Por Octavio Santos
“Son pedazos del techo”, “lo más recomendable es que suspendamos la actividad”, “cayó una piedra” y “nadie se iba a imaginar que el techo completo se iba a caer”.
Esas fueron algunas de las expresiones que marcaron la audiencia del 25 de septiembre del juicio por el colapso de la discoteca Jet Set, en la que los testimonios de los exempleados Gregory Adames y Guillermo Castillo concentraron la discusión en las condiciones del establecimiento y las informaciones que recibieron Antonio y Maribel Espaillat antes de la tragedia.
Ambos testigos describieron filtraciones, reparaciones, caídas de plafones y trabajos realizados sobre el techo. Adames, quien asumió durante sus años en Jet Set responsabilidades de boletería, organización y reporte de incidencias, aseguró que Antonio recibía constantemente información sobre los problemas del establecimiento.
“Todo tenía que pasar por conocimiento de él”, declaró refiriéndose a Antonio Espaillat.
El testigo sostuvo que incluso situaciones menores, como una silla rota, eran reportadas, junto con filtraciones, plafones dañados y fallas en los equipos.
“Son pedazos del techo”
La declaración más directa sobre las condiciones observadas antes del colapso correspondió al 7 de abril de 2025.
Adames relató que ese día permanecía pendiente de un plafón que había caído previamente y que Manuel Jiménez llegó acompañado de trabajadores para realizar reparaciones. Según declaró, durante esas labores observó materiales provenientes de la parte superior y alrededor de las dos de la tarde escribió a Antonio Espaillat.
“Don, el problema que tenemos en el techo no es el agua que está rompiendo los plafones, son pedazos del techo que le están cayendo”, relató que le comunicó.
Adames afirmó que recomendó revisar el techo y que posteriormente escuchó otro golpe mientras se realizaban los trabajos.
Según su versión, le dijo a Manuel Jiménez que se trataba de otro pedazo desprendido, mientras el encargado de mantenimiento respondió que el ruido provenía de una puerta.
El testigo detalló posteriormente que algunos fragmentos los había observado directamente sobre los plafones retirados y que otros episodios los identificó por el sonido.
“Ese yo lo percibí porque ese yo no lo vi”, reconoció durante el contrainterrogatorio al precisar uno de esos acontecimientos.
“Lo más recomendable es que suspendamos la actividad”
La segunda advertencia descrita por Adames ocurrió durante la presentación de Rubby Pérez.
El exempleado declaró que un pedazo de plafón cayó sobre el hombro de un cliente identificado en la audiencia como Renberto Durán.
Después del incidente acudió donde Maribel Espaillat y aseguró que le mostró otro punto en el que entendía que podía producirse un nuevo desprendimiento.
“Lo más recomendable es que suspendamos la actividad”, declaró que le dijo.
Según Adames, Maribel rechazó suspender el evento y argumentó que era “una fecha buena”.
La medida adoptada, de acuerdo con su versión, fue colocar a un miembro de seguridad para evitar que las personas circularan por el área donde había ocurrido la caída del plafón.
Adames también declaró que Antonio y Maribel eran quienes tenían autoridad para cancelar una actividad en Jet Set.
“Nadie se iba a imaginar que el techo completo se iba a caer”
La defensa de los Espaillat dedicó parte del contrainterrogatorio a delimitar qué había advertido exactamente Adames durante la tarde.
El abogado Jorge Luis Polanco le preguntó si en el mensaje dirigido a Antonio pidió cancelar la actividad.
“No”, respondió.
También reconoció que en esa comunicación no solicitó cerrar el establecimiento ni escribió que el techo completo estuviera en riesgo de colapsar.
“Nadie se iba a imaginar que el techo completo se iba a caer”, declaró.
Adames mantuvo que su preocupación en ese momento estaba relacionada con la caída de materiales y el peligro que podían representar para las personas dentro del establecimiento.
La defensa también estableció que, después de recomendar a Maribel suspender la actividad, Adames continuó realizando sus funciones.
“Hay que apagar. Cayó una piedra”
El testimonio de Guillermo Castillo aportó otra comunicación producida durante la noche.
Castillo, quien declaró haber trabajado durante 40 años en Jet Set, explicó que recibió varios mensajes enviados por Maribel Espaillat poco antes del colapso.
Uno de ellos decía:
“Hay que apagar. Cayó una piedra”.
Castillo dijo que se trataba del tercero de una secuencia de mensajes y que previamente también se le había pedido bajar y buscar una escalera.
El empleado comenzó a desplazarse desde la cabina, pero aseguró que el colapso ocurrió antes de que pudiera comprobar personalmente qué había pasado.
Estimó que entre aquellas comunicaciones y el desplome transcurrieron aproximadamente entre 15 y 20 minutos.
Castillo reconoció además que anteriormente había visto caer plafones en dos ocasiones y confirmó la existencia de filtraciones antes y después de la remodelación realizada en 2015.
“Manuel va a tumbar esta discoteca”
Grégory Adames describió años de problemas relacionados con filtraciones y reparaciones.
