Crecer y seguir creciendo

spot_img
spot_imgspot_imgspot_img

Miguel J. Escala (#32)

Espero que hayan hecho su tarea y hayan fortalecido, de alguna manera, sus vínculos sociales, tomando en consideración lo planteado por el estudio de Harvard y comentado en el artículo anterior (#31). Hacerlo fortalece competencias fundamentales para una tercera edad exitosa. 

En ese artículo identificamos claramente que:

  1. las personas con vínculos sólidos viven más y mejor;
  2.  el aislamiento deteriora;
  3. es posible reconstruir, fortalecer o incluso iniciar nuevas relaciones significativas;
  4. las relaciones se cultivan. No son un accidente, sino una decisión sostenida en el tiempo.

Son muchas las veces que, al cerrar el día, recordamos llamadas no realizadas, visitas no concretadas o algún texto pendiente de lectura. Al día siguiente, en la construcción de nuestro entorno protésico, buscamos papel y lápiz y anotamos los nombres de las amistades o grupos con los cuales queremos comunicarnos.  

Como comentábamos: “no es dejar las relaciones en el plano de la reflexión, sino llevarlas a la práctica cotidiana”. Y, desde luego, no permitir que los nombres sigan siendo recordatorios de pendientes, sino evidencia de comunicaciones logradas. Me nutro, me beneficio, acepto puertas que se abren y dejo la mía abierta. Conscientes de lo que aportan los vínculos fortalecidos, salimos ganando todos. 

Así cerrábamos el artículo anterior: “Porque la tercera edad exitosa no se declara: se construye. Y se construye, sobre todo, en relación con otros. Sigamos, entonces, poco a poco: aprendiendo, ajustando, compartiendo… y conectando. La cosa va en serio”.

Y sí, me lo tomé en serio. En estas dos semanas he procurado interactuar con distintos vínculos para fortalecer esa competencia clave. Algunos contactos siguen en el papel; otros se han añadido.

La quincena

La quincena fue diversa, intergeneracional y exigente: desde jóvenes que buscan crecer hasta quienes seguimos creciendo. Yo, en el medio, avanzando hacia mi propia tercera edad exitosa, exponiéndome —intencionalmente— a dilemas desorientadores que me obliguen a seguir desarrollando competencias.

Pasé de una contribución teórica de un joven psicólogo a un encuentro con antiguos alumnos de séptimo grado —a quienes acompañé hace 56 años en sus ansias de crecer—, hoy convocados a reflexionar sobre cómo seguir creciendo. Muchos dilemas desorientadores para quince días… y sin aceptar etiquetas edadistas de cansancio (y lo que falta…)

Diálogo con joven psicólogo investigador

El primer impacto, cargado de dilemas desorientadores, que quiero compartir,  fue la lectura de un artículo de un joven profesional de la Psicología en su tercera década y  (no tercera edad), y el posterior diálogo que generó. Me refiero a Eduardo Reynoso, a quien tuve por varias semanas en la lista de pendientes antes de leer su excelente trabajo recientemente publicado: “48 Years of Research on Health and Lifestyle Risk Factors Associated with Dementia in Latin America: Systematic Review, Meta-Analysis, and Meta-Regression”. Eduardo labora en el Instituto de Neurociencias Aplicada de UNIBE, y tiene como co-autores a Hugo Marte del mismo instituto, y a dos académicos brasileños.  

Su artículo y comentarios adicionales no solo representan una valiosa interacción  social intergeneracional, sino un aprendizaje per se.  Sin ser un informe de Harvard  es una excelente contribución como fundamento teórico del modelo que construimos.  Los invito a leerlo y  a valorarlo.

Comparto un breve pero riquísimo intercambio que tuve con el autor:

Le dije: De tu estudio me llamó la atención la siguiente conclusión:
“La revisión sistemática y meta-análisis sugieren que los factores relacionados con la salud y el estilo de vida están asociados con el riesgo de demencia en América Latina, destacándose la depresión y la salud cardiovascular como los contribuyentes más consistentemente reportados en los distintos estudios”.

Me atreví a preguntarle: ¿Qué competencias debemos desarrollar para evitar la depresión y mejorar la salud cardiovascular? Creo que, si has leído mis artículos, sabes lo que busco: presentar un modelo o marco de referencia que nos permita trabajar las competencias más clave para asegurar una tercera edad exitosa.

Y añadí: Ojalá me escribas un párrafo para citarte en el próximo artículo. Es un buen aporte para asegurar la buena vida, siempre que podamos tener bajo nuestro control los medios para desarrollar nuestras defensas, no inmunológicas, sino conductuales. 

Su respuesta: “Gracias por su comentario, me hace mucho sentido el enfoque que propone. Comparto con usted un párrafo que intenta traducir los hallazgos en un marco de competencias conductuales para la prevención, integrando los factores que menciona”:

“La evidencia sugiere que el riesgo de demencia no es simplemente el resultado del envejecimiento cerebral, sino la consecuencia acumulativa de cómo ese cerebro ha regulado el estrés, la conducta y los vínculos a lo largo del tiempo. Factores como la depresión y la salud cardiovascular reflejan, en el fondo, sistemas de autorregulación más amplios. En este marco preventivo, conductas como el ejercicio físico regular, el sueño adecuado, la alimentación saludable, el mantenimiento de vínculos sociales y la construcción de un propósito de vida no son recomendaciones aisladas, sino expresiones concretas de dichas competencias. En conjunto, operan como un sistema de defensa no inmunológico capaz de modular de forma sostenida los principales ejes de riesgo. Así, una vejez exitosa no depende solo de la biología, sino de la capacidad aprendida de un organismo para regularse a sí mismo”.

