa realidad no modificó su discursiva, más bien continuó prometiendo obras en los diferentes lugares, sin cesar, al margen de que tenía en carpeta grandes proyectos, unos que se venían construyendo desde la administración anterior, y otros que eran de su propia agenda. 

Aunque reconoció las limitaciones fiscales, se comprometió a ser más creativo para el impulso de nuevas formas de inversión, como las iniciativas púbico-privadas, con las que daría impulsa a la construcción de la Autopista del Ámbar, que permitiría llegar de Santiago a Puerto Plata. El desarrollo turístico de Pedernales, con su propio aeropuerto, la construcción de 3.000 habitaciones hoteleras. Un mega puerto en Manzanillo, que permitiría facilitar las exportaciones de banano y los productos de las zonas francas de Santiago y la línea noroeste.

El presidente deseaba acometer obras y presentar prontamente resultados. En su primera rendición de cuentas de febrero de 2021, anunció la terminación de 114 obras, con una inversión de 12 mil millones de pesos, algunas se realizan desde el gobierno anterior, como la carretera Gregorio Luperón, la Turística, de Santiago – Puerto Plata, y otras secundarias de moderado impacto social, como la terminación de 232 kilómetros de caminos vecinales. 

En ese mismo discurso, el presidente Abinader adelantó planes para nuevas obras “de impacto”. Necesitaba presentar resultados de obras, una constante en la cultura del poder: 

“Respecto a las obras de impacto que están en construcción en el Gran Santo Domingo y Santiago me gustaría destacar: En el caso del gran Santo Domingo, están en construcción la Avenida Hípica, la ampliación de la avenida San Isidro, la Avenida Ecológica, desde Ciudad Juan Bosch hasta la Avenida Juan Pablo Segundo. (Autovía del Nordeste), y el elevado de Andrés, Boca Chica. Están planificadas para terminar en este año y el primer trimestre del próximo. 

“En Santiago hemos lanzado el Plan de Desarrollo Vial en procura de la accesibilidad e integración urbana de todos sus sectores con una inversión de 10,000 Millones de pesos. Para la primera etapa hemos iniciado ya la ampliación de las avenidas: 

-Autopista Joaquín Balaguer (Santiago- Navarrete). -Ampliación de la Autopista Duarte -Segunda fase de la Avenida Gregorio Luperón, También quiero destacar que ya se han iniciado los trabajos para la solución del punto crítico del kilómetro 9 de la autopista Duarte…”

Obras importantes inauguradas

En su determinación para ejecutar obras, en 2022 inauguró el elevado y las marginales de Las Américas, en Andrés Boca Chica; La avenida Ecológica, hasta la avenida Juan Pablo II y su distribuidor, etapa I; La carretera Sabaneta–Martín García; la carretera Joaquín Balaguer rehabilitada desde Santiago a Navarrete; el tramo IV en la Circunvalación Sur de Santiago; carretera Guazumal-Hermanas Mirabal-Tamboril; Carretera Higo de Agua – Palo Alto; la Carretera Palo Verde – La 70, entre otras.

Y en el 2023, tempranamente, la circunvalación de Azua, que había sido prometida para el año anterior, lo mismo que la circunvalación norte de Santiago, la entrada de Santiago desde Santo Domingo, el sistema de manejo de aguas residuales de la avenida 27 de Febrero, la estación de bombeo de aguas residuales Don Nicolás, el colector de Villas del Norte, en Santiago, entre otras; la avenida Hípica en Santo Domingo Este, la renovación de Domingo Sabio, en la margen occidental del río Ozama y otras obras. La carretera del Ámbar, anunciada desde el inicio de la administración, el año pasado apenas tenía los diseños y los estudios de factibilidad económica y en vía de licitación.

No pudieron ser inauguradas o terminadas en 2023

Una de las obras más prometidas, para ser terminada por “el próximo año”, es la circunvalación de San Francisco de Macorís. Esta obra, que fue iniciada en la administración de Danilo Medina, 2019, no avanza. 

La carretera Enriquillo-Pedernales, lleva en “construcción” también toda la administración actual, y fue iniciada en la administración anterior. 

También fue prometida para el 2023 el tramo de carretera que comunica a Barahona con Enriquillo, un eje fundamental para el prometido turismo de Pedernales. De hecho, el desarrollo del proyecto Pedernales a más largo plazo, tenía prometido la inauguración del puerto de Cabo Rojo que tampoco pudo ser materializado.

La circunvalación de Baní, aunque fue prometida para el 2023, no tiene fecha de terminación.

El embalse de la presa de Monte Grande, en la región sur, fue también anunciado para ser inaugurado el año pasado, pero se quedó en carpeta.

En su rendición de cuentas del año pasado, Abinader dijo que trabaja “en el proyecto de duplicar la capacidad de la línea 1 del Metro, que estará lista a mediados de 2023 y de la extensión de la línea 2-C a Los Alcarrizos, que estará finalizada el próximo año 2024”.