Afirmó que después de la pandemia, la entrada de agua se hizo más frecuente, y que dentro del establecimiento llegaron a utilizarse diferentes tipos de recipientes, bandejas y lonas colocadas sobre los plafones para recogerla.
También declaró que comenzó a grabar videos y a tomar fotografías para dejar constancia de los problemas que reportaba.
Al referirse a Maribel Espaillat, Adames le atribuyó una expresión referida a Manuel Jiménez, con algo de ironía:
“Manuel va a tumbar esta discoteca”.
Según el testigo, Maribel discutía con Jiménez porque las reparaciones no eliminaban los problemas de filtración.
Adames habló además sobre la colocación de “finos”, capas de cemento y arena utilizadas para conducir el agua sobre la cubierta. Estimó que se hicieron entre cinco y seis intervenciones de ese tipo.
“Innumerable”
Los abogados también preguntaron a Adames cuántas veces había reportado problemas durante sus años en Jet Set.
Su primera respuesta fue que la cantidad era “innumerable”.
Ante la insistencia para establecer una cifra, señaló que podían superar los 100 reportes, pero aclaró que no llevaba un registro que permitiera determinar un número exacto.
Su teléfono fue entregado voluntariamente al Ministerio Público y, según declaró, contiene mensajes de WhatsApp, fotografías, videos y registros de llamadas relacionados con el funcionamiento del establecimiento. El documento correspondiente a la entrega del dispositivo fue incorporado como prueba.
Antonio reenviaba los reportes a mantenimiento
El contrainterrogatorio también estableció qué ocurría después de algunos de los reportes enviados a Antonio Espaillat.
Adames confirmó que Antonio Espaillat normalmente reenviaba esos mensajes a Manuel Jiménez y que este acudía al establecimiento para realizar trabajos.
Durante el juicio se describieron sustituciones de plafones, retiro de agua, aplicación de finos, colocación de lonas y trabajos vinculados con los sistemas de aire acondicionado.
Adames sostuvo que las filtraciones reaparecían después de esas intervenciones.
“La información que tú tienes es delicada”
La audiencia también incluyó declaraciones sobre conversaciones posteriores al colapso del Jet Set.
Grégory Adames confirmó que Maribel Espaillat lo visitó el 14 de abril, seis días después de la tragedia, y le preguntó quién conocía la información que él manejaba.
Según el testigo, durante aquella conversación Maribel le dijo que la información era “delicada” y manifestó preocupación por las posibles consecuencias penales para su hermano Antonio Espaillat.
El testigo Adames también declaró que inicialmente recibió un documento para el pago de sus prestaciones laborales, que incluía una cláusula mediante la cual renunciaba a reclamaciones civiles o penales vinculadas con la tragedia.
Afirmó que se negó a firmarlo, acudió posteriormente acompañado de abogados y que la cláusula fue retirada. Finalmente recibió RD$320,000 por concepto de prestaciones.
Maribel Espailllat era madrina de su boda
Adames reconoció durante la audiencia la estrecha relación que mantenía con los propietarios antes de la tragedia.
Declaró que Maribel era madrina de su boda y que durante años la consideró cercana a una figura materna. Después del colapso se constituyó como víctima y realizó fuertes cuestionamientos a Antonio Espaillat.
También relató una videollamada posterior a la tragedia en la que aseguró haber percibido a Antonio Espaillat riendo.
La defensa le preguntó si había comunicado ese detalle cuando declaró anteriormente ante el Ministerio Público.
Adames respondió que no.
Castillo también tenía vínculos familiares
El interrogatorio a Guillermo Castillo abordó igualmente su relación con los Espaillat.
Castillo calificó de “excelente” su relación con Antonio y Maribel Espaillat, reconoció que Antonio era su jefe inmediato y admitió que su esposa es prima de miembros de la familia Espaillat.
También confirmó que antes de declarar había conversado con Jorge Luis Polanco, abogado de los imputados.
Según explicó, él mismo buscó al abogado y este le recomendó decir la verdad y leer cuidadosamente cualquier documento antes de firmarlo.
Después de la tragedia, Castillo sostuvo además conversaciones con Maribel relacionadas con la posibilidad de que los teléfonos estuvieran intervenidos durante la investigación.
Dos testimonios sobre filtraciones y mantenimiento
Castillo y Adames coincidieron en reconocer filtraciones y trabajos de mantenimiento dentro de Jet Set.
Castillo declaró haber observado dos caídas de plafones y relacionó parte de las filtraciones con los aires acondicionados.
Adames describió una situación más frecuente, con reportes constantes, agua acumulada, plafones dañados y diferentes trabajos realizados para tratar de corregir las filtraciones.
Los dos señalaron a Manuel Jiménez como una persona que intervenía en las tareas de mantenimiento.
Los mensajes, fotografías, videos, registros telefónicos y demás documentos incorporados al proceso permitirán contrastar las declaraciones sobre cuándo se produjeron esas comunicaciones y qué información recibió cada uno de los responsables del establecimiento.
La audiencia dejó varias afirmaciones concretas bajo examen judicial:
Que Antonio recibió horas antes del derumbe del techo del Jet Set un mensaje sobre pedazos provenientes




