Una vez, Don Ramón Báez Romano me confió “un secreto de Estado”

Por Emiliano Reyes Espejo

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Mientras escuchaba al director de CMC Metales Preciosos, el experto español Germán Vega Lombardía, hacer increíbles afirmaciones acerca de acciones de gobiernos, incluido el más poderoso de la tierra, acerca del manejo engañoso del oro en negocios de Estado a Estado,  llegaron a mi memoria las sabias palabras sobre las veleidades y trucos de la minería que me hizo a finales de la década de los 70 don Ramón Báez Romano, el entonces secretario de Estado de Industria y Comercio durante el gobierno de Antonio Guzmán,

Transcurrían los años 78-80 cuando don Báez Romano, en el ejercicio del gobierno del fenecido Presidente Guzmán, me recibió en su despacho, y en amena y franca conversación, me confió un “secreto de Estado”, el cual debí guardar por siempre para “no traicionar a la Patria”.

En mi labor rutinaria de búsqueda de noticias como reportero de la estatal Radio Televisión Dominicana (RTVD) visitaba a la secretaría de Industria y Comercio, entre otras instituciones ubicadas en el Edificio de Oficinas Gubernamentales que hoy lleva el nombre de don Antonio Guzmán, bautizado como El Huacal. El secretario de Estado, don Báez Romano, me recibía casi siempre con mucha gentileza y, además de facilitarme noticias, conversaba conmigo sobre diferentes temas.

Presumo que hacía lo mismo con los demás colegas. Báez Romano recibía a los periodistas en su despacho sin ningún problema. Me extrañó, empero, que en mi caso me confiara asuntos internos de la secretaría, algunos de los cuales me decía no eran para su publicación.

Un día llegué en busca de noticias, -como siempre-. Su secretaria me anunció y él me recibió en su despacho. Se puso de pie cuando entré y me saludó con un gesto de afecto. Dijo que me trataría algo importante, que me revelaría “un secreto de Estado”.

Con la advertencia de que confiaría en mí y que tenía que garantizar que no divulgaría nada de lo que me revele, porque se trataba de algo que tenía que ver con la seguridad del área económica del Estado. Para compensar, me facilitó otros valiosos datos de la Secretaría que me sirvieron para elaborar un buen texto para el noticiero de RTVD.

El secreto de Estado

¿En qué consistía dicho secreto? En principio no entendí mucho sus explicaciones. Yo era un periodista bisoño que apenas daba mis primeros pasos. Me explicó que se trataba de la explotación de la bauxita de Cabo Rojo, Pedernales, por parte de la minera estadounidense Alcoa Exploration Company. Habló de pesaje por toneladas, calidad del mineral, comercio internacional de la bauxita, las exiguas ganancias que obtenía el país, así como los grandes beneficios que recibía la minera, entre otros datos valiosos.

Escuché atento, sin anotar ni grabar nada. Sabía que era solo un conversatorio y que no debía elaborar noticia con lo conversado. Mi mente elucubraba mientras escuchaba -imperturbable y timorato- aquellas informaciones que eran tan sensibles, no solo para  esa institución sino también para el país. En uno de esos momentos llegó el veterano periodista José Romero (epd), editor económico del Listín Diario. Se anunció con la secretaria, pero Báez Romano le mandó a decir que estaba ocupado, que por favor esperara.

-“Señor Secretario, es el periodista Romero del Listín Diario, paremos la conversación hasta aquí y usted lo recibe, luego seguimos”, expresé.

– “No, no, está bien, que espere, vamos a seguir nuestra conversación…”, respondió. Romero esperó, pero me la cobró a la salida. Báez Romano me mostró varios envases pequeños con muestras de bauxita que tenía en su despacho: – “Tú ves esos envases, contienen distintas muestras de bauxita extraídas de la mina de Cabo Rojo, en Pedernales”, explicó, y a seguidas, agregó: “El gobierno del Presidente Antonio Guzmán tiene especial interés en examinar la calidad de ese mineral y enviaremos esas muestras a un laboratorio del gobierno de Jamaica, especializado en análisis sobre la calidad de la bauxita”.

Báez Romano me indicó que el líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) doctor José Francisco Peña Gómez, había hablado con su amigo Michael Manley, primer ministro de Jamaica, para enviar de manera secreta bauxita de Cabo Rojo a analizar en un laboratorio del gobierno jamaiquino. Guzmán se apoyó en Peña Gómez para estas gestiones con el gobierno de su amigo Manley. 

