Abinader moderado ante la Asamblea Nacional y sus opositores

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Por Osvaldo Santana

El presidente Luis Abinader habló ante la Asamblea Nacional en un tono marcadamente diferenciado de otras presentaciones. Menos ofensivo, transcurrió con un matiz institucional, en el que reafirmó el compromiso de gobernar bien.

Parecía prevalecer la apuesta al estadista más que al político de otros momentos: permanentemente en campaña. Ahora se centró en la presentación de los resultados de su gestión, aunque de nuevo recurrió al procedimiento de enumerar obras realizadas desde los dos primeros años del primer período, cuando ya agota el segundo año de su nuevo mandato, el próximo 16 de agosto. 

Sin estridencias, se empeñó en justificar la validez de sus reformas administrativas, como la fusión aún no consumada de los ministerios de Educación. Igual, sobre los aportes que promete la creación del ministro de Justicia, como eje fundamental para el desempeño del Ministerio Público en su lucha contra la criminalidad.

Sin embargo, el énfasis mayor lo puso en su compromiso de combatir la corrupción, momento en el que imprimió pasión, emoción, podría decirse, para abordar ese flagelo. Claro, detrás estaba la mancha en el Seguro Nacional de Salud (SENASA), objeto de un robo que compite con los mayores ilícitos precedentes contra el Estado.

Se trata de un duro golpe a una de sus banderas o apuestas clave, que es la transparencia en el manejo de los fondos públicos. 

Por eso, cuando habló de la misión del ministerio Público de perseguir los crímenes y delitos, dijo que “le permitieran ser absolutamente claro en este punto: la lucha contra la corrupción no es una declaratoria más de este gobierno; es su columna vertebral, su brújula moral inamovible. 

”Para mí, como presidente de la República, esta lucha me toca en lo más personal. Porque sé —y lo sé con dolor y con indignación— que cada acto de corrupción destruye la confianza, rompe esperanzas y le roba futuro a la gente honesta de este país. Y por eso no habrá tregua, no habrá contemplaciones y no habrá marcha atrás.

“En este gobierno no existen intocables. No existen protegidos. No existen excusas. Nadie está por encima de la ley. Y cuando han surgido pruebas, incluso en instituciones tan sensibles como SENASA, la respuesta ha sido una sola: enviarlo al ministerio Público para que investigue, actúe y se asuman las consecuencias. Sin interferencias. Sin presiones. Sin encubrimientos”.

Aparentemente muy herido o marcado por lo ocurrido en esa proveedora pública de servicios de salud, donde al acusado principal se le atribuye una cercanía con el mandatario, reafirmó su convicción de que “un Estado honesto no es una opción. Es una obligación moral. Es la base de la confianza, el cimiento del desarrollo y la única garantía de que los recursos públicos lleguen a donde deben llegar: a la gente”.

No satisfecho con el énfasis de su reafirmación en el compromiso asumido de combatir la corrupción, y especialmente de lo que se hace para enfrentarla, recurrió a valoraciones favorables de entidades como Transparencia Internacional, que según dijo, en su Índice de Percepción de la Corrupción, registra que “la República Dominicana mejoró por quinto año consecutivo, pasando de la posición 136 en 2020 a la 99 en 2025”. También refirió al Banco Mundial, “con el avance de 30 posiciones en el Índice de Efectividad del Gobierno compilado por esa institución”. 

Advertencia a los ladrones

En uno de los momentos donde fue más enfático advirtió: “Quiero decirlo con toda la claridad que este momento exige, ante esta Asamblea Nacional y ante todo el país: mientras yo sea presidente de la República, no habrá escondites, no habrá silencios cómplices y no habrá poder que esté por encima de la ley. 

“Y oigan bien. En los casos de corrupción, como el de Senasa, en el que el gobierno se ha constituido en actor civil, los culpables no solo tendrán encima todo el peso de la ley, mi compromiso es que tendrán que devolver hasta el último peso de lo robado. Y para eso, he instruido al equipo de recuperación del patrimonio público, quienes están aquí presentes. ¡No descansen hasta conseguirlo!”.

