jueves, abril 25, 2024

Una reforma pendiente de contenido

Por Alfonso Tejeda

José Francisco Peña Gómez sintetizó su amplia capacidad táctica y estratégica en la expresión: "en política hay que ver más allá de la curva", guía orientadora que lo llevó a plantear, desde finales de los ’70s, el escenario internacional como un espacio imprescindible en la lucha por alcanzar metas superadoras de la democracia dominicana, tarea que inició con la famosa "Marcha hacia el Capitolio" , en la que centenares de dominicanos/as – y aliados estadounidenses como Charles Rangel- denunciaron las tropelías del gobierno de Joaquín Balaguer.

Desde entonces, Peña Gómez tejió "un internacionalismo" desde el que privilegió unas relaciones políticas que reportaron la solidaridad necesaria para en 1978 apabullar a Balaguer y sus incontrolables, solidaridad que también en 1994 fue determinante para reducir al mismo Balaguer y su fraude electoral a negociaciones que resultaron -pese a la connivencia con sus aliados "secretos", los peledeístas- en las más trascendentes reformas desde el derrocamiento de la tiranía Trujillista.

Próximas a cumplir 30 años, esa reforma de 1994 estableció el reconocimiento de la doble ciudadanía a los dominicanos residentes en el exterior, le consagró el derecho del voto presidencial, así como la elección de diputados/as como representantes de la diáspora dominicana, que desde 2012 se está implementando, con resultados muy frustrantes por el desempeño de quienes han ostentado esa responsabilidad.

De esas tres elecciones, las dos primeras (2012 y 2016), los partidos de la Liberación Dominicana y Revolucionario Dominicano se dividieron los siete diputados de las tres circunscripciones beneficiadas con esa representación, y las del 2020 las ganó completa el Partidos Revolucionario Moderno (PRM), teniendo los tres procesos el común denominador la ineficiencia de esos legisladores (no muy diferente a los nacionales, hay que ser justos), lo que ha provocado una frustración que tiene entre sus variables el cuestionamiento de si es dable esa conquista.

Esta nueva convocatoria del 2024, aunque en el PRM repiten como candidatos dos de los peores que ahora son diputados (Norberto Rodríguez se lleva la palma), y que el clientelismo orienta la selección en los otros dos partidos mayoritarios, se vislumbra un creciente despertar que se expresa en un movimiento aupado por organizaciones comunitarias y partidos como Alianza País, Frente Amplio y Opción Democrática.

Desde esa franja política se está plantando cara a esa frustración, con propuestas como las de Fausto Echavarría ( El Chino), y Julio Disla, militantes de acentuada vocación progresista que corren por el Frentes Amplio; la refrescante y transgresora postulación de Carolina Beltré, joven socióloga hainera que se decantó "por ocuparse en vez de solo preocuparse", representando a Opción Democrática, y las muy reconocidas y bien plantadas propuestas de Luis Mayobanex Rodríguez y Juan Villar, incansables activistas comunitarios y políticos, entre otros/as de Alianza País, organización que también tiene sobre la mesa una agenda para el trabajo de los diputados del exterior, válida para la diáspora.

Los refranes, esa acumulación de experiencia que se transforma en sabiduría popular, guían muchos de los procesos y a otros cubren de esperanza, tal como es la de muchos/ as dominicanos/as del exterior, que han vivido tres experiencias con los diputados, y que confían, que, a partir del 2024, esa reforma diseñada por Peña Gómez tendrá contenido.

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