Una “segunda rendición de cuentas” que busca reafirmar el posicionamiento del presidente Abinader

La segunda “rendición de cuentas” en 2022 que los estrategas del presidente Luis Abinader le habían montado ante el monumento a los Héroes de la Restauración de la República de 1963, fue manifiestamente empañado por un fenómeno de la naturaleza: la lluvia, que cayó a raudales en Santiago y obligó a trasladar el escenario, de manera improvisada, a los salones del Gran Teatro del Cibao.

Los gestores del evento habían convocado con sobrada antelación no solo a los santiagueros, sino a parciales de la región norte, con el claro propósito de conmemorar el segundo año del Gobierno del Cambio desde una plataforma de fortaleza, en lo que sería una respuesta a la oposición que según encuestas filtradas de las últimas semanas sugieren un avance de Leonel Fernández como principal exponente de esta.

En esa perspectiva, la segunda “rendición de cuentas” estaba orientada a retomar la iniciativa del gobierno con una demostración de masas que fácilmente materializaría, pero la lluvia le dañó la fiesta que al final se limitó a los salones del teatro.

El contenido de un discurso

Antes el presidente Abinader debió sufrir las inclemencias del tiempo, lo que provocó que ascendiera al salón desde el que se dirigió al país a la hora prevista, 7:00 de la noche, con al menos 24 minutos de retraso que nadie se ocupó de explicar con precisión, aunque se transmitía en vivo.

De todas formas, el presidente no se desanimó, y después de agotar un largo programa de actos en la región norte, con el sitio de Capotillo incluido, donde se lanzó el grito de la Restauración, pronunció su discurso donde enumeró las obras que realiza su gobierno y de paso lanzó dardos abrasantes a sus opositores.

El mandatario destacó la forma exitosa en que afrontó la crisis desatada por la pandemia de la COVID-19, los esfuerzos para mantener la economía a flote, con cifras contables como el mantenimiento de la tasa de cambio, que por el contrario ha descendido, los logros en la agricultura, en particular con los resultados de la cosecha de arroz el año pasado, la ley de importación libre de productos para la alimentación libre de gravámenes, la política de subsidios dirigida a los pobres, al financiamiento de los combustibles para evitar alzas exorbitantes, sobre todo de los pasajes, los programas para mejorar el servicio eléctrico, y en general, el empeño del gobierno para mantener la estabilidad macroeconómica, aunque reconoció el impacto de la inflación, que sin embargo, dijo, no es única de República Dominicana.

Reconoció que no podía obviar que “muchos de los problemas que hoy tenemos, como la inflación, que tanto afecta y preocupa al gobierno y al pueblo dominicano, son de carácter global y tienen causas ajenas a nuestro país, aunque nosotros pongamos en marcha acciones para mitigarla en la medida de nuestras posibilidades”.

Luego, enumeró los programas en materia de agua potable y drenaje, la aprobación de leyes para el fortalecimiento institucional, como la de extinción de dominio, los programas de ayuda a las mujeres, la realización del año escolar en medio de la pandemia, los planes y proyectos de Salud y las iniciativas de desarrollo para Pedernales y Manzanillo, lo mismo que las obras de infraestructura en el Gran Santo Domingo y varias provincias.

Y cargó contra la oposición

 En una clara alusión a los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y en particular, a quienes estuvieron a cargo la jefatura del Estado, Abinader refirió los programas de obras que desarrolla en el campo de la educación superior. “En cuanto a la educación superior estamos desarrollando, en solo 2 años, la mayor expansión jamás vista de la UASD con proyectos de construcción en Hato Mayor, La Vega, Azua, Cotuí, Santiago Rodríguez, Neyba y Baní”. 

Y agregó: “Es comprensible que la oposición no crea que estemos construyendo 3 extensiones de la UASD con el mismo presupuesto, a precios actuales, que lo que ellos gastaron solo en la construcción del parqueo de la UASD en Santo Domingo en 2011. O que la ampliación del Metro a Los Alcarrizos cueste un 25% menos por kilómetro lineal de lo que costó hace 15 años”.

En igual dirección refirió la presa de Monte Grande, que ya está “avanzada en un 80%. Una obra iniciada con un primer picazo en julio del 2010 pero que realmente comenzó a construirse en el 2013 y que hasta el 2020 solo había avanzado un 41%.”

A seguidas, enumeró a sus inversiones en Santiago, una plaza de importancia política capital. Dijo: #Aquí estamos haciendo inversiones transformadoras como la construcción del teleférico; el monorriel; la Cañada de Gurabo; la Avenida de entrada a Santiago y tenemos en licitación la Circunvalación de Navarrete y presupuestada la ampliación de la carretera Santiago-Licey entre otras, porque estamos comprometidos con el progreso y el bienestar de esta ciudad y con devolverle lo que por justicia se merece de acuerdo con su aporte a la economía nacional”. 

Y reconoció que “de todas las obras anunciadas para Santiago hace 9 meses, la única que aún no hemos podido iniciar, y quiero reconocerlo, es la Autopista del Ámbar, porque este gobierno no está dispuesto a operaciones fallidas o mal ejecutadas, como la de la autopista de Samaná que condenó durante años a los dominicanos a un injusto y desproporcionado peaje sombra. Queremos hacer muchas cosas, pero hacerlas bien. Nuestro apego a la ley nos lleva a ser cautos y a respetar los procedimientos aun sabiendo que eso a veces puede alargar los tiempos”.

Otra alusión directa al que se vislumbra como su principal opositor, que fue de los iniciadores del proyecto de autopista de Samaná.

No tienen la fórmula

Ya en la parte final de su discurso, profundizó su ataque a la oposición en términos que bien se pueden considerar duros. Dijo: “No existe una fórmula infalible para el éxito. No la tienen, desde luego, aquellos que durante 20 años no resolvieron ninguno de los grandes problemas de nuestro país y ahora dicen tener todas las soluciones”.

Proclamó además que “el momento es complicado y el país necesita trabajo, ideas y aportes, no palabrería, politiquería o una mirada electoralista”. 

En fin, que el presidente fue a Santiago, no sólo a “rendir cuentas” nueva vez, sino a fortalecer su posicionamiento en esa plaza, y especialmente, a encarar a sus contrarios que en medio de la crisis económica han ganado terreno, según sugieren encuestas. Es fácil advertir que con ese empeño ocurre de cara al inicio del tercer año de gestión gubernamental, que de paso se convierte en preelectoral.

Factores no identificables podrían haber sugerido a los estrategas del presidente un montaje de esta naturaleza en Santiago, que al final, desde el punto de vista de lo ocurrido, el empañamiento por la lluvias el retraso del inicio, y la improvisación del mismo en un nuevo escenario, el Gran Teatro del Cibao, necesariamente no tuvo los efectos perseguidos.

EN CAMINO HACIA EL 2024

Al principio de su exposición, Abinader refirió un comentario que le hizo un “amigo expresidente centroamericano. Me dijo una vez que en el ejercicio de la Presidencia “los días son largos y los años cortos”. No podría estar más de acuerdo con él”. Ya, cuando se acerca al final de su pieza, leída en teleprompter, comentó que “nos queda mucho camino por recorrer, pero les puedo asegurar que sabemos dónde está la meta y que no hay nada ni nadie que nos vaya a apartar de ella”.

Osvaldo Santana

Osvaldo Santana

Osvaldo Santana es periodista.

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