Octavio Santos
El crecimiento de la capacidad de generación eléctrica en la República Dominicana durante las últimas dos décadas muestra dos patrones distintos: períodos marcados por la entrada de grandes bloques de generación en momentos puntuales y otros caracterizados por la incorporación sostenida de múltiples proyectos de menor escala.
El análisis de los datos de potencia instalada entre 2007 y 2026 permite ubicar con mayor precisión en qué momentos se produjeron los mayores incrementos, tanto en volumen total como en términos relativos, y en qué etapa se amplió la diversidad de fuentes energéticas.
La serie utilizada para este análisis recoge las adiciones anuales de potencia al sistema eléctrico nacional y permite agrupar los resultados por períodos de gobierno. En términos absolutos, el mayor aumento de capacidad instalada se registra en el período 2021–2026, correspondiente a la administración de Luis Abinader.
En estos años se incorporaron aproximadamente 2,309 megavatios (MW) al sistema. Esta cifra supera el incremento observado en el período 2013–2020, bajo la gestión de Danilo Medina, cuando se añadieron cerca de 1,922 MW.
La diferencia entre ambos períodos no responde únicamente al volumen, sino a la forma en que se produjo la expansión. Entre 2013 y 2020, el crecimiento se concentró en momentos específicos, con picos asociados a la entrada de grandes plantas.
En contraste, entre 2021 y 2026 el aumento se distribuye de manera más continua, con incorporaciones anuales sostenidas que, en conjunto, terminan superando el total del período anterior.
El comportamiento porcentual ofrece otra lectura. Cuando se mide el crecimiento en relación con el tamaño del sistema en cada momento, el período 2013–2020 presenta el mayor incremento relativo, con un aumento aproximado de 42.4 %.
En comparación, el período 2021–2026 muestra un crecimiento cercano al 40.4 %. Aunque la diferencia no es amplia, indica que la expansión durante la administración de Medina se produjo sobre una base más pequeña, lo que amplifica el impacto relativo de cada incorporación de capacidad.
Este contraste entre crecimiento absoluto y relativo refleja la evolución del sistema eléctrico dominicano. A medida que la capacidad instalada aumenta, se requieren volúmenes mayores de nueva generación para producir incrementos porcentuales equivalentes.
En otras palabras, el sistema crece más en términos de megavatios en los años recientes, pero cada megavatio adicional tiene un peso proporcional menor que en etapas anteriores.
Si se observa la dinámica anual, el período 2013–2020 presenta concentraciones de crecimiento en años específicos, lo que sugiere una dependencia de proyectos de gran escala. En cambio, el período 2021–2026 muestra una secuencia más uniforme de adiciones, sin un único evento que explique la mayor parte del aumento. Esta diferencia en la distribución temporal de la inversión tiene implicaciones sobre la estabilidad del crecimiento y la planificación del sistema.
El análisis también permite identificar el momento en que se amplía la variedad de fuentes de generación incorporadas al sistema.
Aunque el conjunto de datos no desglosa la potencia por tipo de tecnología, la cronología de los proyectos energéticos en el país permite ubicar el período con mayor diversificación en los años más recientes, correspondientes a 2021–2026.
Durante este tramo se registra la entrada simultánea de distintas fuentes: proyectos solares a escala comercial, parques eólicos adicionales y nuevas plantas de generación a gas natural. Esta combinación introduce una mayor heterogeneidad en la matriz energética, en contraste con etapas anteriores donde predominaban tecnologías térmicas tradicionales.
En los períodos más antiguos, como 1998–2000 y 2001–2004, bajo las administraciones de Leonel Fernández e Hipólito Mejía, el crecimiento de la capacidad instalada fue más limitado y se concentró principalmente en generación térmica basada en derivados del petróleo.
En esos años, la expansión del sistema respondía a necesidades inmediatas de suministro, con menor énfasis en la diversificación tecnológica.
Entre 2005 y 2012, también bajo la administración de Fernández, se observa una expansión mayor en términos de capacidad, aunque la matriz continúa dominada por fuentes térmicas.
En este período se sientan algunas bases para la incorporación futura de tecnologías más diversas, pero sin un cambio estructural significativo en la composición del sistema.
El período 2013–2020 marca un punto de inflexión en términos de volumen de capacidad añadida. Sin embargo, este crecimiento se encuentra concentrado en un número reducido de proyectos de gran escala, lo que limita la diversidad de fuentes incorporadas en comparación con etapas posteriores.
Aunque en estos años se inicia la incorporación de energías renovables, su peso relativo dentro del total añadido es menor frente a las grandes plantas térmicas.
En contraste, el período 2021–2026 combina dos características: el mayor aumento absoluto de capacidad y una expansión distribuida en múltiples proyectos de distinta naturaleza. Esta combinación se traduce en una mayor variedad de fuentes energéticas añadidas al sistema en un mismo período.
La incorporación simultánea de generación solar, eólica y de gas natural introduce cambios en la composición de la matriz que no se observaban con la misma intensidad en etapas anteriores.
El paso de un modelo basado en grandes proyectos puntuales a uno de crecimiento sostenido con múltiples fuentes también tiene implicaciones operativas. La integración de energías renovables intermitentes, como la solar y la eólica, requiere ajustes en la gestión del sistema eléctrico, incluyendo la coordinación con plantas de respaldo y la expansión de la infraestructura de transmisión.
Estos elementos no se reflejan directamente en los datos de potencia instalada, pero forman parte del contexto en el que se produce la diversificación.
Al observar la evolución completa, se distinguen tres etapas. La primera, entre finales de los años noventa y mediados de la década del 2000, se caracteriza por un crecimiento limitado y concentrado en generación térmica tradicional.
La segunda, entre 2005 y 2020, muestra una expansión mayor en capacidad, con un punto máximo en volumen durante la década de 2010, aunque con una estructura aún concentrada en pocas tecnologías. La tercera, a partir de 2021, combina el mayor incremento total de potencia con una mayor diversidad de fuentes incorporadas.
En términos estrictamente numéricos, el período 2021–2026 registra la mayor cantidad de megavatios añadidos al sistema eléctrico dominicano.
El período 2013–2020, por su parte, presenta el mayor crecimiento porcentual respecto al tamaño del sistema en ese momento. Finalmente, la mayor variedad de fuentes energéticas añadidas se concentra en el período más reciente, donde coinciden varias tecnologías en expansión.
Estos resultados surgen de la lectura directa de los datos de potencia instalada y de la comparación entre períodos definidos por ciclos de gobierno.
La diferencia entre crecimiento absoluto, crecimiento relativo y diversidad de fuentes permite observar la evolución del sistema eléctrico desde distintos ángulos y evita reducir el análisis a un solo indicador.











