Por Federico Pinales
Se le están cayendo los “ladrillos” al presidente caudillo, que construyó su brillo, repitiendo falsos estribillos, para encubrir su condición de pillo.
Sus propios seguidores, ya plenamente convencidos de que eligieron a un bandido, están dando la voz de alarma, porque ya les llegó y tocó el karma.
A ellos también les ha subido todo: la gasolina, la comida, medicina y todo lo que se importa de otros países con los cuales él se ha peleado, sin importarle que fueran sus aliados.
Prometió y trató, pero no le resultó, humillar a la humanidad, poniéndola a pedirle caridad, ahogándose a pura maldad.
Con sus chantajes, amenazas, guerras y sanciones, obligó a muchas naciones, a mirar para otras direcciones, donde les ofrecieran mejores condiciones, sin presiones ni humillantes subordinaciones, so pena de ser aplastadas por los imponentes portaaviones, submarinos misiles y aviones que protagonizan las invasiones, en todos los rincones, donde se niegan a aceptar las condiciones, que desde el Norte imponen los arcones, bajo la dirección de un presidente caudillo, que a todos a pretendido aplicarles el martillo, al estilo Trujillo.
A todo el que no se ha sometido al golpe del martillo, le ha amenazado con el gatillo, diciendo que les dará más duro que al presidente Maduro.
El presidente caudillo está perdiendo popularidad y brillo, porque hasta
a su propio pueblo le están pasando el rodillo, con sus descabelladas decisiones en contra de otras naciones, a las que por mala suerte, solo ha llevado hambre, destrucción y muerte.







