viernes, febrero 23, 2024

Un ingenioso fotógrafo de Dios que le rechazó una casa a Joaquín Balaguer

Por Emiliano Reyes Espejo

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Apenas conversaba. Podría decirse que era un introito oral casi permanente. Se sumía en prolongado silencio mientras observaba detenidamente todo a su derredor. -para algunos no andaba bien del “caco”-. De sus labios solo salían las palabras necesarias, las suficientes para comunicarse y conectar con su entorno. Casi siempre atinó a decir las frases suficientes para referirse a su pasión por la imagen o a algo de la cotidianidad.

Delgado, de cabello y bigotes negros, tenía miradas tenues que disparaba a lontananza como si merodeara en los recónditos y fatídicos momentos de su pasado reciente.

La ciudad de Santiago le vio nacer, crecer, vivir penurias y persecuciones, y allí tuvo famas hasta que un día el Señor le dijo: – “No más, te necesito aquí como fotógrafo del cielo”. Llegó a residir en la capital, en el “cuarto de revelado fotográfico” de la portentosa Radio Televisión Dominicana (RTVD). Aquel poco usual lugar le sirvió de residencia, allí dormía y hasta lavaba, de vez en cuando, sus ropas “interiores”, este portento de las artes fotográficas.

Cuando en ocasiones me tocó buscarlo para realizar algún trabajo de fotografía, o para alguna que otra foto y entraba a su “cuarto oscuro”, más que con fotografías magistralmente logradas, mi cabeza topetaba con pantaloncillos amarillentos que él mismo lavaba en las platinas de uso para revelar fotografías.

No es que exagere, pero puede que se trate del mejor o uno de los mejores fotógrafos de la historia fotográfica dominicana. 

Los que tuvimos el privilegio de conocer, tratar y escuchar a este fino cultor del arte de la luz y la sombra, pudimos palpar su sencillez, sin la petulancia que a veces exhiben los dotados de ingenios especiales.  Este ser humano increíble cargaba en su extraño vivir, como algo intrínseco de sí mismo, una increíble humildad, que le llevó con su extraordinario talento, a exponer sus obras fotográficas en importantes galerías de París, Francia, Brasil y otros lares.

Laboró durante un corto tiempo en la televisora estatal, en los años del primer gobierno del extinto presidente Joaquín Balaguer. Allí llegó a ser el fotógrafo o uno de los fotógrafos preferidos del Mandatario y de altos jerarcas militares de la época.  Sus fotografías eran preferidas por estos jefes castrenses, ya que se podían ver con perfiles imponentes en estas captaciones gráficas.

La taiwanesa

Cuando el avión con la misión comercial taiwanesa tocó tierra quisqueyana en el aeropuerto internacional de Las Américas, se abrió la puerta de salida y por la escalerilla salió disparada, dando una voltereta de acróbata que la dejó en la pista, una joven camarógrafa que nos impresionó a todos por la agilidad que exhibía en la captación de las imágenes de aquel momento histórico.

La dirección de prensa de RTVD nos había enviado a un reportero, camarógrafo y fotógrafo a cubrir la llegada de este grupo de empresarios de Taiwán interesados en vendernos una gran variedad de  productos (televisores, estufas, licuadoras, tostadoras y otros electrodomésticos) a precios asequibles para la población. El avión  tocó tierra y el piloto abrió la puerta de la aeronave y de allí salió, primero que todo el mundo, esa camarógrafa de movimientos impresionantes. Lo mismo ocurrió en el salón de embajadores del aeropuerto. Ésta se tiró al piso para filmar los “estrechones de manos” entre los visitantes extranjeros y funcionarios dominicanos que los recibían. Saltaba sobre la mesa cercana –sin respetar protocolo- para filmar vistas panorámicas del aquel irrepetible momento.

En tanto, el camarógrafo nuestro, que nos hizo compañía en esta travesía periodística, era algo achaparrado y de movimientos más lentos y se plantaba fijo en un lugar desde donde hacía toma repetida y cansona. De regreso hice un comentario que al parecer resultó imprudente. Éste se sintió ofendido por lo que dije, pues hice a propósito del accionar de la camarógrafa taiwanesa. Demandó que el chofer detuviera el vehículo en plena autopista de Las Américas, y en tono airado y hasta amenazante me pidió que bajara para que nos batiéramos a trompadas como dos hombres.

 – “Baja del vehículo y ven a pelear si tú eres un hombre”, gritaba desafiante. Obvio, no bajé. Era el pleito de un peso pesado contra un peso pluma, una desigualdad abismal.

El fotógrafo, Natalio Puras Penzo (Apeco) apenas habló para decirnos que dejáramos la rebatiña y que regresáramos a cumplir con nuestro trabajo. Él lo escuchó y se montó de nuevo en el vehículo. Un silencio total se enseñoreó en el resto del trayecto hasta la planta televisora estatal.

En otra oportunidad nos enviaron a Santiago a cubrir una actividad de La Tabacalera. El administrador de esta empresa dijo que solo le interesaba que le enviaran al fotógrafo Apeco, los demás del equipo de prensa éramos los demás. Como de costumbre, este hombre de aspecto humilde y mirada nostálgica se mantuvo todo el tiempo aferrado a un mar de silencio que, como ya lo conocíamos, no era preocupante.

Cuando llegamos, el lugar ya estaba repleto de parroquianos que vociferaban slogans políticos a favor de la reelección del Presidente Balaguer, mientras se exaltaba con pancartas a su hermana, doña Emma Balaguer y a su esposo, Vallejo, administrador de La Tabacalera. Como de costumbre cada uno asumió su rol, buscar la noticia y acompañarla de buenas imágenes. Casi al término de la actividad, el camarógrafo se me acerca y me preguntó por Apeco, me advierte que no lo había visto tirar ni una foto.