Y entonces recurrió a la historia, hace casi seis años, cuando al juramentarse ante la Asamblea Nacional afirmó que “no habrá impunidad para la corrupción del pasado, ni tampoco para la que se cometa en el futuro”, y también dije a quienes me acompañaban en el gobierno del cambio que, y vuelvo a citar literalmente: “el funcionario que se equivoque con el dinero del pueblo será inmediatamente destituido y puesto a disposición de la justicia”. Hoy puedo decir, con la frente en alto y la coherencia intacta, que esas palabras se han cumplido”.

El tema eléctrico

El presidente, después del apagón del año pasado, y el que ocurrió en febrero, no tenía más alternativa que reconocer que “el sistema eléctrico ha sido un reto para todos los gobiernos anteriores. También lo es para nosotros”.

Y fue entonces cuando obviamente hizo reverencia a tales eventos: “Las fallas ocurridas en el sistema son inaceptables. Nos preocupan y nos ocupan. Y de inmediato refirió las inversiones para superarlas, tanto en materia de seguridad como de generación. 

Se mostró humilde, condición de la que hizo referencia ya al final, cuando señaló que seguirá trabajando “con firmeza en las decisiones, con humildad para escuchar y con la convicción de que gobernar es siempre servir y escuchar”.

 

Panorama positivo

El presidente Abinader presentó un panorama positivo de la economía, incluso, matizó el tema de la deuda pública consolidada, al conformarse con señalar que se sitúa en 58.5% respecto al Producto Interno Bruto (PIB), que  a diciembre de 2020 rondaba un 69.1%  Resaltó el desempeño de las exportaciones, las inversiones prometidas en alta tecnología, aunque reconoció el déficit fiscal en 3.45, en el Presupuesto, una constante en su Administración.

No cesó en proyectar una tendencia positiva de la economía con el desempeño de las exportaciones, la inversión extranjera directa, la creación de empleos, la estabilidad macroeconómica, la seguridad y la política de atención social.

Demasiado enumeraciones y detalles

El discurso, 19,277 palabras, sin pausa, entró en excesivos detalles y enumeraciones, sobre realizaciones mayormente sin importancia, como decir que se realizaron 7 millones 781,502 consultas médicas, 629 más que en 2019. Y así…

Es como si el mandatario o quienes lo ayudan a ordenar su presentación ante la Asamblea Nacional, no discriminaran o filtraran las “memorias” que les envían los ministerios y las direcciones generales, todos empeñados en mostrar y abultar sus “realizaciones”.

Igual pasa con el recuso de presentar como obras del año anterior las realizadas desde los primeros días del primer período de gobierno, como el acueducto de Guanuma- Los Botados, citado una y otra vez, o la carretera de Hato Mayor-Sabana Grande de la Mar, y hasta obras inconclusas.

Aunque fue excesivo en la enumeración y los detalles, es notable su empeño legítimo en dejar un legado material, en paralelo con sus prédicas e iniciativas en pro de la transparencia y contra la corrupción.

Moderado frente a la oposición

En general, el presidente se mostró moderado frente a la oposición. Referir el diálogo con los expresidentes sobre la frontera y las relaciones con Haití lo proyectó como auspiciador una política de consenso y cercanía.

En todo el curso de la presentación no hay alusiones ni expresiones críticas y mucho menos ofensivas hacia sus adversarios, más bien expresó desencanto frente a sus propios compañeros que lo han traicionado en su misión de realizar un gobierno honesto.

Aunque se entiende que obviamente no podrá aspirar a seguir en el poder por su declarada decisión, por la reforma constitucional que él mismo patrocinó, los llamados candados, fue reiterativo en proyectar el progreso dominicano hacia el 2036, una apuesta a duplicar el tamaño de la economía, para lo cual entiende que sienta las bases hoy. 

El impacto

Habría que ver las mediciones del gobierno para saber el impacto del mensaje en la población, pero esta vez su presentación de las memorias coincidió con un fin de semana, que devino largo y festivo, y el foco ciudadano estaba más en el divertimento. El propio Abinader exhortó a acudir al desfile militar para presenciar el avance de la industria militar nacional.

Lo mismo, la reacción de la oposición tampoco ha tenido una repercusión importante, y más bien quedó algo reservada hasta el lunes 2 de marzo, cuando ya los ciudadanos de a pie empezaban a olvidar las palabras del mandatario del viernes 16 de agosto.

Osvaldo Santana
Osvaldo Santana
Osvaldo Santana es periodista.

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