Lito Santana
Lo que está haciendo el presidente de la República, Luis Abinader, a menos de dos años de entregar el cargo es más que visibles. Desde hace unos días el mandatario aplica aquella máxima de que “lo importante no es como se comienza, sino como se termina”. Y ya él está terminando.
Quizás, bajo ese influjo es que el presidente está afanando tanto. Es que hace unos meses su Gobierno se vio en apuros. Varios hechos pusieron en aprietos su trayectoria exitosa.
Hay que recordar que sus logros de los primeros cuatro años de Gobierno le permitieron reelegirse con suma facilidad, alcanzado el triunfo en una primera vuelta en la que llegó a la meta si siquiera sudar.
Pero en este segundo tramo de su historia política las cosas parecían salirse de su carril. Y en este año 2026 todo pintaba para estar sobresaltado.
El año 2025 cerró con ese aldabonazo que le dio uno de sus mejores amigos y compadre, el distinguido Santiago Hazím, que hizo en SENASA lo que se ha convertido en la estafa del siglo.
Luego vinieron otros escándalos que generaron protestas en casi todo el territorio nacional. La forma como se manejó la posibilidad de la explotación minera en la zona de San Juan de la Maguana, las marchas y protestas ocurridas en esa pasiva provincia del Sur, que amenazaban con extenderse a otros litorales, la propuesta de reforma fiscal fallida, que estremeció su Gobierno, los crímenes y sobre pasamientos de efectivos de la Policía Nacional, con una secuela de muertes y agresiones a indefensos ciudadanos y el carril por donde corrían los cuestionables artículos del aprobado Código Penal, que hasta produjeron manifestaciones en su contra, en la emblemática Plaza de la Bandera.
Súmele a esto el aumento de los apagones que en varios momentos se produjeron cortes en todo el país de manera simultánea. Ni hablar lo que está ocurriendo en los hospitales públicos, que, por su falta de calidad en el servicio, se extiende a las clínicas privadas, pues mucha gente ni mira para eso centros de atención gratuita. A estos se agrega el caos en el tránsito, con el aumento sustancial de muertes por esta vía y el desorden en que han sumido los motoristas su desplazamiento en todo el territorio nacional, con una conducta que sobrepasa la violación de las leyes de movilidad vial, para caer en la delincuencia vulgar.
Por esos y otros detalles, el presidente Abinader pareció sacudirse y según ha trascendido, prendió la luz de alerta y comenzó a mover teclas para salir de ese hoyo y lo está logrando.
Se siente la acción oficial en todo el país con la pavimentación de calles y carreteras, la mejoría en algunos centros escolares antes del inicio del año lectivo 2026-2027, la inauguración de varias obras, el comienzo de otras, el éxito alcanzado en la celebración del XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe y la celebración de la “Convención de Delegados” de su partido, que le garantizó preservar su liderazgo más allá del 16 de agosto del 2028, “guardando para él la presidencia” de esa entidad.
Y para finiquitar, remueve la mata de su gabinete apartando funcionarios cuestionables, a todos los niveles, y trayendo “algunos rostros nuevos” a este esfuerzo por quedar bien en los últimos 23 meses que le quedan en el Pacio Nacional.
De modo que, Abinader quiere terminar bien su gestión al frente del Gobierno.





