Por Héctor Linares
La pausa en una posición de neutralidad de la política monetaria del Banco Central parece haber llegado a su fin. Cuando se dé la reunión de política monetaria de septiembre, probablemente el próximo lunes 28, las probabilidades de que la TPM o tasa de referencia del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) sea aumentada en 25 puntos básicos son altas.
El abandono de la pausa de una política monetaria que estaba direccionada hacia una posición expansiva no sería una decisión espontanea ni deseada, sino obligada por el comportamiento de la inflación mundial, que ya obligó al Banco Central de los Estados Unidos a aumentar, con la oposición del presidente Donald Trump, 25 puntos básicos a la tasa de interés de referencia, y ponerla en el rango 3.75% a 4.0 % anual. La de RD podría subir a 5.50 %.
La Reserva Federal (Fed) o Banco Central de USA finalmente se resistió a la presión del presidente Donald Trump, que desea tasas de interés bajas para impulsar la expansión de la economía y su mercado laboral, y subió la tasa de referencia, lo que implicará mayores costos en los préstamos hipotecarios y de consumo. La decisión de la FED, que tiene como impacto directo el encarecimiento de los bonos federales, se debió a que la inflación en los Estados Unidos sigue alta, muy por encima de la meta, que es un 2 %.
Ante el aumento dispuesto por la Fed, el BCRD, que además del comportamiento de los precios internos analiza, para sus decisiones, las tasas de referencia en el mundo, especialmente en los Estados Unidos, tendría que cambiar el rumbo a su tasa de política monetaria (TPM), la cual se mantiene anclada desde hace un año, cuando había puesto dirección hacia la baja.
Hay economistas dominicanos, como el doctor Jaime Aristy Escuder, que propugnan por un aumento de la TPM del Banco Central.
En el sistema financiero dominicano hay aprestos de alzas. Bancos comerciales y otros intermediarios financieros están acogiendo reclamos de ajustes de sus depositantes e inversionistas, los cuales estaban con el grito al cielo por las bajadas a niveles de hasta 2 % en depósitos a plazo.
Mientras tanto, en cada uno de los comunicados de política monetaria que ha emitido desde la reunión de septiembre del 2025, cuando se produjo el último descenso de la tasa, el BCRD ha ofrecido su visión del panorama internacional.
En septiembre del 2025, cuando el BCRD produjo la primera de dos bajas a seguidas de 25 puntos a su tasa de referencia, el órgano emisor dijo que para esa medida se tomó en consideración que, aunque persistía la incertidumbre global, las condiciones financieras internacionales se estaban tornando menos restrictivas. Citó entonces que en Estados Unidos de América (EUA) las perspectivas de crecimiento permanecían moderadas, proyectándose una expansión de 1.7 % en 2025.
También analizó como punto de referencia que la inflación se situó en 2.9 % en agosto de ese año, por encima de la meta de 2.0 % de la Reserva Federal (Fed), y que el mercado laboral de ese país mostraba señales de debilitamiento con revisiones importantes a la baja en las cifras de generación de empleos.
También el BCRD refirió en septiembre del año pasado que, ante este escenario, la Fed redujo la tasa de fondos federales en 25 puntos básicos (pbs) en el mes de septiembre, y se esperaba que realizara dos recortes adicionales en su tasa antes de finalizar el año.
Por esa previa observación que hace el BCRD a la posición de la tasa de referencia de la Fed se cree que la reciente alza dispuesta por el ente monetario de USA inducirá a un ajuste en la TPM, al menos de 25 puntos, para mantener la “distancia” de tasas de dos a tres puntos porcentuales, para que un acercamiento más que lo tradicional no se convierta en un incentivo para la salida de capitales.
Siempre se ha manejado la hipótesis de que si las tasas de interés en el mercado dominicano bajan y se acercan o igualan al nivel que pagan los bonos federales, que son uno de los instrumentos de inversión mundial más confiables, inversionistas podrían optar por retirar sus recursos del mercado local y convertirlos en dólares e invertirlos en bonos, con lo cual se estaría produciendo un desequilibrio en el mercado cambiario, una de las áreas más estables de la economía dominicana.
Ante ese dilema y teniendo en cuenta que los precios internos aún se mantienen en ruta a la convergencia de la meta de inflación del programa monetario del BCRD, de 3% mínimo y 5% máximo para el 2026, la política monetaria ha entrado en periodos de pausas en el desmonte de los niveles a los cuales alcanzó en los años 2021 y 2022, el periodo post COVID que generó la inflación importada que aún sigue impactando la economía mundial y local.
Las políticas monetarias restrictivas estuvieron en aplicación a nivel mundial y la República Dominicana y su BCRD no fueron la excepción. En diciembre del 2021, cuando se dio el aumento más brusco, el Banco Central, en su reunión de política monetaria de ese mes, decidió aumentar su tasa de interés de política monetaria en 100 puntos básicos, de 3.50 % anual a 4.50 % anual.
Esa decisión se basó en lo que el BCRD llamó “una evaluación exhaustiva del impacto del COVID-19 sobre la economía mundial y la persistencia de las presiones inflacionarias de origen externo”, precisando que en ese orden, la dinámica de los precios continuaba siendo afectada por choques de oferta más permanentes de lo previsto, asociados a mayores precios del petróleo y de otras materias primas importantes para la producción local, así como al incremento de los costos globales de fletes ante la escasez de contenedores y otras distorsiones en las cadenas de suministros.
Citaba “en particular, la variación mensual del índice de precios al consumidor (IPC) en noviembre, que fue de 1.08 %, mientras que la inflación acumulada durante los primeros once meses de 2021 fue de 7.71 %, nivel superior del
rango meta de 4 % ± 1 %.
En aquel contexto de presiones inflacionarias más persistentes y considerando el buen ritmo de la recuperación económica de entonces, el Banco Central dijo que estaba implementando un plan hacia la normalización de su política monetaria.
El panorama de aquel entonces, por el origen de la inflación, con el alza del petróleo en primer lugar, se asemeja al actual, por lo que se esperan medidas parecidas.




