Por Federico Pinales
El Congreso de la República Dominicana construyó un muro de contención legal a los “jorocones”, para que nadie les pueda llamar ladrones, mientras que al pueblo le puso un bozal, para que no se pueda expresar.
Ahora al que se robe un millón habrá que decirle “don” y cuidado si usted se da un pequeño resbalón y al caerse se le escapa el término “ladrón”, porque fácilmente por esa expresión, podría ir derechiiiito a la prisión.
Los miembros del Congreso, que promovieron y apoyaron eso, llamado Código Penal, al final, terminarán muy mal, porque el pueblo se las va a cobrar.
A los deslenguados y a los miembros de la prensa, que vayan preparando sus defensas, para cuando los corruptos empiecen a reclamar indemnizaciones por supuestas difamaciones.
Se salvaron los faraones que se robaron miles de millones y los tienen guardados dentro de los colchones, para que el pueblo no les pueda demostrar que son soberanos ladrones.
No sabemos cuál será la suerte, si el silencio, la cárcel o la muerte, para aquel que no se somete y decida desafiar los “fuetes” del Nuevo Código Penal, sobre la base de que es inconstitucional.