Cuando revisemos las diez competencias propuestas en el artículo #27 veremos cuánto de Reynoso et al. podemos aprovechar. 

Los alumnos que siguen creciendo

El coordinador de la actividad de un grupo de antiguos alumnos a los cuales les di clase en séptimo grado me invitó a un encuentro-tertulia que tendrían y me pidió que iniciara un diálogo sobre la tercera edad.   Con gusto acepté y me recordé de que hace 56 años fueron mis alumnos para los cuales me habían recomendado: “te toca acompañar sus ansias de crecer”.  Por eso me preparé para hablar de “Crecer y seguir creciendo” , que es a la vez el título de este artículo. Quizás por primera vez develé un componente del modelo educativo  con el cual traté que animar mi misión, conjuntamente con la “educación en la libertad y para la libertad” en 1969.  

La meta ahora era generar un diálogo participativo en que todos aprenderíamos, en que se respetaran las decisiones de cada cual, y en insistir en que no estábamos en decrecimiento, sino que seguíamos creciendo;  sugeriríamos  la búsqueda de una tercera edad exitosa.

Iniciamos definiendo edadismo, al manejo de un mejor vocabulario, y el sentido de tomar las riendas de nuestros nuevos “crecimientos”.  Tres temas ocuparon parte importante de la conversación: el papel de los cuidadores, el manejo financiero y el cómo aprender o fortalecer competencias.  En el papel de los cuidadores salió a relucir que no sabemos como acabarán nuestros días, si como persona cuidada o como cuidador hasta el final.  Varios compatieron hermosos  testimonios de su rol de cuidadores de sus padres  o de otros parientes.   Y conversamos sobre la competencia de adaptabilidad y flexibilidad personal,  pues quien la cultiva hace más fácil el trabajo de los cuidadores, y puede resultar en una persona cuidada más exitosa.  

El control de las finanzas personales, aunque con el apoyo de cónyuge, hijos o sobrinos, se identificó como una competencia esencial.  Tener el control da tranqulidad, reduce las discusiones familiares y desde luego contribuye a la planificación de lo que se tenga disponible.  

La pregunta que encontré muy sabia fue de cómo aprender.  Dicho de otra manera, cómo seguir creciendo hacia la tercera edad exitosa.  En ese tema elegí hablar de Mezirow, pero me di cuenta que es necesario aterrizar más ese cómo. Uno dijo que era muy psicológico lo que planteaba.  Buena oportunidad para tener ese reto como dilema desorientador y servir de chispa para seguir aprendiendo, incluso traduciendo para no psicólogos como hizo Eduardo con las conclusiones de su artículo.  

Al final, todo converge en lo mismo: seguir creciendo implica asumir, de manera consciente, la construcción de nuestras competencias —relacionales, de autorregulación, de adaptación y de aprendizaje— como un proyecto vivo. 

Los vínculos que activamos, los diálogos que sostenemos con pares, con mayores y con jóvenes, las decisiones sobre nuestra salud y la forma en que enfrentamos los dilemas que nos descolocan no son eventos aislados, sino piezas de un mismo sistema que define la calidad de nuestra tercera edad. No basta con entenderlo: hay que practicarlo. Dejar menos nombres en el papel y más huellas en la relación. Porque, en definitiva, crecer y seguir creciendo es eso: elegir, una y otra vez, no quedarnos quietos.

Miguel J. Escala
Miguel J. Escala
Miguel J. Escala Es educador desde 1969. Estudió Psicología y Educación Superior.
spot_imgspot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_img
spot_img
spot_img

Las más leídas

Harvard en serio

Miguel J. Escala (#31) No todo lo que viene de Harvard transforma la vida. Pero cuando Harvard confirma lo que la experiencia humana ha ido enseñando...

Los motoristas, esa fatal “Mancha Indeleble” del tránsito en el país

Por Alfonso Tejeda La trágica muerte en Santiago del chófer Deivy Carlos Abreu Quezada, de 40 años, causada por una turba de motoristas ha exacerbado...

¡Le crecieron las patas a la mentira!

Por Rafael Céspedes Morillo Por definición, la mentira es la negación de la verdad; es lo opuesto a esta o, dicho de otro modo, es...
spot_img

Harvard en serio

Miguel J. Escala (#31) No todo lo que viene de Harvard transforma la vida. Pero cuando Harvard confirma lo que la experiencia humana ha ido enseñando...

Los motoristas, esa fatal “Mancha Indeleble” del tránsito en el país

Por Alfonso Tejeda La trágica muerte en Santiago del chófer Deivy Carlos Abreu Quezada, de 40 años, causada por una turba de motoristas ha exacerbado...

¡Le crecieron las patas a la mentira!

Por Rafael Céspedes Morillo Por definición, la mentira es la negación de la verdad; es lo opuesto a esta o, dicho de otro modo, es...

Articulos relacionados