Por Federico Pinales
Dice un viejo refrán “que de cualquier yagua vieja sale tremendo alacrán”.
El significado de dicho refrán queda demostrado con la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Estados Unidos e Israel, apoyados en sus poderíos y sus famas, pensaron que iban a comer con sus damas, y se fueron de boca, en una aventura loca, pensando que el mundo los aplaudiría como focas y que Europa los iba a respaldar enviándoles buques y tropas, como en épocas anteriores, cuando recibían órdenes superiores , para ayudar a esos genocidas a cometer sus repugnantes horrores.
Esta vez, todo les salió al revés, a los poderosos del norte, quienes luego de ridiculizar a Europa con aranceles y el garrote, usado por Donald Trump como un azote, le exigieron que estaban obligados a darle soporte, después de haberlos subestimado y ni siquiera por delicadeza consultado.
“Esa Guerra no es nuestra, es ilegal e innecesaria, por lo tanto, nuestros soldados, nuestros barcos, aviones y espacios aéreos, solo serán usados para auto defendernos, no para agredir a naciones soberanas, solo para complacer el capricho personal de dos presidentes arrogantes y prepotentes”, dijeron algunos líderes europeos, resentidos por los maltratos verbales y arancelarios recibidos de parte de Donald Trump durante el desarrollo de su último mandato presidencial… Llegando a decir, en varias ocasiones, que no los necesitaba.
La falta de humildad del presidente Trump le impedirá asimilar la enseñanza del refrán que aconseja a “no escupir nunca hacia arriba para que la saliva no te caiga encima”.
A Trump no solo le está cayendo, sino que le está lloviendo y él no lo está entendiendo.











