Por Evelyn Irizarri Santos
NUEVA YORK, Estados Unidos. – Al parecer, la prisión que fue presentada con bombos y platillos por la administración Trump, el Departamento de Seguridad Nacional y el gobernador de La Florida Ron DeSantis, resultó una carga demasiado pesada para las finanzas estatales y federales, además de la controversia que ha girado en torno a las condiciones en que opera y las decenas de protestas de grupos defensores de los derechos de los inmigrantes y familiares de los detenidos.
El fin de semana del 9 y 10 de mayo, circularon varias versiones sobre el posible cierre del centro de detención.
Finalmente, se confirmó que funcionarios de La Florida y la administración Trump se encuentran en conversaciones para cerrar el centro, ubicado en los Everglades, entre otras cosas, por el alto costo, estimado en más de un millón de dólares por día, que representa su mantenimiento, y porque según trascendió, no ha llenado las expectativas que se crearon sobre funcionalidad.
Temporal
El gobernador de La Florida Ron DeSantis, quien fuera uno de sus principales promotores, hoy en día, no esconde su disposición para que el centro cierre sus puertas cuanto antes. Es más, ha dicho que es una formidable decisión, y que era algo que en cualquier momento ocurriría, ya que las instalaciones fueron pensadas como una solución temporal.
Aunque se estima como la causa principal la parte económica, ya que el estado ha comenzado a resentir el gasto diario de un millón de dólares, 30 millones al mes, unos 360 millones al año, sin recibir el esperado reembolso federal.
Por dentro
El centro de detención de inmigrantes conocido como El Alcatraz de los Caimanes, fue inaugurado a mediados del año 2025, diseñado para albergar de 3000 a 5000 personas.
Solo un mes después de su apertura, ingresaron 700 inmigrantes en calidad de detenidos y para los primeros tres meses, se contabilizaban más de 1, 800. Aunque nunca se ha podido obtener una cifra oficial de detenidos.
Las protestas por la situación de los detenidos, alojados en tiendas de campaña y remolques de FEMA, sin las mínimas condiciones de seguridad, no han cesado. Abundan las denuncias sobre abusos y la falta de acceso a los representantes legales. La situación se complicaría ahora, en víspera de la temporada ciclónica, que empieza desde el 1 de junio.
En contra
No solo protestan los defensores de los derechos de los inmigrantes y los familiares de los detenidos en el centro, que han elevado sus voces en contra del recinto y los métodos utilizados. También protestan organizaciones de derechos humanos que en varias ocasiones han denunciado tratos inhumanos, y se han pronunciado en contra de la ubicación remota del centro de detención. Otros que han mostrado su inconformidad son los grupos defensores del medio ambiente, que advierten sobre el impacto ambiental.
Inminente
Con todo el panorama que ha rodeado estas instalaciones desde su apertura y durante los 11 meses que lleva funcionando, donde convergen lo político, social y económico, sobre todo cuando el gobernador DeSantis, el principal promotor, quien llevó las riendas del proyecto, lo defendió y luchó hasta convertirlo en una realidad, hoy se muestra más que dispuesto a que sea cerrado.
Siendo así, no sería aventurero afirmar que el fin del Alcatraz de los Caimanes podría estar a la vuelta de la esquina…







