Una mujer así

Sus vivaces ojos verdiazules reflejan la naturaleza, y también la inmensidad del mar, su mirada la diversidad de aquella y la profundidad del último envolviendo en ese impacto la iniciática aventura de toda una vida que este 23 de agosto, la sumatoria temporal se regocija y corona en su cumpleaños.

Advierto como adelanto que mis áridas carencias constriñen la expresión para recoger en este pretendido esbozo su dimensión, que mi atrevimiento apenas araña lo obvio, "obviedad" que su protagonismo desafía con la diversidad y calado de su perspectiva.

Esa visión para contemplar el conjunto, resulta en una particular y espontánea manera de exposición, sencilla y asequible, que entusiasma como una fiesta, provocando la desencadenante curiosidad, la satisfacción de escuchar, y la casi siempre convincente adhesión.

Su largo y ancho trajinar por la cultura, la política, y la participación, hacen de su andar un responsable compromiso social que la ha llevado a ser referente al que dirigen la mirada cuando de alcanzar logros se trata.

Mujer sin menoscabo alguno, entre hombres de los más elevados en cualquier escenario ha estado a la par de estos, tanto como colaboradora, así como oponente, compartiendo y confrontando ideas, iniciativas, creatividad y desafíos, alegrías y calamidades sin regateos ni amilanarse, con disposición y valentía, pero también con la tolerancia y mansedumbre que dicte la situación.

Más adelante advertí de mis carencias para hacerle el merecido perfil. Creo es oportuno ya decir que me refiero a doña Milagros Ortiz Bosch, aunque sé que algunos/as ya lo habían advertido.

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