jueves, abril 25, 2024

Testigo del frustrado secuestro contra Tatá Bautista de Suárez

Por Melton Pineda

En la entonces secretaría de Estado de Educación, el 9 de marzo de l973, sus funcionarios y técnicos, incluso la titular esa institución, laboraban sin perturbación, hasta que a eso de las 8 de la mañana llegó a ese edificio Ricardo Manuel Medina, tal vez con la intención de materializar lo que un día antes había anticipado: “voy a provocar un hecho que saldrá en todos los medios de comunicación del país y el mundo”.

Nadie le hizo caso a este anuncio, a pesar de que sus palabras estaban cargadas del peso de una información que, si se materializaba, una noticia que como el mismo pronosticaba, saldría en los más importantes medios de comunicación del país y el mundo.

Ricardo Manuel Medina, un señor corpulento, bien vestido, buenmozo, cabellera negra, siempre acicalado, ropa bien planchada y de pasos firmes. 

A pesar de esas condiciones físicas, en ocasiones parecía perturbado mentalmente. Había sido nombrado en esa cartera por el secretario de Educación la época, Jaime Manuel Fernández.

Posteriormente, fue designado en la Dirección de Relaciones Públicas, dirigida por el periodista Pedro Ventura Santana, departamento donde yo laboraba.

Al llegar a la recepción de la secretaria, Ricardo Medina hizo saber que tenía interés de ver a Bautista de Suárez.

Se canalizó el acceso de Medina al despacho de la secretaria, y una vez dentro, sacó un pequeño revólver calibre 38, cañón corto, y le dijo a la dama: “esto es un secuestro”.

Según las informaciones, Bautista de Suárez le contestó: “guarda eso Ricardo, tú no vas a hacer nada”.

De inmediato, el secuestrador, para demostrar su determinación, hizo un disparo hacia el techo, lo que obviamente sorprendió a Bautista de Suárez.

Éste se abalanzó sobre la secretaria, la tomó por el cuello y le puso el arma en la sien, y se aproximó a la puerta del despacho, sin certeza de hacia dónde se dirigía.

Al percibirse en el antedespacho lo que estaba ocurrió, se dio la alarma ante el Oficial Mayor de Educación Francisco Bautista.

Ya en los pasillos estábamos aglomerados un grupo de empleados y funcionarios. Yo era primero fotógrafo, luego asistente del director de Relaciones Públicas.

La seguridad de la secretaria de Educación llamó a la Policía y de inmediato se presentaron contingentes que rodearon el edificio y ascendieron al segundo nivel.

Ya Ricardo Medina había salido del despacho y de manera forzosa avanzaba con la titular de Educación Bautista de Suárez tomada por el cuello, y prácticamente la arrastraba por el piso.  A ella se le cayó una peluca que usaba permanentemente.

En ese momento, llegaron los agentes de la Policía Nacional, que lograron reducir al frustrado secuestrador, a quien apresaron. 

 Lo bajaron atropelladamente por los escalones de la escalera principal del edificio, a culatazos, maquinazos y fuertes golpes con macanas, lo que provocó que este rodara por el suelo, y en ese estado lo seguían golpeando, hasta que quedó inconsciente y fue subido a un vehículo y llevado al Palacio de la Policía Nacional.

La versión más extendida en la época era que él aspiraba a una posición más relevante en la secretaría, y que tenía un resentimiento con la secretaria Bautista de Suárez.

Ricardo Manuel Medina luego fue deportado sometido a un interrogatorio en la Policía y luego el gobierno decidió deportarlo a Canadá…

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