Los análisis de calidad de la bauxita en laboratorios jamaiquinos buscan tener datos precisos que permitieran al pueblo dominicano obtener mayores beneficios por la explotación del mineral. Jamaica era una potencia de exportación de bauxita en la región.

Los trámites se hicieron a nivel de secretismo, de Estado a Estado. Los resultados se usarían para las negociaciones con la minera. Se procuraba por tanto que los resultados no trascendieran, a fin de evitar que cayeran en manos de la Alcoa, minera que extraía y exportaba este valioso mineral desde Pedernales. Ocurría que esta empresa pagaba “centavos” al Estado dominicano por toneladas de bauxita de Cabo Rojo bajo el alegato de que era un mineral de “mala calidad”.

Guzmán trazó como meta de su gobierno enfrentar y cambiar dicha situación. En el país no había entonces laboratorios especializados para ese tipo de análisis. El gobierno dependía de lo que le dijera la Alcoa, que sí usaba sus laboratorios en el exterior y los resultados siempre eran los mismos, una alegada mala calidad, argumento que usaba para pagar cheles por toneladas de este mineral.

La operación era altamente confidencial y don Báez Romano me la confió con la reiterada advertencia de que se trataba de un “secreto de Estado” y que si lo divulgaba incurriría en “traición a la Patria”.

Cuando terminamos la conversación, me despidió con mucha amabilidad y con el convencimiento de que yo no le fallaría. Entonces ordenó a su secretaria que le dijera al periodista José Romero que entrara. Cuando iba saliendo, el colega Romero me miró sorprendido y con cara de no buen amigo por la larga espera. Solo atinó a decir:

– “Ah, bueno, pero mira quién era que estaba ahí, yo creí que era una personalidad…”.

Pasó el tiempo y después de la muerte de don Antonio Guzmán, Báez Romano, empresario, político y golfista dominicano proveniente de una de las familias más influyentes de la República Dominicana, volvió a sus actividades empresariales y financieras, las cuales adornó con una exitosa y acendrada práctica deportiva. Sus datos biográficos señalan que “en 1987, (Báez Romano) obtuvo junto con su hijo, Ramón Báez Figueroa, el segundo lugar durante el Primer Torneo Sugar Open, que se celebró en Casa de Campo, La Romana. Fue miembro del Salón de la Fama del Golf Dominicano”.

En una ocasión, mientras laboraba como reportero del Listín Diario coincidimos, don Báez Romano saliendo y yo que llegaba para integrarme a la redacción, él era entonces presidente de la editora Listín Diario, desde el año 2000. Iba saliendo algo presuroso del emblemático edificio, me vio y me saludó muy cordialmente.

Se montó en su carro, pero para mi sorpresa, abrió la puerta, se desmontó del vehículo, me llamó y me hizo varias preguntas, le expliqué que trabajaba en el periódico.

– “Tenemos que hablar, ahora voy rápido, pero ya sé que te puedo localizar en la Redacción, te contactaré”, dijo ante el asombro de la recepcionista y el “guachimán” de la recepción. Todo fue rápido y no sé si se recordó de mi nombre, pero fue un efusivo y agradable saludo. No lo volví a ver. Después de tantos años, recuerdo sus sabias palabras y me resalta la impresión de que, pasado el tiempo, todavía la minería es un negocio digno de vigilar.

Don Ramón Báez Romano falleció el 7 de marzo del 2022, tres días después de haber cumplido 93 años. Paz al alma de este gran hombre, emprendedor y servidor de la Patria.

*El autor es periodista.

Emiliano Reyes

Emiliano Reyes

Nace en Tamayo, se traslada a Santo Domingo y estudia comunicación social en la UASD. Ha laborado en instituciones públicas y privadas. Realizó cursos de capacitación en Washington, Venezuela, Cuba y en el país. Ha sido reportero en Radio Televisión Dominicana (CERTV) Radio Mil, Radio Popular, La Noticia, El Siglo y Listín Diario. También, laboró en las Secretarías de Agricultura, Salud Pública y Cultura; IDSS, INESPRE, INDOTEC-Banco Central, Banco Agrícola e INDOTEL. Ha sido director y encargado de Prensa, Relaciones Públicas en IDSS, INDOTEC (IIBI), Cultura e INDOTEL, donde labora actualmente. Ha sido Coordinador Administrativo en BCRD, reconocido Empleado del Año y Empleado con más horas extras trabajadas (INDOTEC-BCRD). Ha publicado en La Noticia, El Nacional y El Día.

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