Lauterio Vargas
Luego del proceso electoral de 1994 el expresidente Juan Bosch empezó a sentir los efectos, aunque levemente, de Alzheimer y arteriosclerosis. En una carta con la que sorprendió a la opinión pública, durante un Pleno Nacional de Dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), celebrado el 29 de junio de 1994, renunció a la presidencia de su partido y a las luchas políticas.
Juan Bosch dijo que a los 85 años el ser humano comienza a perder la memoria y sus facultades intelectuales y, en consecuencia, continuar dirigiendo esa organización política equivaldría a traicionarse a sí mismo.
Era la primera vez que un político dominicano de la categoría y el nivel del profesor Juan Bosch asumía una posición de desprendimiento para dejar que otros dirigentes lo reemplazaran.
Esa actitud elevó su figura como líder inigualable en la sociedad dominicana y lo convirtió en el político de mayor trascendencia y respeto del país. Su imagen quedó como un símbolo de humildad, honestidad y desprendimiento.
A lo interno del PLD, luego de que Juan Bosch anunciara su renuncia a la presidencia de ese partido y con ello también dejó vacante la candidatura presidencial para las elecciones de 1996, todas las miradas se dirigieron hacia el joven político Leonel Fernández Reyna, para ser el sucesor de su líder y fundador, pese a que no contaba con una estructura política interna ni con el control de los organismos del partido.
Aunque Juan Bosch no permitía la formación de tendencias ni grupos a lo interno del PLD, muchos dirigentes aprovecharon su avanzada edad y el comienzo de su enfermedad para ir formando lo que más tarde sería su cuota de poder en los poderosos Comité Político y Comité Central, lo que se evidenciaría en procesos convencionales internos futuros.
Fue exactamente lo mismo que ocurrió en la URSS con Joseph Stalin, que aprovechó la enfermedad de Vladímir Ilich Uliánov (Lenin) para asumir el control de los organismos del PCUS. Lo mismo que hicieron los hijos del rey David, en Israel, desesperados por la ambición del poder, incluso Absalón se proclamó rey a espalda de su padre.
Para el 1996, año de las primeras elecciones presidenciales dominicanas con el sistema de doble vuelta, la matrícula de miembros del PLD, a nivel nacional, era de unos 17 mil militantes, pero en la población se sentía el apoyo de cientos de miles de simpatizantes, que no eran peledeístas con derecho a militancia, porque para serlo tendrían que ingresar a un Círculo de Estudio, en los cuales los aspirantes a ser miembros del PLD eran formados en materia política y doctrinaria.
Pasar por un Círculo de Estudio era el primer escalón para luego integrar un Comité de Base compuesto por no más de 21 miembros. A su vez, los comités de base eran inscritos en un Comité Intermedio que agrupaba a varios comités de base.
En el año 1995 el PLD asumió la responsabilidad de crear los esquemas de trabajo que le permitiera, sin las directrices de su líder y fundador, permanecer en el tiempo y ser una real opción de poder para las elecciones del año 1996.
Con Juan Bosch fuera de competencia, en el PLD se presentaron los primeros tres precandidatos que optarían por la nominación presidencial con miras a las elecciones del 16 de mayo de 1996.
El 26 de enero de 1995 el Comité Central, como máximo organismo de dirección del PLD, escogió a Euclides Gutiérrez Félix, a Norge Botello Fernández, y a Leonel Fernández Reyna como aspirantes a la nominación presidencial o “precandidatos presidenciales”.
El PLD estaba estructurado como un partido centralizado, era un partido de cuadros, y para ese certamen electoral interno el voto era por organismo, es decir, no era un sufragio directo ni secreto de la militancia hacia los candidatos, y se elaboró un reglamento a través del cual se realizaron asambleas provinciales.
Como parte del reglamento electoral, se estableció que los candidatos no podían hacer alusiones directas ni indirectas en contra de sus contrincantes. Pero, además, el 18 de enero de 1995 Lidio Cadet, a la sazón, secretario general del PLD, anunció que los precandidatos presidenciales no podían realizar campañas proselitistas, con lo cual buscaba detener posibles acciones que amenazaran dividir a esa organización.
Dando ejemplo de orden y respeto, el congreso elector del PLD concurrió sin diatribas ni conflictos, y el 24 de abril de 1995 la Comisión Electoral dio como ganador a Leonel Fernández Reyna, con más del 93% de los votos.
Luego de que el PLD escogiera a Leonel Fernández como su candidato presidencial, éste, a su vez, seleccionó al entonces senador por Salcedo, Jaime David Fernández Mirabal como compañero de boleta para la vicepresidencia.