El distribuidor del tránsito del kilómetro 9 de la autopista Duarte, con un año en construcción, igual fue prometido para el año pasado.

El primer tramo del teleférico de Santiago, muy avanzado, que forma parte de las soluciones viales de esa ciudad, que incluye también un monorriel, tampoco pudo ser inaugurado.

Otras obras de algún impacto, que estaban anunciadas para el 2023, tampoco fueron inauguradas, como la carretera Hato Mayor-Sabana de la Mar, en construcción desde la administración Medina. 

Nuevas obras

Es innegable la presión que ejerce en el ánimo del gobernante el valor histórico de la construcción de obras. Todavía el año pasado, el presidente Abinader prometía nuevas, incluso algunas ya identificadas por sus propios funcionarios, pero no habían sido acometidas.

Durante el discurso de justificación de la renovación adelantada del contrato de concesión de seis aeropuertos a la empresa Aerodom, Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI, el presidente detalló algunas de las obras que realizaría con los recursos que recibirá. Las obras serían realizadas mayormente en el gran mercado electoral que es el Santo Domingo:

-Construcción de la vía expresa desde la Plaza de la Bandera, Isabel Aguiar (Pintura), conectando a la 6 de Noviembre, con una inversión de 148 millones de dólares;

-La solución del atasco del tramo entre las avenidas República de Colombia con Los Próceres, el expreso hasta la Jacobo Majluta y solución vial entre la República de Colombia y la Monumental, con una inversión aproximada de 108 millones de dólares;

-La construcción del puente levadizo que sustituirá al puente flotante del río Ozama, con una inversión de 50 millones de dólares, así como la construcción del puente paralelo al Jacinto Peynado, con una inversión aproximada de 56 millones de dólares, entre Santo Domingo Norte y el Distrito Nacional, por la avenida Máximo Gómez.

-Un paso a nivel en la carretera Sabana Perdida-La Victoria, con intersección en la Charles de Gaulle, con una inversión aproximada de 30 millones de dólares.

-La construcción de la Unidad Traumatológica de San Cristóbal por 15 millones de dólares, además de 139 pequeñas y medianas obras en todas las provincias del país, de las que 80 son deportivas, por un total de 18 millones de dólares;

También, el asfaltado en La Caleta, Boca Chica, en los alrededores del aeropuerto y un programa extenso de asfalto en el Gran Santo Domingo y otros municipios con una inversión aproximada de 350 millones de dólares.

¿Qué tan importantes?

En la cultura del ejercicio del poder en el país, la materialización de obras de infraestructuras forma parte del arsenal de la fuerza dominante como elemento de proyección para su continuidad. 

Suele verse como un legado. Joaquín Balaguer, el gobernante de más larga data después de la muerte de Trujillo, sustentó su propaganda continuista en la promoción de sus realizaciones. “Eso, lo hizo Balaguer”.

La realidad es que los gobernantes exitosos en la realización de obras de infraestructura han sido aquellos que han logrado permanecer más de un período, como Leonel Fernández o Danilo Medina.

Balaguer inició su primer período post trujillista después del estallido de la revolución de 1965, que dejó en ruinas el país. A Fernández le correspondió enderezar la economía después de la caída de 2003, tras la crisis bancaria bajo la gestión de Hipólito Mejía. 

Abinader recibió el gobierno en medio de una pandemia, que de golpe derrumbó la economía. Y aspira a seguir en el poder, después de tres años de recuperación. 

Es inevitable que el tema de las realizaciones emerja en la campaña.

Abinader está montado en el caballo de la transparencia y de persecución de la corrupción en el gobierno pasado y la prevención de esta en su propia administración.

Y necesariamente insistirá en su empeño por materializar las realizaciones en el año que comienza, especialmente en el período electoral, con bastante sentido de oportunidad.

¿Siente Abinader que ha llenado las expectativas que él mismo generó sobre su gestión? 

Las encuestas sugieren que su gobierno tiene una alta tasa de aprobación, que naturalmente será confrontada a medida que avance el proceso electoral.

El fundamento de la campaña

La recuperación económica tras la covid-19, la transparencia como un eje de la gestión, ahora con el argumento “no somos iguales”, se levantarán como eje de campaña para la reelección. 

¿Serán suficientes?

Probablemente, la oposición recurrirá a su legado en desarrollo de infraestructura y la comparará con las realizaciones del actual gobierno.

También, entrarán al debate los altos precios de la comida, y pérdida del poder adquisitivo y la calidad de vida, serán elementos que considerará la oposición en la campaña.

Y ante los señalamientos de corrupción durante administraciones pasadas, “no somos iguales”, probablemente se referirán a ciertos casos y personajes del entorno gubernamental envueltos en actos que también podrían triplicarse como de corrupción.

Osvaldo Santana
Osvaldo Santana
Osvaldo Santana es periodista.

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