La situación nos alarmó y nos arropó la preocupación, sobre todo porque el único interés de este viaje a Santiago eran las fotos.  El director de RTVD, don Ramón Font Bernard, y el director de Prensa, nos hablaron claro. No podíamos regresar a la televisora sin las fotos del referido evento.

Cuando ya recogíamos para regresar sin ver a Apeco tirar ni una foto, que era la razón del viaje, el camarógrafo lo divisó entremezclado en el público, en medio de aquella alborozada expresión de masa encrespada. Tenía en su mano derecha la cámara fotográfica y con el otro brazo, envolvía cariñosamente a una fornida morena de senos exuberantes.

– “Míralo allá entre el público”, me dijo eufórico el camarógrafo. En tanto, los organizadores del acto nos preguntaban por qué no habíamos tomados fotos. Ese era su interés principal. No supimos qué contestar.

De regreso, Apeco se limitó a decirnos que estemos tranquilos, que todo estaba bien. Después no volvió a pronunciar “ni media palabra más”. Llegamos al canal, el director de Prensa y Font Bernard nos preguntaron por las fotos. El señor Vallejo ya había llamado y dijo que no vio a Apeco tirar las fotos que él personalmente había pedido. Insistía que se las enviaran a Santiago. Nos limitamos a decir que las fotos las tenía Apeco, pero realmente no estábamos seguros.

Al otro día, después que se pensó que todo estaba perdido, Apeco se apareció donde el director de Prensa con un manojo de fotos impresionantes.

– “¡Qué fotos, qué fotos! Tú nos iba a matar del corazón”, le dijo a éste el director de Prensa, Rubén Darío Vallejo, quien tenía a su vez la presión de Font Bernard que las esperaba para enviarlas a Santiago.  Apeco ni se inmutó, entregó las fotografías y sin mayores explicaciones se retiró a su guarida, el “cuarto oscuro de revelado” de RTVD, donde siguió haciendo magias con las imágenes captadas por el lente de cámara fabulosa.

Rechaza apartamento de regalo

En otra oportunidad, Apeco asistía a un acto de entrega de apartamentos para personas de escasos recursos. A Balaguer funcionarios de su gobierno, civiles y militares, les habían informado que Apeco dormía en el “cuarto oscuro” de revelado de fotografías de RTVD, porque no tenía dónde vivir. En plena actividad, el mandatario quiso sorprenderlo llamándolo para entregarle un apartamento, pero la sorpresa se la llevó el gobernante.

– “Muchas gracias, Señor Presidente. Se lo agradezco infinitamente, pero no necesito ese apartamento”, expresó el artista del lente ante la mirada incrédula de los presentes.

– “Déselo a una de esas gentes pobres que lo está necesitando más que yo”-, subrayó.

Tiempos después, Apeco regresó a su Santiago querido. Allí se había salvado milagrosamente de las garras de los esbirros de Trujillo. Cuentan que su temperamento nostálgico había sido producto de las torturas que sufrió de los esbirros de la tiranía siendo apenas estudiante universitario.

A la hora de su muerte, un inmenso dolor recorrió los recónditos de Santiago y del país. El periódico El Nacional inmortalizó aquel momento con la publicación el 16 de enero de 2010 de la siguiente crónica:

“Muere Apeco, un famoso fotógrafo de Santiago”

Otras reseñas destacan:

“SANTIAGO.   Natalio Puras Penzo, que deja una estela memorable de gran artista y ser humano grande, falleció la mañana de este sábado en el silencio de los sabios.

“Tenía 74 años, muchos amigos y admiradores y unos cuantos de gran calidad. Deja a su partida temporal- pues la memoria no lo abandona- un importante legado fotográfico y actorial.

“Había sobrevivido a los zarpazos agónicos que daba la tiranía en 1960 al vinculársele a la resistencia antitrujillista reunida en torno al Movimiento Revolucionario 14 de Junio. No negó, en medio de las torturas, a los jóvenes rebeldes de aquellos días y confesó haberse salvado del fusilamiento haciéndose el muerto, una de las actuaciones más realistas y convincentes de su vida”.

Recibe reconocimientos

Apeco no solo recibió el amor inmenso de su Santiago amado, sino que además fue reconocido por varias instituciones, entre ellas, la Cámara de Diputados de la República Dominicana en el Centro Cultural Eduardo León Jimenes. La obra fotográfica de Apeco fue exhibida exitosamente en la Cumbre de Río de Janeiro, Brasil.

“Clausuran muestra fotográfica “La insólita mirada irónica de Apeco”

“EL NUEVO DIARIO. Luego de la visita de aproximadamente 20,000 personas, la exposición La insólita mirada irónica de Apeco fue clausurada este domingo 26 de julio. La muestra fotográfica fue acogida en la Sala de Exposiciones Temporales desde el 26 de marzo de 2015.

En tanto que la periodista Teresa Guerrero destacó en una reseña que publica Acento.com que “las fotos dominicanas de APECO impresionan en Brasil”.

Cuentan que inesperadamente comenzaron a circular en la tierra una serie de hermosas fotografías de Dios, Jesucristo y de ángeles primorosos. Nadie entendía la situación hasta que trascendió que Apeco había sido nombrado por el Señor. Se lo había llevado para que sirviera como “El fotógrafo del Cielo, el fotógrafo de Dios”.

*El autor es periodista.

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