domingo, mayo 26, 2024

Transformar la basura usando plasma

La tecnología más avanzada para generar riquezas a partir de la basura es el reciclaje por medio a un sistema que no implica quema de la basura ni la combustión, a diferencia de lo tratado por mí en el artículo anterior.  En este caso hablamos de un proceso de transformación de la basura a través de un arco de plasma por medio al cual se destruyen las moléculas de los residuos, devolviéndolas a su forma más básica, al enfrentarse a temperaturas superiores a los 10.000ºC. 

A través de esta tecnología, el proceso de destrucción de residuos utiliza una descarga eléctrica para el tratamiento de la basura. Es decir, que los residuos son atrapados en una nube de plasma formada por la ionización de un gas inerte al interior de una cámara hermética que posibilita la destrucción de residuos sin incurrir en combustión. El tratamiento físicamente rompe los enlaces moleculares de desechos transformándolos en compuestos simples, convirtiéndolos en carbón negro, metales elementales, silicato, gases plasma procesados y energía térmica.

La tecnología de plasma permite tratar todo tipo de residuos, como son el plástico, papel, madera, líquidos etcétera, sin previa clasificación de los mismos, aportando una solución eficiente y sustentable. Esta tecnología no crea nuevas sustancias tóxicas como lo hacen muchos incineradores y procesos químicos.  El proceso de transformación o descomposición molecular genera dos tipos de gases, llamados gas de síntesis o syngas, vapor de agua y una ceniza o silicato liquido totalmente inerte. 

Esta propuesta tecnológica, entre las ventajas que ofrece destaca la reducción de volumen y el peso de los residuos urbanos sólidos procesados sin ningún tipo de pre clasificación hasta en un 97%. En caso de no trabajar con el material resultante del proceso, la gran reducción del volumen de los residuos ahorra espacio en el relleno sanitario sin contaminar el ambiente.  Además, el proceso se implementa a un muy bajo costo financiero, comparado con otros sistemas. Asimismo, se destaca el hecho de que tiene un bajo consumo de electricidad, el uso del agua es mínimo y los impactos en el alcantarillado son por igual mínimos.

Por otro lado, se destaca que es un sistema de aplicación universal que admite cualquier tipo de residuos y no se requiere la separación de estos ni el “empaquetamiento” antes del tratamiento. Esto contribuye a la reducción de los costos y disminuye la manipulación antes del proceso. El equipo cuenta con una excelente seguridad. Por ejemplo, durante los apagones, el sistema continúa la operación de destruir los desechos sin importar el momento en que se encuentre el proceso, debido al mantenimiento de la temperatura de la cámara. 

Esta tecnología, al no utilizar combustión para desintegrar los residuos, tiene pocas emisiones.  Más bien se considera amigable con el entorno, ya que el proceso limita y controla sustancias perjudiciales para el medioambiente, contrario a lo que ocurre con las dioxinas nocivas y los gases de combustión emitidos por los incineradores y otros procesos que usan combustible como base para procesar los residuos. 

Y para completar el catálogo de ventajas, este sistema tiene la capacidad de capturar el calor y el combustible sintético para su conversión en energía, con lo que se pueden mover turbinas generadoras de electricidad.  Además, puede proporcionar subproductos ambientalmente seguros y de costo eficiente que pueden ser utilizados para dar respuestas a diversas necesidades de los conglomerados urbanos. 

El camino para amainar los daños al medio ambiente y poner control al problema de los desechos urbanos, no me cabe la menor duda, estará de la mano con esta tecnología.  Es solo cuestión de tiempo y de sabias decisiones políticas.

Fidel Santana
Fidel Santana
Fidel Santana: Sociólogo y político con maestria en Metodología de investigación. Desde el año 2007 imparte docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde también ha ocupado en diversas funciones de dirección en áreas administrativas. Entre los años 1999 y 2007 fue uno de los principales líderes y voceros de los movimientos sociales dominicanos. Es autor de los libros “Amín Abel: un gigante dormido” y “Resistencia y Colectivismo en los Convites Campesinos de San Cristóbal”. Fue Diputado Nacional en período 2016 al 2020, en cuyo órgano legislativo presidió la Comisión de Derechos Humanos, entre 2016 y 2020.

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