Por Santo Salvador Cuevas
El debate de ideas es un medio con valor agregado para conocer las visiones de los potenciales presidentes de la República.
Pero, el debate no es obligatorio y siempre ha de estar asociado a las conveniencias coyunturales de los candidatos.
Por tanto, calificar las potencialidades o el perfíl de un presidenciable, a partir de una hora que dure argumentando en el pódium, es una visión pobre y muy limitativa del asunto de fondo o (lo que es igual) la esencia de las cosas.
A un potencial primer mandatario de una nación para medirle y valorarle, no es suficiente una o dos horas en un pódium debatiendo.
Prefiero tener en 'mi control mental' las hojas de vida, la praxis social y el compromiso con los hijos de machepa, sus valores y desprendimiento, para entonces llegar a la conclusión de qué es lo más conveniente para escoger al presidente de la República.
Con el debate, se acude a una premisa falsa para valorar a un futuro presidente de la República.
Ello no quiere decir, mucho menos, que haya que renunciar a la herramienta del debate, siempre para acercar contendientes y que cada uno ponga a fluir su visión de la cosa y sus propuestas ante los ojos de la población.
Sin embargo, toda acción de candidato alguno va asociada a las conveniencias coyunturales de estos.
Además, para ser serio en el tema, debemos despojar el 'debate' de las ideas tramposas y de los planes intencionales de los planificadores, pues nadie se va a prestar a amolar cuchillos para su garganta.
¿Por qué no iniciaron la propuesta de debate entre David Collado y Carolina Mejia; o por qué no iniciamos ese debate entre Leonel Fernández y Omar Fernández?
El problema que late y tiene en ascuas a la partidocracia dominicana no es el debate en sí. Se llama Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y, tal se evidencia, que el plan no es el debate. El plan es generar conflictos internos en el PLD y así evitar la ruta ascendente de este partido hacia el poder.
Preferir ignorar la hoja de servicio de cada precandidato, y priorizar "de manera poco seria y mal intencionada", y pasar a descalificar a quien evade la encerrona, es un comportamiento irresponsable y de poco valor político usado como bandera de las bocinas pagadas y patrocinadas, para dañar el empuje del PLD.








